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Más embriagados, más temprano, echados a perder: los jóvenes abusadores del alcohol

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Aproximadamente la mitad de los estudiantes de secundaria en Colorado bebieron alcohol al menos una vez el mes pasado. Más del 27 por ciento tomaron su primera bebida alcohólica antes de los 13 años.

Pero muchos empezaron a más temprana edad.

De acuerdo con un estudio reciente, a nivel nacional, aproximadamente el 10 por ciento de los estudiantes de cuarto grado han empezado a beber alcohol.

Para algunos, el consumo de alcohol se triplicará en los próximos años. Más del 16 por ciento de los estudiantes de quinto grado y más del 29 por ciento de los de sexto grado han tomado más de un trago, según un informe del profesor John Donovan de la Universidad de Pittsburg titulado “Verdaderos Bebedores Menores de Edad: El Uso del Alcohol Entre Estudiantes de Escuela Primaria.”

De hecho, durante las décadas pasadas, otro estudio revela que, la edad media en que los adolescentes toman su primera bebida alcohólica ha disminuido de una manera alarmante, de 17.5 años en 1965 a 14 años en el 2003.

Cheryl Reid que dirige un programa semanal de clases relacionadas con alcoholismo para jóvenes transgresores asignado por la Corte en Pueblo, dice que “ellos dicen que empiezan a los 8 y 9 años.”

“Ellos dicen que empezaron a beber mucho porque querían pertenecer al grupo de los chicos mayores.”

Una cuenta de $53 billones al año

El problema es tan severo que el director de la Asociación Médica Americana se refiere al problema como la “epidemia” que cuesta a los contribuyentes $53 billones cada año.

Aún cuando el número de bebedores menores de edad ha declinado ligeramente en años recientes, el gobierno federal todavía considera que éstos números son inaceptablemente altos. El mes pasado, funcionarios iniciaron una campaña nacional de concienciación para reducir el consumo de alcohol entre los menores de edad, incluyendo reuniones con residentes de los diferentes municipios en todos los 50 estados.

Aunque sea considerado un “rito de pasaje”, el beber de un menor puede conducir a una conducta sexual arriesgada, un estancamiento en el desarrollo cerebral, problemas físicos y mentales, fatalidades de tráfico, y fracaso académico.

El teniente Alan Stanton, oficial de información pública para la Oficina del Sheriff del condado de Douglas, dijo que “los chicos están viniendo a la escuela intoxicados.”

Para muchos adolescentes, el alcohol se ha convertido en una forma de recreación más divertida.

“Hay muy pocas cosas mejores en la vida que el beber,” dice un joven de 16 años del condado de Boulder. “Me ayuda a relajar y me hace feliz.”

El y su amigo de 16 años, que desean permanecer anónimos, empezaron a beber en el octavo grado. A ambos, sus hermanos les introdujeron al alcohol.

“Básicamente, todo lo que haces… lo hace más divertido,” dice. Agrega que “puedo acércame y hablar con cualquier persona,” dice “especialmente las chicas.”

A través de la nación, el alcohol es la droga más comúnmente utilizada por los adolescentes.

En su informe, Donovan de la Universidad de Pittsburg, cita un estudio realizado en el 2002 en el que indica que el pasado año, el 6.3 por ciento de estudiantes de cuarto a sexto grado han tomado cerveza, el 7.4 ha tomado vino frío (“wine coolers”), y el 3.1 embebieron bebidas (alcohólicas) fuertes.

Un estudio local, también realizado en el 2002, indicó que aproximadamente el 9 por ciento de los estudiantes de sexto grado en Colorado se atiborraron de alcohol, cinco o más bebidas en una sola salida, en las dos semanas que precedieron al estudio. En el mismo estudio, los números aumentaron a casi el 29 por ciento para estudiantes del octavo grado, 46 por ciento del décimo grado y más de la mitad para los de último curso.

Un estudio más reciente en estudiantes de secundaria de Colorado encontró que casi la mitad había tomado una o más bebidas alcohólicas el mes pasado. Pero el 29 por ciento ya se atiborraban de alcohol.

El 17 por ciento de los estudiantes encuestados del grado 11 y 12 dijeron que habían conducido vehículos bajo la influencia de alcohol.

Una nueva norma social

Cada año en el Centro Médico Denver Health, la Dra. Kerry Broderick trata entre 48 y 72 adolescentes por problemas relacionados con el alcohol – algunos con niveles preocupantes de intoxicación por alcohol.

