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Bruce Finley of The Denver Post
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Los agentes de la Patrulla Fronteriza de los Estados Unidos cada vez más capturan a inmigrantes de todas partes del mundo a lo largo de la frontera -no sólo de México- mientras tratan de entrar al país.

Algunos vienen de Irán, Irak, Pakistán y otros países que según los oficiales estadounidenses, son los semilleros del terrorismo. Muchos más entran sin detección.

La nueva data obtenida por el Denver Post muestra que agentes de la Patrulla Fronteriza han capturado a 46,058 inmigrantes no mexicanos por la frontera que comparten los Estados Unidos y México, un aumento de 12 por ciento de los 40,953 capturados en el mismo periodo del año pasado.

Las detenciones anuales han aumentado cinco veces desde 2002, con más de 155,000 personas no mexicanos capturados el año pasado, según los datos gubernativos de las fuentes congresionales.

La corriente ensanchada de indocumentados plantea preocupaciones sobre la seguridad mientras que en el Congreso tratan de averiguar como arreglar un sistema inmigratorio lo cuál se ve como quebrado por muchos lados.

Los agentes “no se han topado con un terrorista intentando de cruzar la frontera en estos momentos, pero si estamos preocupados por esa posibilidad”, dijo Dean Boyd, portavoz para el U.S. Immigration and Customs Enforcement.

No hay una manera de saber cuantos indocumentados logran entrar sin detección. Las últimas estimas basados en las encuestas, muestran que 850,000 personas entran al país ilegalmente cada año, mas del doble del influjo en los años 90 -a pesar de una década de aumentar las aplicaciones fronterizas.

Un paso fácil para los terroristas

En Denver, un numero creciente de busca-asilos indocumentados originarios de Somalia, Etiopía, y otras partes hablan a los trabajadores sociales sobre los pasos horrorosos a través de múltiples países antes de entrar desde México.

En algunas ocasiones se pierden “en la mezcla” de los solicitantes de trabajo no autorizados, dijo Regina Germain, directora legal en el Rocky Mountain Survivors Center en Denver.

Teniendo un sistema que puede ayudar a los busca-asilos -y también la seguridad- es un imperativo “que se retrocede a nuestras raíces”, dijo Germain. “Las personas que iniciaron nuestro país estaban huyendo la persecución”.

Acerca de la seguridad, los Estados Unidos aun permanece vulnerable a pesar de los esfuerzos tras los Atentados del 11 de Septiembre. Los terroristas pueden tratar de infiltrarnos, dijo T.J. Bonner, presidente del sindicato que representa a los agentes de la Patrulla Fronteriza.

La data muestra “solo lo que hemos capturado; mucha gente pasan sin detección”, dijo Bonner, estimando que los agentes capturan entre 25 y 33 por ciento de los cruzadores. “La frontera está fuera de control”. El Congreso está debatiendo propuestas que incluyen la ejecución de cientos de guardias en la frontera, mas detectores de movimiento, cámaras de seguridad y zánganas aéreos, junto con la posibilidad de permitir trabajar los extranjeros legalmente y amnistía para los 12 millones de indocumentados actualmente en el país.

Y el gobierno ya ha comenzado aumentar el numero de agentes; aumentó de 4,000 en 1993 a 11,300 actualmente. El presupuesto de la agencia también ha triplicado de los $380 millones a $1.4 billones.

Bonner y otros más sostienen que mas aplicaciones intensas en la frontera son inútiles a menos que el gobierno también castigue a los empleadores quienes contraten los indocumentados.

”Eliminen la razón porqué viene la gente aquí”, dijo Bonner.

Jeff Passell -ex demógrafo gubernativo, ahora con el Pew Hispanic Center- dice que la oleada de indocumentado no mexicanos “es un fenómeno que no hemos logrado detener, ni siquiera controlar”.

”Cada indicación dice que vienen aquí para trabajar y no hemos logrado poner algo en marcha para que se encargue del imán de trabajos que atrae a la gente”, dijo. “El aplanamiento del mundo hace que la gente se acerquen más a los Estados Unidos. La gente quienes antes vinieron con visas ahora logran llegar a México y Canadá.

