
Carbondale El lunes, el Mercado de Teresa en Main Street era uno de los lugares más ajetreado en este barrio dormitorio de Roaring Fork Valley. Y Teresa, una tienda de comestibles mexicana, estaba cerrada para el día nacional de acción.
Miembros de la vasta población Latina de Carbondale continuaban congregándose en frente de las ventanas y mirando hacia dentro donde había una bandera Americana elevada entre cartones vacíos de huevos y una presentación de chiles secos. Teresa es uno de los puntos de establecimientos de conexiones para la mitad de la población de 5,800 latinos en Carbondale. Vinieron a encontrar información sobre la marcha que tenía lugar a lo largo de la autopista en Glenwood Springs. Alrededor de unas 1,200 personas luego se reunirían en el parque para demostrar su apoyo a la reforma de inmigración.
Se veían escenas similares a través de todo el estado, mientras el lunes, el día nacional de acción, atrajo a masas que rondaban en tamaño entre 3,000 en Colorado Springs a 150 en Alamosa.
Lo que se estaba construyendo como “un día sin un latino” por algunos resultó ser un día con latinos en Carbondale.
Normalmente, dice la gente de aquí, la pseudo artística Main Street está desprovista de latinos durante el día. Están ocupados trabajando laminando paredes, pintando condominios, plantando arbustos, cocinando en restaurantes, limpiando habitaciones de hoteles, desinfectar aparatos de hospitales, lavando manteles y conduciendo a cargadores.
Pero estaban caminando por Main Street de arriba a abajo antes de dirigirse a Glenwood Springs. Estaban haciendo barbacoas y sonando con gran estruendo música norteña en los jardines de los complejos de apartamentos y zonas de casas móviles.
Algunos dijeron que se sentían como fuese una fiesta nacional. Otros dijeron que el salirse del trabajo era una cuestión muy seria.
”El día de hoy se ha parado. No compraré comida. No echaré gas a mi coche. Ve. Mi dinero está en mi bolsillo,” dijo Noé Huerta Hijar mientras sacaba un fajo de dólares de su pantalón. Dijo que había tomado el día libre con sus 24 compañeros de trabajo en un proyecto de construcción en Basalt.
No todos los comercios pararon
Pero la marcha del lunes no puso un pare en todo aquí aunque Carbondale tiene la concentración de latinos más densa que cualquier otro pueblo en esta área.
Los clientes continuaban teniendo sus piernas depiladas y haciendo sus ejercicios de pilates en el gimnasio. Ahondaron en sus bocadillos de bagre en Hurricane Grill. Compraron tortillas frescas y calientes de la parrilla de tres pisos de la Tortillería La Roca.
Pero no estaban mandando ningún dinero a casa porque el puñado de negocios de cambio de cheques y envío de dinero estaban cerrados. No estaban comiendo en La Casita, donde las mesas en el patio se encontraban vacías en un sol del mediodía y los hombres de negocios caucasianos en su hora de almuerzo repiquetearon la puerta cerrada bajo llave antes de dirigirse a la tienda vecina para formar una línea por un pedazo de pizza.
Luke Merritt no estaba operando su negocio de ajardinados porque sus seis empleados latinos se tomaron el día libre con su bendición.
”Estoy totalmente por ello,” dijo Merritt. “Tienen casas. Tienen a sus hijos en las escuelas. Tienen seguro medico. Pagan sus impuestos. Necesitan ser legales.”
Bob Olenick, dueño del Red Rock Diner, no era tan comprensivo. Estaba con su delantal puesto a las 4:45 de la mañana del lunes preparando la comida que estaba a punto de cocinar hasta después de 11 de la noche porque todos salvo uno de su docena de trabajadores de cocina latinos optaron por no ir al trabajo.
Francisco Sánchez dijo que fue al trabajo porque “me gusta mucho mi trabajo. Necesito dinero para mis hijos. Necesito pagar la renta.”
Los compañeros de trabajo de Sánchez fueron a Glenwood Springs para la congregación en Sayre Park. Los participantes imploraron dignidad y respeto a los inmigrantes.
”No es mi culpa que vine,” dijo Heidi Márquez, 17 años, cuyos padres llegaron a los Estados Unidos ilegalmente hace 12 años. “Sé que mis padres no vinieron a este país pensando de romper la ley o simplemente imaginar que iban a ser considerados como criminales. Vinieron teniendo a mí en mente.”
Un mitin de tres horas en Colorado Springs terminó con una marcha alrededor de Memorial Park. Como una docena de manifestantes ondearon la bandera Americana y pancartas que decían “no a la amnistía.”
Mítin de 100 en Durango
En Durango, una pequeña demostración en un parque del centro atrajo a unas 100 personas hacia las 6 de la tarde.
Eddie Soto, co-coordinador de Los Compañeros, dijo que esperaba que la masa de gente aumentaría después del trabajo. “Le dijimos a la gente de no faltar al trabajo si les costaban sus trabajos. El desempleo no es la respuesta.”
El número de trabajadores tomando el día libre era muy irregular en el Roaring Fork Valley y en las áreas de Colorado Springs y Pueblo.
Un puñado de negocios en Colorado Springs, restaurantes mexicanos y una tienda de comestibles mexicana que atiende primordialmente a los inmigrantes de México cerró el lunes.
En Pueblo, Mission Food cerró por todo el día, así como algunos restaurantes mexicanos y una compañía de hormigón.
En las montañas, alrededor de un 70 por ciento de la mano de obra se mantuvo alejada del trabajo en Gallegos Corp., una compañía de albañilería basada en Vail y considerada como un líder comunitario en el apoyo de trabajadores inmigrantes.
”Lo estábamos esperando,” dijo Lisa Ponder, la directora de recursos humanos para la compañía, la cual hizo una encuesta de sus 520 trabajadores la semana pasada y les permitieron tomarse el día libre sin pago. “Aunque les desanimamos de no faltar al trabajo, apoyamos su decisión de hacer lo contrario.”
Por cada temporada de construcción de verano, Gallegos emplea entre 150 y 200 trabajadores mexicanos con visas de trabajo H2B una añadidura al cuadro de todos los extranjeros con un estatus de residencia-permanente.
Dueño lo puso a votación
”No podemos conseguir trabajadores americanos,” dijo Ponder. “Déjame decirte, si yo pudiera hacer publicidad y conseguir trabajadores americanos, lo haría.”
En el puesto de comida Cocina Linda en Durango, la dueña, Linda Illsley nacida y criada en México como algunos de sus empleados tomaron una votación. ¿Cerrados o abiertos el 1 de mayo?
”Se lo dejé a mi gente. Decidieron quedarse y trabajar,” Alley dijo mientras servía a sus clientes en el establecimiento abarrotado.
La mayoría de los negocios en la Main Street en Durango estaban abiertos y parecían estar ocupados. Pero Fiesta Mexican tenía puesto un letrero que decía: “Cerrado el 1 de mayo por reparaciones de cocina.”
Barton Rudisill, gerente del Budget Inn, dijo que la mayoría de su plantilla de mantenimiento y limpieza son inmigrantes legales de México.
”Todos vinieron al trabajo,” dijo Rudisill. “Pero los dueños acordaron de comprarles el almuerzo y darles una bonificación de $20.00 si venían al trabajo.”
Los escritores del Denver Post, Electa Draper, Erin Emery, y Steve Lipsher, contribuyeron en este reportaje.



