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DENVER, CO - JUNE 23: David Olinger. Staff Mug. (Photo by Callaghan O'Hare/The Denver Post)
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”ES IMPORTANTE MOSTRAR QUE SOMOS SERES HUMANOS”

Ella anduvo durante tres meses desde Perú a México, luego fue apiñada en un contenedor de camión con otras 110 personas, hasta llegar a sábanas limpias de una casa de reposo en Denver.

El lunes, como de costumbre se presentó en el Centro de Enfermería Holly Heights a las 05:00 horas de la mañana. Pero cuando terminó su turno, pensó en subirse a un autobús yendo al centro para alcanzar el final de la demostración pro-inmigrantes.

”Es importante que estemos todos allí,” dijo en español, “para mostrar que somos seres humanos en este país.”

Ella habló de un semi-círculo de siete mujeres en la lavandería del sótano, rodeadas de almohadillas de cama color rosa y el zumbido de las secadoras (de ropa). Las otras son de México. Ninguna quería que sus nombres fueran publicados, aunque una ha estado viviendo en los Estados Unidos durante más de 15 años y dio a luz a sus cuatro hijos que son ciudadanos americanos.

Aunque estaban trabajando, compartían los sentimientos de los otros celebrando el día laboral internacional. “Hoy no vamos a las tiendas,” dijo una. “Todas llevamos puestas camisetas blancas.”

La mujer de Perú dejó atrás dos hijos, de 18 y 17 años de edad. Dijo no-querer que siguieran el mismo trayecto largo y peligroso, pero a veces ella manda dinero a casa con la esperanza de que tengan la oportunidad de tener una buena carrera.


PERDIDA DE TRABAJO HIERE PROFUNDAMENTE

El lunes por la mañana, Lynn Jensen cosió un símbolo en forma de corazón con un tema de la bandera americana en un chándal rojo. En el centro, la abuela de Lakewood agregó este mensaje: “Perdí Mi Trabajo A Un Ilegal.”

“Perdí dos trabajos a ellos,” dijo.

El primero, dijo, era un trabajo de publicidad en Denver. “Mi compañía empleó a un mexicano ilegal para tomar mi posición porque él haría el trabajo por menos. El segundo era en un invernadero – adivina a quién emplearon.”

Ella se sentó en una pared del Centro Municipal, levantando una pancarta que leía: “No Es La Inmigración, Es La Invasión.” Alrededor de ella, contra-manifestantes cantaron, “USA, USA, USA” y “Deportar, deportar, deportar.”

Un joven desfiló ante ellos con una pancarta declarando: “Tomé Su Trabajo Porque Soy Mejor.”

“Ellos están dispuestos a trabajar por $3 la hora,” Jensen replicó. “Cada persona en la carpintería y la construcción ha perdido su trabajo a causa de ellos. También les ocurrió a los lavaplatos.”


CENTRO DEL TRABAJADOR CERRADO PARA LOS TRABAJADORES DIURNOS

“Estamos Abiertos,” decía el cartel en el centro de la labor contingente.

El candado encima de ello dijo lo contrario.

Harold Lasso, director de programa del Centro Humanitario para Trabajadores (Humanitarian Center for Workers), había cerrado el lugar por el día para unirse a la caminata por los derechos de los inmigrantes desde el noroeste de Denver al Capitolio. También lo hicieron los hombres y mujeres que aparecen regularmente en su oficina a las 06:00 horas de la mañana, esperando pasar el día ajardinando, haciendo faenas domésticas, o repartiendo hojas publicitarias.

“Estamos en solidaridad con todos los trabajadores en el mundo,” dijo Lazo, que llevaba puesta una camiseta que aconsejaba, “Corte Su Propio Césped.”

La mayoría de los inmigrantes que van al centro del Lazo son latinos, pero él ve a inmigrantes del Oriente Medio, Europa del Este y también de África. “Nosotros no preguntamos, no decimos nada (acerca del estatus del inmigrante),” dijo. “Nosotros no somos una agencia de empleo.”

Gilberto Velázquez, uno de los jornaleros del centro, dijo que él ha trabajado en varios estados desde 1982 como un plomero y un trabajador de construcción, en plantas centrales eléctricas y de etanol, sin obtener la ciudadanía. Lleva puesta una gorra de la Coalición de Fauna y Flora de Washington (Washington Wildlife Coalition), su estado de origen durante 11 años.

“Crío a mis niños lo mejor que puedo,” dijo de sus 10 chicos y seis chicas. Dijo que él manda dinero “a cada estado de México.”

Mantiene el contacto con llamadas telefónicas. El dijo que no ha visto a sus niños en 24 años.


VENDEDOR AGARRA DIA RODANDO EN EL “CARRITO DEL ALMUERZO”

Incluso en una demostración donde se estimó que unas 75,000 personas no iban a ir al trabajo y no iban a comprar (productos americanos) durante el día, llegó la hora de comer.

