Frente de una multitud, el oficial académico de las escuelas publicas de Denver, Jaime Aquino, tomó el micrófono y dijo:
”Si los niños tuvieran un refugio, nadie estaría a riesgo. Es hora de cambiar lo ordinario a lo extraordinario”.
La multitud, compuesto mayormente de principales asistentes, se pusieron de pie y aplaudieron, hasta algunos limpiaron las lagrimas de sus rostros.
El mensaje de Aquino quedó claro: La educación se trata de los niños y en muchas ocasiones, esa misión se pierde en los sistemas de escuelas urbanas.
El hombre de 41 años nunca pensó que iba a estar palabreando a los principales de Denver cuando contempló una carrera en la sicología infantil y el sacerdocio mientras que asistía la universidad en la Republica Dominicana.
Disfrutaba un poco de fama en las escuelas publicas de Nueva York antes que el superintendente escolar Michael Bennet lo trajo a Denver en Octubre.
Él prefiere el titulo de “maestro” en vez de “experto” y su nuevo puesto como el gerente académico del DPS eventualmente formará los métodos de aprendizaje para muchos niños.
Hasta ahora, muchos principales dieron las bienvenidas a sus métodos y su convicción que cada niño, a pesar de sus circunstancias, podrá tener éxito académico.
Pero algunos maestros temen que su llegada se realizó solo para aumentar los tanteos en el examen estatal Colorado Student Assessment Program y que ultimadamente, cambiará la forma en que hacen sus trabajos.
”El canon de la maestría es que nunca tienes la oportunidad de probar el currículo y temo que esta pasando con esta administración”, dijo Melody Duggan, una maestra de drama en la escuela secundaría East High School.
Pero Aquino quisiera los estudiantes tener mas éxito no solo en los exámenes, sino también en sus estudios.
Su ambición lo ha llevado a varios estados, donde ha trabajado 16 horas cada día y quien ha leído textos de educación en su tiempo libre.
Pero mas que nada, dice que disfruta mas de su tiempo en las aulas.
”Con solo oír las voces de los niños podremos aprender mucho. Siempre les pregunto ¿por qué no están aprendiendo? ¿Qué mas quisieran?’ y uno aprende de sus respuestas”, dijo.
Antes, Bennet recibía un montón de resumes luchando para la posición de oficial académico general cuando tomo las riendas del distrito el julio pasado. Aquino era uno entre la manada de solicitantes. Bennet y Aquino hablaron por tres horas en un hotel de Nueva York antes de viajar a Denver para visitar algunas escuelas.
Bennet, sin experiencia con el sistema escolar, dijo que buscaba alguien quien “fuera difícil de encontrar, ya que permanece mayormente en las aulas. No quiero contratar un autócrata”.
Aquino ha visitado mas de 100 escuelas entre los 134 en Denver y siempre carga dos artículos: un articulo mostrando como escuelas con una mayoría de grupos minorías puedan tener una tasa de destreza de 90 por ciento. La otra muestra estadísticas sombrías sobre las habilidades académicos en las escuelas del DPS. Por ejemplo, algunas escuelas secundarias muestran tasas de destreza de bajo del 10 por ciento en la lectura y matemáticas.
En sus discursos, dice a los maestros y principales que da empujones a la maestría, no los “programas”.
”No me importa como se logra, solo con que lleguemos me basto. Si me pueden enseñar evidencia que los estudiantes están aprendiendo y creciendo, entonces utilizaremos sus métodos, pero no puedo seguir entreteniéndoles con sus esfuerzos si tenemos una tasa de 2 por ciento en matemáticas”.
Su estilo se aleja del estilo del ex oficial académico Sally Mentor Hay, quien se distanció del currículo después de dar mandatos para normalizarlo y quien fue la blanca para muchos sindicatos de maestros quienes sentían antipatía hacia su estilo.
Aquino aplaza los principales, aunque nunca ha sido uno. Dice a muchos lideres escolares que esta allí para “apoyar la maestría y aprendizaje por que es lo único que sé”.
Pero, Aquino no teme en dar ordenes. En una recién junta de principales, pidió a al grupo evaluar y comentar sobre la tarea de un estudiante particular. Cuando sonó la alarma de incendio y muchos se rieron, Aquino les gritó para que prestaran atención.
”Habla en serio, como si supiera que se podemos lograr los estudiantes aprender mejor”, dijo Verónica Benavides, principal en la escuela primaria Remington Elementary.
Sirviendo los demás.
Aquino atribuye su espíritu de servicio a sus padres. Su padre antes fue un ministro de agricultura y su madre, una ex embajadora dominicana en Costa Rica. Durante la mitad de su educación universitaria decidió inscribirse en el sacerdocio, donde luego asistió por un tiempo al seminario.
”Sabía que iba servir a los menos afortunados”, dijo.
Aquino permaneció en Nueva York, enseñado al igual que trabajando en la administración hasta 1999 cuando después, siguió su patrón Anthony S. Amato quien había encontrado trabajo en Connecticut. Durante esos tiempos, las escuelas publicas de Hartford fueron colocados en el 164 lugar entre las 164 escuelas en el distrito.
Cuando los dos llegaron, Amato juró públicamente que “no volverían a quedar en el ultimo lugar”.
Pero, los dos solo tenían tres meses para cumplir con su promesa. Inmediatamente, Aquino dio a estudiantes exámenes para observar lo que sabían al igual que entrenar los maestros para estar pendiente del curriculo estatal y formar un programa para estudiantes en necesidad de asistencia académica.
Los profesores de Hartford describieron que en la primavera del 1999, tomaron “un enfoque drástico” para mejorar las habilidades académicos.
”Subió el nivel de preocupación para muchos y cuando se siente esa presión, haces mejor tu trabajo”, dijo Freeman Burr, principal de una escuela en Hartford cuando llegó Aquino.
En 1999, los estudiantes en el sistema escolar de Hartford mejoraron mas en los exámenes estatales, mas que los cuatro años anteriores.
Pero, Aquino se fue de Hartford en 2004 porque, según el, estaba cansado de ser cuestionado en sus decisiones.
Fue citado por un periódico local que cuando hizo decisiones, “lo primero que entró en la mente fue ¿qué pensará el panel?’, cuándo se suponía que debía preguntar primero ¿esta en los mejores intereses de los estudiantes?’”
Acerca de Nueva York, Aquino y Amato también hicieron esfuerzos para mejorar las calificaciones de exámenes estatales. Es solo unos años, colocaron al distrito empobrecido de Manhattan al 13 lugar entre los 32 distritos en Nueva York en los estudios de matemáticas.
Acerca de Denver, Aquino dice, “No quiero verlos como si fueran sinónimos, pero también no quiero socavar el valor de los exámenes ya que así evalúan el valor de nuestro sistema.”
Su enfoque en los estándares estatales, junto con los rumores de cambios de reforma, preocupa a muchos maestros, dice Kim Ursetta, presidenta del sindicato.
Pero Aquino les dice a todos que primero, ama la maestría, es mas, a pesar de ganar un salario anual de $180,000, dice que hay posibilidad de regresar de nuevo a las aulas.
En una de sus visitas a las escuelas, Aquino se sentó junto con los estudiantes.
”¿Cuál es tu trabajo exactamente?” preguntó un estudiante.
”Aseguro que sus maestras tengan los recursos necesarios, también con los principales para asegurar que las escuelas sean un lugar de excelencia académica. Trabajo muchas horas y a veces no logro dormir. Solo me estoy matando”, respondió.
Se puede comunicar con la escritora Allison Sherry al numero 303-820-1377 o al asherry@denverpost.com.





