Highlands Ranch
Hace tres años, Russ Pendergrass supo que podía salvar la vida de su hijo.
Si solo pudiera perder peso.
El tiempo paso y su hijo con una condición llamada atresia biliaria esta destruyendo su hígado y permanecía en la lista de donantes. Pendergrass se preocupó y aumento en peso.
Y durante el verano pasado, miró la esposa preñada de su hijo y pensó en el bebé quien necesitaría un padre.
Tiempo para acción.
”Me afecto mucho la posibilidad de mi nieto siendo criado sin padre,” dijo Pendergrass. “Entonces pensé de una manera de salvarle la vida a su padre.”
Pendergrass supo hace tres años que podría ser un donante de hígado para su hijo adoptivo. Pero un donante de hígado debe pesar lo mismo de aquel recibiendo el hígado.
Desde ese día que vio su nuera, Pendergrass, de 53 años, ha bajado 40 libras, esculpiendo su cuerpo, y fue uno de seis finalistas en el concurso Body for Life Challenge. Ahora a los 200 libras, el capitán del Navy esta físicamente listo para donar su hígado a su hijo.
”No me extraña,” dijo el hijo de Pendergrass, Michael de 27 años. “No fue algo que discutimos. Lo vio como una responsabilidad paternal.”
”Mi padre es ese tipo de persona.”
Votos para el concurso Body for Life Challenge estan siendo recibidas por Internet hasta el viernes, y el ganador se lleva un millón de dólares. Los finalistas fueron seleccionados por perdida de peso y razón para cambiar. A partir del miércoles, Pendergrass permanecía en segundo lugar con 23 por ciento de los votos.
Solo ganando ayudará a Michael pagar sus cuentas medicas, pero su familia dice que es más importante educar la gente sobre daños al hígado.
”Se trata de obtener algo que no se puede comprar,” dijo Michael Pendergrass. “La enfermedad del hígado no recibe atención como las enfermedades del corazón porque mucha gente lo atribuya al alcohol. Nunca he bebido. La gente tienen que saber que la enfermedad del hígado afecta a muchos.”
Michael Pendergrass nació con artesia biliaria, una enfermedad del hígado que se cambia a cirrosis. Ocurre cuando los conductos quienes transmiten bilis desde el hígado a los intestinos se rompen, causando congestión del hígado. La enfermedad afecta uno de cada 15,000 nacidos, según el American Liver Foundation.
Muchos de los recién nacidos ahora reciben la misma cirugía de Michael, llamado el procedimiento Kasai, que usar parte del intestino como una nueva conducto fuera del hígado. Russ Pendergrass, quien adoptó a Michael, pensó que la enfermedad estaba adelantado.
Sin embargo, el procedimiento es arreglo temporal, y muchos pacientes necesitan trasplantes durante sus años adolescentes.
Michael es uno de los pocos viviendo con la enfermedad en sus años adultos. Ha permanecido en la lista de donantes por tres años donde ocupa el lugar numero 15 en el LDS Hospital en Salt Lake City.
Michael dice que tiene éxito a causa de comer sanamente, una infancia activa, y la fe.
”Mi padre es muy religioso y sigo en sus mismos pasos,” él dijo. “Mucho de eso viene de la gracia de Dios.”
Aun así, llegará el día cuando Michael necesitará un nuevo hígado.
Su padre pensó en donar a su hijo, pero dice que tiene miedo a la cirugía. Leo sobre un donante quien murió en Nueva York durante su cirugía.
”Me ha dado un poco de miedo que ha afectado mi habilidad de perder peso,” él dijo. “Pasaron tres años y me siento terrible. Necesito aumentar de peso. Me levanto cada día y odio verme en el espejo, sabiendo que Michael necesita un hígado.”
Su misión fue claro cuando vio a Lyla Pendergrass con cinco meses de embarazo.
Para recibir ayuda, Pendergrass llamó a Body for Life, una programa que da servicios de nutrición y ejercicio.
”Supere el miedo de morir en el quirófano cuando vi a mi nuera embarazada,” él dijo.
Su nieto, Adam, ahora tiene los dos meses de edad y el abuelo es él más orgulloso.
Y la familia Pendergrass siente mucho orgullo para el abuelo de Adam.
Comuníquese con la escritora Elizabeth Aguilera al 303-820-1372 o al eaguilera@denverpost.com.



