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Cleetus es un poco loco

Vive en su propio mundo, situado por la orilla proverbial. Habla en voz alta y no toma las cosas ligeramente. A menudo, es un oportunista mágico del fútbol con una visión extraña y creatividad misteriosa.

Cleetus vive adentro de Clint Mathis.

Cleetus es el apodo para éste residente de Georgia quien comenzó su carrera en Los Ángeles y se ha quedado con él en forma de un tatuaje en sus hombros. Cleetus se ha convertido en un álter ego; una conveniencia para que la gente racionalizan porqué un hombre calladito y humilde pueda producir arranques famosas.

Conocido fuera de los círculos del fútbol por el Mohawk que usó durante La Copa Mundial de 2002, Mathis hizo una anotación crucial en contra de Corea del sur y hasta estaba en la portada de la revista Sports Illustrated.

Mathis, de 29 años, es la clase de persona que los Rapids gustan usar mientras que tratan de salirse de la obscuridad del Major League Soccer. Claro, a Mathis no le importa; no le preocupa las ventas de boletos y no tiene ganas de ser el papi chulo de la prensa o ver su rostro en todos los anuncios.

Clint solo le preocupa ganar y Cleetus es el pensamiento que él cree que lo distingue.

”Es una cosa buena” dijo Mathis. “Creo que eso me ha dado éxito. Cuando salgo al (la) campo, solo me importa ganar”.

Temporadas desencantados

Mathis comenzó su carrera en el MLS, se convirtió en la fuerza dominante con los MetroStars (ahora los New York Red Bulls) y lo maniobró a una mudanza al Hannover 96 de Alemania tras su éxito en La Copa Mundial.

Mathis hizo cuatro goles en sus primeros cinco partidos antes que fue enviado a la banquilla. En una ocasión rara, Mathis hizo un gol en pocos segundos y luego un mal gesto al mandamás Ewald Lienen antes de tocar su reloj de la imaginación.

Ese mal gesto provocó la salida del Hannover cerca del mismo tiempo en cuando su amigo John Ellinger recibió el puesto de mandamás en el Real Salt Lake. Mathis le había prometido jugar por él si llegara a ser un mandamás para un equipo.

Se hizo realidad la temporada pasada, pero terminó cuando Mathis fue intercambiado por Jeff Cunningham de los Rapids. Salt Lake batalló mucho y Mathis compartió la culpa ya que solo hizo tres goles y cuatro asistencias en 27 partidos.

”No creo que fue justo, pensaba que teníamos una mejor relación” dijo Mathis de Ellinger. “Dejé Alemania y mi contrato para venir a jugar por él”.

Y allí fue donde Mathis dejó el tema. El hombre quien dijo que no-tenia remordimientos de dar mal gestos a Lienen ahora rehúsa hablar sobre Ellinger.

”Lo pienso diariamente y estoy decepcionado”, dijo Mathis acerca de Europa. “Dejé una buena liga del Bundesliga, me bajaron el pago y todo resultó en mi contra. Creo que mi palabra es lo más importante, así que cumplí con él”.

El jugador y el mandamás niegan cualquier desavenencia y Ellinger dijo que el cambio dio a Salt Lake mas velocidad y lo alivió de cualquier “incertidumbre” acerca del juego previsto de Mathis en 2006.

”Obviamente hubo algunos problemas que necesitábamos que discutir”, dijo Ellinger sin elaborar.

Otra oportunidad

Mathis se queda sonriente viendo la practica de los Rapids. Parece relajado y contento de estar rodeado de sus amigos y sus nuevos compañeros Pablo Mastroeni y Jovan Kirovski. Mathis está adoptando el papel con tal de proveer una chispa creativa como centrocampista para un equipo que avanzó al Western Conference la temporada pasada.

Mathis se enoja cuando se le dice que ya no puede jugar como antes o que no le importa su presentación. Dice que él es el peor de su propio crítico y que está desesperado de impresionar al mandamás nacional Bruce Arena para tener un puesto en la alineación de la Copa Mundial.

El mandamás de los Rapids, Fernando Clavijo dijo que cree que Mathis puede recuperar la forma que le hizo famoso y cree que vale la pena cualquier riesgo asociado con él.

”Todos tenemos nuestras personalidades y egos”, dijo Clavijo.

Salt Lake había quedado de acuerdo de pagar una porción para el contrato de Mathis, y aunque Clavijo no quiso dar números exactos, dijo que la cantidad fue considerable. Hasta después de tres años calladitos, había una cierta magia y sobrecogimiento rodeándolo.

”Tiene algo que nadie mas tiene”, dijo Mark Lisi, su ex compañero de los MetroStars. “El muchacho si puede jugar y puede dirigir un partido como quiera”.

Pero en lo que se refiere a sus compañeros, Mathis lo puede hacer como el quiera.

”Creo que muchos quieren que Clint tenga ciertas características o que sea algún tipo de jugador prototipo”, dijo Mastroeni. “El es quien es; el muchacho es muy activo”.

”Creo que eso le convierte en una ventaja para nuestro equipo”.

Lo que hace Clint y Cleetus comenzará este domingo cuando los Rapids inician su temporada en Houston.

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