Capturados, luego soltados

La mayoría de personas capturados mientras que intentaban cruzar la frontera durante los años fiscales de 2002 hasta 2005 se originaron mayormente de Centro América y Brasil. También entre los capturados fueron los siguientes: Iraní (95), Iraquí (74), pakistaní (660), los sirios (52), los yemenitas (40), los egipcios (106) y los libaneses (91).

Dichos grupos forman parte de los países de “interés especial” que posiblemente son los semilleros del terrorismo, de acuerdo con el State Department. Los oficiales estadounidenses cada vez mas ponen restricciones para los viajeros de estos países.

Incluso cuando capturan los cruzadores no mexicanos, algunos quedan liberados con ordenes para que se presenten ante un tribunal inmigratorio ya que no hay espacio en las cárceles. El secretario del Homeland Security, Michael Chertoff, ha jurado en terminar con esa practica en la frontera este año. Los oficiales de inmigración están intentando deportar rápidamente a los inmigrantes no mexicanos, pero México no quiere recibirlos, así que los agentes de los Estados Unidos tienen que enviarlos, por avión, a sus países.

Una de las mayores preocupaciones es la dependencia de redes globales para que la gente puedan entrar al país ya que hay mas aplicaciones en las fronteras. Este negocio gana mucho dinero y se está multiplicando, atrayendo a los carteles de drogas y las pandillas transnacionales.

La violencia ha aumentado -los ataques a los agentes de la Patrulla Fronteriza llegó a 700 el año pasado- alentando la necesidad para los contrabandistas. Un boletín reciente del FBI advirtió que un líder de contrabando “ha ordenado a sus empleados disparar” a los agentes. Todo esto favorece a los terroristas que fácilmente pueden usar las redes para entrar al país, dijo Walter Ewing, un investigador en el Immigration Policy Institute.

”La mejor manera de fortalecer la seguridad es quitar la labor de la ecuación. Si estuviéramos canalizando los trabajadores extranjeros a través de las vías legales, los recursos de control (de la frontera) pueden ser canalizados hacia la captura de posibles terroristas en vez de solo rastrear los solicitantes de trabajo”, dijo Ewing.

”Si el Congreso puede reducir el numero de ilegales en busca de trabajo, entonces sería más difícil para que los terroristas se escondan entre la masa de indocumentados”, dijo.

”Y no podrán depender de las redes ya que el mercado tendría un corte sesgado”, agregó. En el pasado, los lideres congresistas han considerado aprobar propuestas para introducir identificaciones impermeables al fraude y hacer los empleadores responsables de revisar a los indocumentados.

”Es difícil hablar de cerrar la frontera cuando muchos inmigrantes actualmente están trabajando. ¿Y para quien trabajan? Trabajan para firmas pequeñas tanto como los grandes. Es muy dominante”, dijo Audrey Singer, especialista de inmigración con el Brookings Institution.

Poniendo los empleadores en el blanco

Los indocumentados ocupan cerca de 5 por ciento de trabajos estadounidenses, de acuerdo con el nuevo estudio de Passell.

Y removiendo ese imán de trabajos significa que “tendrás que dar a los empleadores los recursos, seguido por la responsabilidad”, dijo. “También significa la búsqueda de empleadores, su persecución y la posible quiebra de sus negocios”.

”Eso no es popular, políticamente. Es el trabajo que atrae a la gente. Si no te encargas de eso, es difícil pensar como puedes controlar “ la inmigración ilegal.

Los equipos del Homeland Security han desarrollado una “tarjeta de identificación mundial” que ayudará a los empleadores verificar el estatus legal de sus trabajadores, dijo Emilio González, gerente del Citizenship and Immigration Services para el Homeland Security.

Hoy en día, “todos pueden mostrar entre 10 y 15 piezas de identificación con tal de comprobar que están aquí legalmente, pero francamente, los empleadores no tienen la menor idea de lo que buscan”, dijo González.

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