Y en esa hora, Miguel Gómez era uno de los hombres de empresa pequeña más ocupado en Denver.

Tenía maíz – en vaso o en la mazorca – untado con Parkay, queso parmesano, y chile en polvo. Tenía bolsas de rodajas de harina llamadas chicharrones y botellas de salsa picante para verter sobre ellos. Tenía conos de nieve. Tenía una muchedumbre alrededor de él.

Gómez transportó su negocio entero en un sólo carrito de compras de Sam’s Club, estratégicamente estacionado en la Avenida 14 y Broadway.

Para las 13:30 horas, ya no tenía nada pero le quedaban los conos de nieve. Los clientes innumerables habían pagado $2 por una mazorca de maíz o una bolsa de patatas fritas. Billetes de un dólar, de cinco, diez, y veinte sobresalían de los bolsillos de sus vaqueros.

Tenía “muchos” clientes, dijo en español, “no idea cuántos.”

Cuando fue a alcanzar el cambio, y el dinero se vertió en la calle. Un negocio frenético de almuerzos se detuvo por un momento mientras se agachó para recuperarlo.

Se escapó una moneda de 25 centavos. Un transeúnte lo vio, lo recogió, y discretamente lo colocó en carrito de Gómez.


LO QUE ELLOS DIJERON

Los comentarios acerca del día nacional de acción de Colorado del lunes y alrededor de la nación:

“Tengo que apoyar a mi papá para todo lo que él ha hecho. El vino a los EE.UU. para obtener una oportunidad, y él quiere que yo también tenga esa oportunidad. Mi papá no es un criminal; él es una persona buena.”

– Nicole Portillo, 22 años, Littleton, directora adjunta de restaurante

“Rezaba para que toda esta gente apareciera. Estos son nuestros hermanos y nuestros amigos, y ellos merecen la igualdad como el resto de nosotros.”

– Susana Anderson, 68 años, Denver, maestra jubilada

“Yo no estoy robando el trabajo de nadie. Hago el trabajo que sobra, el trabajo que nadie quiere realizar.”

– Alberto Mejía-Castro, 33 años, Denver, trabajador de pastelería

“Esto apenas es una caminata . Estas personas dicen querer ser legalizados. Ellos ya no quieren ser ilegales.”

– Inge Wuchenauer, 45 años, Aurora, dueño de una empresa pequeña

“Si usted no puede leer esto, salga de mi país.”

– Pancarta mostrada en una contra-protesta en Centro Municipal

“Tomé su trabajo porque soy mejor.”

– Pancarta mostrada por un caminante de Denver a un grupo de contra-manifestantes.

“Esto espantará las luces del día del americano medio, los que pueden votar. Lo que hicieron (los caminantes) con todas sus banderas mexicanas, ellos saben perfectamente cómo ayudar mi bando.”

– Richard Waters, 53 años, Castle Rock, director de ventas para una compañía de productos de construcción

“Nosotros no los queremos aquí. Si ellos no pueden venir (a los Estados Unidos) legalmente, entonces deberían irse a casa.”

– Lynn Jensen, 58 años, Lakewood, jubilada

“Quiero que mis niños sepan que su madre no es una criminal. Quiero que sean tan fuertes como lo soy yo. Esto muestra nuestra fuerza.”

– Benita Olmedo, una niñera que vino a los EE.UU. ilegalmente de México en 1986 y retiró a su hija de 11 años y a su hijo de 7 años de la escuela para la caminata en San Francisco

“Usted deben de mandar a todos los 13 millones de extranjeros a sus casas, entonces usted tome a todos los recipientes de asistencia social que reciben un cheque gratis y les hace trabajar esos trabajos.

– Jack Culberson, un coronel jubilado del ejército que asistió a una contra-protesta en Pensacola, Florida.

“Nuestros héroes entendieron que ellos tenían que luchar por la libertad y la democracia, y estamos aquí hacienda lo mismo.”

– Ernest Calderón, un trabajador de hormigón mexicano que fue a la demostración de Chicago con una pancarta que listaba los nombres de sus héroes: Abraham Lincoln, John F. Kennedy, y Pancho Villa

“Estos demostradores, aquí y hoy, no hablan para los ciudadanos latinoamericanos respetuosos de la ley.”

-Randy Pullen, miembro del comité nacional republicano, fuera de una tienda de reformas hogareñas en Phoenix

“Hemos obtenido las órdenes para rellenar. Perder un día en esta parte de la temporada causa una tremenda cantidad de problemas.”

– Mike Collins, del que ninguno de sus 175 trabajadores estaciónales aparecieron el lunes para trabajar sus 500 acres de campos de cebolla de Vidalia en el sudeste de Georgia

“Si pierdo mi trabajo, mereció la pena. Merece perder varios trabajos para obtener mis papeles.”

– José Cruz, un inmigrante de El Salvador que protestó en Homestead rural, Florida., en vez de trabajar su empleo en la construcción

PERSONAL DEL DENVER POST Y SERVICIOS DE TELETIPO

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