
El chef principal Rómulo Risindic echó un vistazo al comedor desde la cocina. Tenía seis cocineros para sólo 20 clientes; trabajo que uno solo de sus hombres podía hacer.
Así que esa mañana, Risindic, quien es el encargado de la cocina, hizo algo que nunca había hecho en sus nueve años en Zaidy’s Deli: Se fue por una hora y media llevándose a tres cocineros consigo.
Le dijo al gerente que los necesitaban en una manifestación. Con sus uniformes blancos puestos, tomaron el autobús del 16th Street Mall y cuando llegaron al Civic Center Station se admiraron de la aglomeración de manifestantes.
”Me sorprendió ver cuánta gente llegó,” dijo Risindic de la manifestación del 25 de Marzo. “Nosotros los latinos somos gente tímida, y algunas veces pensamos que debemos mantener la cabeza abajo.”
El departamento de policía de Denver contó 50,000 personas, pero en el Civic Center caben 100,000 personas, y la plaza estaba a rebosar. Debieron haber sido cerca de 100,000.
Había de todo tipo de personas. Entre ellos estaban personas como Risindic, un inmigrante nacido en México que se hizo ciudadano norteamericano años atrás. El y sus cocineros son todos documentados, pero apoyan a aquellos que vienen a Estados Unidos a trabajar.
Imagine que pasaría si todo latino inmigrante en Colorado con o sin documentos decidiera ponerse en huelga por un día. El estado se paralizaría.
Eso es exactamente lo que unos organizadores planean hacer a nivel nacional para el 1ero de mayo. Lo quieren llamar “Un día sin un latino.” Le probaría a norteamericanos incrédulos lo que pasaría si tan sólo un cuarto de los latinos en los Estados Unidos no fuera a trabajar ese lunes.
Gerard Rudofsky, el propietario de dos Zaidy’s Deli, uno en Cherry Creek y el otro en el centro de Denver, no se puede imaginar conducir su negocio sin trabajadores inmigrantes. Su restaurante sirve especialidades judías como kugel, pan tostado francés de challah, y sopa de bolas de matzo, pero los cocineros son de México, así como los lavaplatos y los ayudantes del mesero.
”La gente dice que están haciendo que se reduzcan los sueldos. Eso no es cierto. Mi gente está ganando buen dinero,” dijo Rudofsky. “Algunos de mis cocineros ganan $18 ó $20 por hora.”
Lo que pasa es que otros trabajadores, dice el, no trabajan igual de duro y no son leales. “Odio decir esto, pero mucha de nuestra gente es floja,” dijo Rudofsky. “No hay ética laboral. Nada mas llaman y dicen ‘Tengo dolor de cabeza, no iré a trabajar hoy.’ “
Pero sus trabajadores mexicanos no hacen eso. Rudofsky dice que él conoce mucha gente en la industria del restaurante; todos dicen lo mismo. “En lo que a trabajadores se refiere, ellos son los mejores,” dijo.
Risindic asiente. Dice que el trabajo es una fuente de orgullo. En sus nueve años de trabajar en Zaidy’s nunca ha faltado un solo día.
”No veo cuál es la ventaja de llamar y decir que estas enfermo,” dice Risindic. “Quedarme en la cama no me va a hacer sentir mejor. Yo prefiero trabajar que aburrirme en la casa.”
Pero sí los organizadores hacen el llamado para no ir a trabajar un día una huelga de los trabajadores, si así le quiere llamar y así probar que los indocumentados son una parte esencial de la fuerza laboral, puede ser que si lo haga.
Rudofsky dice que el lo entendería.
La columna de Cindy Rodríguez aparece los martes en Scene y los domingos en Style. Comuníquese con ella al 303-820-1211 o a través de crodriguez@denverpost.com.



