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Miles de personas, vestidas elegantemente en camisas blancas y ondeando banderas americanas, se congregaron por todo Colorado el lunes como parte de un llamamiento nacional para reformar las leyes de inmigración de los Estados Unidos.

La policía y organizadores en Grand Junction calcularon que el tamaño de la multitud era de unas 3,000 personas; una congregación improvisada en Denver atrajo a más de un millar; la policía de Colorado Springs figuraban unas 750 personas; y una congregación en Boulder atrajo a unas 200 personas.

Estrella Ruiz fue a la congregación en Western Slope con varios miembros de su familia desde la comunidad Riverside en Grand Junction, lugar donde ha vivido desde los 2 años. Ahora tiene 21 años y dijo que había ido a protestar porque sueña con ir a la escuela de derecho.

Llevaba una pancarta que decía, “Mis padres no son criminales.”

En pantalones y botas de trabajo con manchas de pintura, Víctor Gómez, 38 años, contempló la muchedumbre en el Centro Cívico de Denver. Gómez ha estado en los Estados Unidos por más de cinco años y dice que hay mucho trabajo para quien lo busque.

”El gobierno sabe que necesita trabajadores, pero no los quiere aceptar,” dijo.

Claudia Fitzpatrick, 31 años, vino a los Estados Unidos de México hace seis años como una estudiante de intercambio y se casó con un americano.

”Intento entender el otro lado, pero la realidad es que estamos aquí. Sí ayudamos a la economía de este país, y es mejor tener ayuda legalmente que ilegalmente,” dijo el lunes en Colorado Springs.

Los activistas de derechos-de-inmigración organizaron manifestaciones a través de los Estados Unidos el lunes, así demostrando su apoyo en tener cambios políticos nacionales que no incluyen construir un muro a lo largo de la frontera sureña ó, como se demuestra en un proyecto del Congreso, cambiar el estar en este país sin documentación apropiada de una violación civil a un delito grave.

El Centro Hispánico Pew, un grupo de investigación en Washington D.C., calcula que hay entre 200,000 y 250,000 trabajadores indocumentados en Colorado y casi 12 millones por toda la nación.

En un almuerzo ofrecido el lunes y patrocinado por el Club Atlético de Denver y el Club de Prensa de Denver, Rep. Tom Tancredo dijo que las manifestaciones callejeras “no representan la opinión mayoritaria de este país.”

En Grand Junction, el estudiante del primer curso en Rifle, David Trivezo, sonrió tímidamente mientras estaba de pie al frente de una columna de más de 3,100 personas, y se aferró a una pancarta que leía, “Marchamos para un Futuro Mejor.”

Ama de casa Fátima Miramontis y montador de marcos Osvaldo Martínez quienes se fueron de su trabajo para conducir hasta Rifle, también sujetaban esa misma pancarta.

”Ya va siendo hora de trabajar sobre este asunto, ¿no?,” dijo Martínez.

El trío lideró una marcha pacífica a lo largo de la concurrida Avenida Norte, pasando cinco restaurantes mexicanos, una carnicería mexicana, una carreta móvil de tacos, y El Amigo, una tienda que canjea cheques y manda dinero a México. Gritaron, “Sí se puede” y “El pueblo unido jamás será vencido.”

Los organizadores dijeron que los manifestantes se conglomeraron de 22 comunidades de Colorado.

Sólo unas cuantas banderas mexicanas se pusieron en evidencia, y la mayoría se llevaban puestas como mantones en vez de ser erguidas por encima de la línea de los manifestantes que se extendía más de una milla.

Los organizadores dijeron que en un principio pensaban que iban a tener unos 500 manifestantes y estaban asombradísimos por el número que apareció.

En el centro de Colorado Springs, casi 1,000 personas se unieron el lunes, a media tarde, en el césped fuera del Museo de Pioneros. Los trabajadores de construcción fueron en sus pickups, los soldados fueron en sus trajes de camuflaje, y las mujeres fueron con sus bebés en carritos.

Hombres con chalecos naranjas estuvieron de pie en el perímetro de la conglomeración y pidieron a los manifestantes de no enseñar la bandera mexicana.

Spec. Omar Cante, 26 años, un ciudadano mexicano con estatus de residente en los Estados Unidos y sirviendo en el Ejército, dijo que apoya la legalización para los inmigrantes. Dijo que él vino a este país con su familia por la misma razón que la mayoría de los inmigrantes: “Mejores oportunidades. Como todos los demás, están aquí por sus hijos, vienen para una vida mejor, una mejor oportunidad para vivir.”

Jesse González, 40 años, de Chicago, quien estaba visitando a su familia, dijo: “Es muy bueno ver a las personas unirse por un cambio e intentar hacer algo de una forma legal y pacífica.”

González dijo que una de las cosas que no le sentó de muy buen grado en Colorado fue el congresista Tancredo, directo y firme. El republicano de Littleton ha llegado a una prominencia nacional gracias a su posición sobre la inmigración ilegal.

Dijo que estaba asombrado pero feliz de ver que la inmigración ilegal, su mayor prioridad, convertirse en un tema de intensos debates nacionales.

Tancredo dijo que no está seguro que las reformas lleguen a formalizarse en el Congreso este año, añadiendo: “Prefiero tener ninguna legislación a tener una amnistía.”

A unas cuadras, estudiantes de escuelas secundarias a lo largo del Front Range lideraron a más de un millar de manifestantes apoyando los derechos de inmigrantes. Muchos recibieron mensajes de texto en sus móviles alertándoles de una concentración improvisada.

Un evento diurno no fue publicitada en Denver, pero representantes del Sindicato de Servicios para Empleados Internacionales del Local 105 obtuvieron permiso para manifestarse en el Centro Cívico por si acaso.

”La gente quiere ser oída,” dice Jennifer Herrera, de Dignidad a través del Diálogo y Educación. “Han estado en silencio y escondidos por tanto tiempo; es liberador salir de las sombras y hacerles saber a las personas que están ahí, saber que las personas ya no están mirando a través de ellos.”

Durante 10 años una mujer ha trabajado en una factoría bajo un número de la Seguridad Social que no era suyo. No es justo, nos dice, que haya trabajado duro durante una década en un país que quiere sus manos trabajen rápidamente pero que no respeta su derecho de vivir en paz y sin miedo.

La mayoría de los manifestantes en Boulder eran estudiantes de la Universidad de Colorado, diciendo que la legislación que transformaría los inmigrantes ilegales en delincuentes graves era racista.

”Están haciendo esta legislación así por miedo a los mexicanos,” dijo Federico Rangel, quien está consiguiendo su licenciatura en enseñanza. “Si no tenemos trabajadores externos, este país no podría sobrevivir,” dijo.

Escritores de plantilla Jim Hughes y Monte Whaley contribuyeron en este reportaje.

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