“Yo trato a chicos que tienen entre 12 y 16 años de edad, lo cual es bastante común.” Indicó que “recientemente un joven de 14 años tenía un nivel de alcohol en la sangre del 2.60, que es muy alto para una persona de esa edad. Estaba intoxicado, pero no muerto.”

El mes pasado, en el condado de Elbert, 8 estudiantes de escuela media fueron sorprendidos bebiendo en el campus. Habían robado licor de los armarios de sus padres y vertieron el alcohol en latas de refrescos con el fin de esconder su contenido.

En Pueblo, en la escuela South High, los “estudiantes son muy bramantes,” dice Lisa Budisavljevic, oficial de policía asignada a la escuela. “Ellos saldrán al almuerzo donde puedan, encontrarán un lugar donde beber o fumar, y de allí regresarán borrachos.”

Los jóvenes dicen que toman alcohol por muchas razones: desde el aburrimiento y el estrés al atractivo sexual hasta el tener el sello de estar a la moda.

El dinero también juega un papel importante, de acuerdo con un estudio realizado en el 2003 por el Centro Nacional de Adicción y Abuso de Sustancias de la Universidad de Columbia. Más de la mitad de los jóvenes de entre 12 y 17 años del país, están en mayor riesgo de abusar sustancias debido al estrés, aburrimiento frecuente, y demasiado dinero para gastar – o una combinación de estos tres factores.

“(El beber) libera el estrés y ayuda a las personas a olvidar lo que sucedió durante la semana, así que pueden liberarse y no tener nada de qué preocuparse,” dice Ashley Smith de 17 años y miembro del senado del consejo estudiantil de Fairview High School en Boulder.

Otro factor es la cultura pop inundada en las bebidas alcohólicas.

De acuerdo con la ley “PARAR la Bebida del Menor” (STOP Underage Drinking) introducida en la Cámara de los Representantes en el 2005, estudios revelan que el 71 por ciento de programas de televisión en hora prima presentan el uso de alcohol y el 77 por ciento hacen referencia al alcohol.

”La norma social es que ya no se considera inaceptable el que los jóvenes consuman alcohol o que tengan un problema con ello,” dice el Dr. Chris Thurstone, investigador del Centro Médico Denver Health, especialista en la adicción de adolescentes.

Esta cultura de aceptación influye en las actitudes de los padres.

Un estudio reciente de la Asociación Médica Americana reportó que un tercio de los adolescentes dijeron que era fácil obtener bebidas de sus padres, quienes les proveían el alcohol a sabiendas.

El teniente Stanton del condado Douglas dijo: “Nosotros observamos una tendencia que niños son arrestados y los padres realmente no ven el problema que ha creado su/s hijo/s.”

El precio de la popularidad

Otros padres se sienten impotentes dado que lo que ellos ven que esto es un ola interminable de condicionamiento social.

Una madre de tres adolescentes en Salida, por ejemplo, permitió que sus hijos asistieran a las fiestas de graduación (de las preparatorias) donde los muchachos tomarían bebidas alcohólicas porque estaban siendo supervisados por padres que retiraban las llaves de los vehículos.

“El saber que padres estarían allí para supervisar calmó algunos de mis temores,” dijo la madre, quien pidió no ser identificada para proteger a sus hijos. “Yo les dije a mis hijos de no ingerir alcohol, pero la decisión final es de ellos.”

Los padres de Adam Neyer tomaron una decisión similar en junio del 2001, 4 días antes de la graduación de su hijo del Colegio Preparatorio de Englewood.

Adam y sus amigos querían comenzar a celebrar más temprano. Su padre, Steve Neyer, no se sorprendió que ellos quisieron ir a Rampart Range en el Bosque Nacional Pike.

Esta área del tupido bosque es visitado frecuentemente por bebedores menores de edad buscando esconder barriles de cerveza.

Steve y su esposa Debbie, sabían que muchos de los jóvenes populares creían que el alcohol es el precio que hay que pagar para ser aceptados socialmente.

“¿Nos gustó la idea?” pregunta Steve. “En absoluto.”

“La razón por la que parecemos padres más “liberales” es porque el tenía 18 años, y se iba a la universidad en tres meses,” dijo Debbie Neyer.

”Sabíamos que iba a haber cerveza en la fiesta, pero ¿qué podíamos hacer, excepto tal vez ir allá a desbaratar la fiesta, y avergonzarlo en frente de todos los que le conocían?”

Los padres sabían que su hijo estaría con sus dos mejores amigos, buenos muchachos de los suburbios con los que había crecido. Todos pertenecían al equipo de fútbol Americano del Colegio Englewood: Neyer era un defensa, Adam Deveraux era el estratega, y Chris Workman era un corredor posterior.

Esa noche, al acercarse a la entrada de la puerta, su padre le advirtió: “Bajo ninguna circunstancia debes ingerir alcohol y conducir.”

“No te preocupes, papá,” contestó el hijo.

Embriagado a 100 millas por hora

En las tantas horas de la madrugada del domingo, Steve y Debbie Neyer fueron despertados por golpes incesantes en la puerta de su casa.

A través de la luz hacia el pórtico, Steve vio a un oficial de la policía, sabía que las noticias no eran buenas, y llamó a su esposa para que bajase.

Juntos trataron de comprender lo sucedido: un accidente brutal Adam muerto alcohol tal vez haya sido la causa.

Con el paso del tiempo, los Neyers, poco a poco reconstruyeron los hechos.

De camino a la fiesta, Workman y Devereaux pararon en una tienda de licores, donde el dependiente les vendió un barril de cerveza sin pedirles identificación. Durante aproximadamente cinco horas, entre 12 y 15 adolescentes festejaron en un área desierta con olor a pinos. Una chica de primer año, Nicole Smith, perdió su transporte de regreso a casa, por lo que los muchachos salieron al rescate.

Workman se puso a conducir el automóvil de Devereaux, un Nissan del 96. Adam Neyer estaba en el asiento delantero, mientras que Devereaux y Nicole en la parte posterior.

Para cuando ellos entraron en la South Santa Fe Drive, Workman iba a 100 millas por hora. Con un nivel de alcohol en la sangre de más de 0.10 – legalmente borracho – perdió el control del coche. Se chocó contra una alambrada de eslabones, y luego catapultaron contra un poste telefónico, golpeándose tan fuerte que el barril casi-vacío de cerveza de 16 galones fue lanzado del maletero.

Adam Neyer, quien murió en la escena, tenía las dos piernas rotas, el cráneo destrozado, y heridas internas masivas. Nicole Scout murió un día después, pero a diferencia de los muchachos, ella no había bebido esa noche.

Workman eventualmente se declaró culpable de homicidio vehicular y asalto vehicular, por lo que recibió una sentencia de 14 años en prisión.

Desde entonces los Neyers han dado charlas en paneles de víctimas auspiciados por Madres en Contra de Conductores Embriagados (Mothers Against Drunk Drivers). Durante los tres últimos años también han trabajado para que pase una ley requiriendo etiquetas de identificación en los barriles de cerveza para que la policía pueda rastrear el barril a la tienda que lo vendió.

Sin embargo, los padres de familia no se ponen de acuerdo en cuanto al tema de la embriaguez de menores de edad.

Algunos lo llaman una maldición. Otros alegan que es un rito de paso. Ellos bebieron cuando eran adolescentes y sobrevivieron, de manera que esperan lo mismo de sus hijos.

No obstante, el cuerpo de un adolescente reacciona de manera diferente al alcohol que un cuerpo que se ha desarrollado completamente. Los adolescentes desarrollan tolerancia al alcohol más rápidamente, lo que les permite beber más en sola una ocasión que la mayor parte de los adultos.

Esta es la razón que el envenenamiento alcohólico, que puede llevar a la muerte, es tan frecuente en jóvenes bebedores.

Un adolescente en el condado de Boulder, por ejemplo, dijo que cuando el comenzó a beber, vomitaba durante una noche de fiestas fuertes. Pero ahora, dice, que ha aprendido cuál es su límite: 14 tragos, o cuando empieza a ver doble.

Cuando su novia tenía 14 años, ella bebió hasta quedarse en un estado de parálisis.

El comenta que “ella no podía hablar o caminar.” Agrega que “ella ni siquiera podía vomitar, a pesar de que trataba. La llevé al coche. El médico de la sala de emergencias dijo que dos bebidas más la hubieran matado.”

La escritora Colleen O’Connor puede ser localizada al 303-820-1083 ó a coconnor@denverpost.com.

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