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Mientras los expertos en educación a través del país venían para visitar la Escuela Preparatoria Manual, una escuela modelo de la reforma de las escuelas pequeñas urbanas, de sus fuentes de agua salía a chorros un agua oxidada y algunos de sus estudiantes dormían en el sótano.

Mientras más de $1 millón en financiaciones privadas se hundían en el entrenamiento de profesores y directores y en apoyo técnico, tres directores querellándose acaparaban libros de texto y llamaban a la policía (para detener) a los alumnos del uno al otro.

Mientras los adultos estudiaban y hablaban sobre la escuela, las clases de Colocación Avanzada (Advanced Placement classes) fueron reducidas y la Sociedad Nacional de Honor (National Honor Society) se iba marchitando paulatinamente. Una muy amada profesora de coro decidió irse.

La única clase de idioma extranjero que la escuela podía ofrecer por el costo era español.

Y cientos de alumnos se alejaron.

Durante 10 años, Manual se estaba muriendo, pero nadie hablaba de ello.

”La muerte es diferente del fracaso,” dijo James Durgin, un asesor moral de Manual desde 1994. “La muerte por desgaste, muerte por abuso, muerte por negligencia. Hay muchas razones por el cual te mueres.”

La institución de Denver de 112 años estará cerrada durante este mes hasta el otoño del 2007 dado a los resultados rezagados de los exámenes CSAP y el dramático descenso de las matriculaciones ha dejado a esta escuela – actualmente tres escuelas en un sólo edificio – con muy poco que ofrecer a sus 804 estudiantes.

Manual ha perdido a 354 estudiantes en cuatro años.

Pero no siempre era así.

Hace menos de una década, habían congregaciones animadas y anuarios gruesos y pancartas de varias universidades colgadas sobre portales.

El gimnasio estaba a rebosar durante los partidos de baloncesto, y habían docenas de clubes de actividades post-escolares.

Y aunque había una disparidad fastidiosa en el rendimiento, los estudiantes pasaban la clase avanzada de inglés y biología y lograban ir a las universidades de Duke, Colorado, y Denver.

No había una sola cosa que trajo a Manual a su crisis del presente.

No era sólo que la población de Manual se empobreció extremadamente, o que había mucho movimiento de directores, o que muchos de sus experimentos educativos fallaron.

Los profesores intentaban todo lo posible. La gente quería ayudar. Un ex-alcalde de Denver era un graduado (de Manual).

Manual ha recibido más dinero privado – aproximadamente unos $1.2 millones – que cualquier otra escuela preparatoria de Denver en los pasados 10 años.

”Era sobre el liderazgo, los adultos. Nunca podíamos estar realmente preparados,” dijo Mary Lewis, quien era directora de la escuela desde el 2002 hasta el 2004. “Los niños no tenían nada que ver.”

El final del transporte en autobús forzado

Cuando el DPS fue concedido un indulto de un fallo hecho hace 26 años por la corte – el transporte en autobús forzado, docenas de antiguos estudiantes de Manual, profesores, y directores dicen que la escuela fundamentalmente cambió.

El fallo de la corte había forzado a los niños anglosajones de clase media ir a escuelas predominantemente de afro-americanos a través de la ciudad.

Nuevas demarcaciones fueron instadas en 1996. Recibiendo estudiantes de barrios de ingresos bajos al norte de la Avenida 23 y al oeste de Colorado Boulevard, Manual se convirtió en una escuela mayoritariamente para pobres, con un 86 por ciento de la población perteneciendo a minorías.

”Para mí, todo transcurrió de la noche a la mañana,” dijo Theresa Gatewood, quien se graduó en el 2000 y era una estudiante de segundo año universitario cuando (Manual) se convirtió en una escuela de barrio.

”Las oportunidades cambiaron en Manual. Simplemente era diferente. Antiguamente, veías pancartas de universidades. Y cuando los estudiantes (que iban transportados en autobús) se fueron, parece como si las pancartas también se fueron.”

La directora de entonces, Nancy Sutton, decidió enfocar en lo que ella pensaba que los niños de los barrios – que fueron ignorados durante los años de transporte forzado por autobús, pensó ella – necesitaban.

Eliminó muchas de las clases avanzadas, canalizando la energía en lo básico. Juró dar a Manual un carácter menos intimidante y más estudiantil elemental.

Marsha Pointer, antiguamente la ayudante de la directora, dijo que las expectativas decayeron con el cambio tan dramático que hubo en la población estudiantil.

”Teníamos a niños entrando en la escuela leyendo a nivel de un estudiante del grado cuatro,” dijo. “Todo el mundo estaba frustrado. Realmente no debería de haber ocurrido, pero sí sucedió.”

Y los resultados de los exámenes descendieron. Durante el año escolar de 1996-97, los chicos de Manual sacaron calificaciones en el percentil de los 50 – sobre la norma nacional – en los Exámenes de Iowa sobre las Habilidades Básicas.

Un año más tarde, los estudiantes de Manual se clasificaron en el percentil 34 para la lectura y el percentil 29 en matemáticas.

Wayne Eckerling, asistente del superintendente en aquella época, dijo que Sutton fue “duramente aconsejada” de no bajar las expectativas académicas en la escuela.

”Muchas preguntas fueron formuladas cuando empezó a eliminar las clases avanzadas, y le dijimos que necesitaba mantener la escuela académicamente atrayente,” dijo Eckerling, ya jubilado desde el año pasado.

Cambio de la población étnica

Un cambio dramático en la población estudiantil también la agarró de sorpresa. En 1996-97, Manual era un 42 por ciento afro-americano y 14 por ciento latino. Al año siguiente, Manuel era un 43 por ciento Latino.

”Todos estamos intentando ponernos al día. Era una doble dosis,” dijo Sutton, ahora una asociada en la Universidad de Indianápolis.

”Todo (la afluencia de los estudiantes hispano-parlantes) estaba ocurriendo tan rápidamente, estaba excediendo nuestra capacidad para ocuparnos de ello.”

Sutton empleó a profesores bilingües de otras escuelas secundarias de la ciudad. Una de ellas era Beth Ellsworth, quien vino de West High.

Aunque Ellsworth era bilingüe, tenía problemas con los niveles académicos tan variables de sus chicos en las clases de inglés. Algunos estaban a un nivel más bajo pero hablaban inglés. Algunos estaban a un nivel más bajo pero sólo hablaban español. Y algunos se sobresalían.

No leyeron “Romeo y Julieta” sino vieron una versión cinematográfica para que todos los estudiantes pudieran captar los temas universales.

Los chavalos fueron nutridos pero no desafiados.

”¿Si las expectativas académicas fueron reducidas?” dijo Ellsworth. “Absolutamente.”

Rudionna Garza Armstrong puede dar fe de ello. Cuando Armstrong llegó a la Universidad de Colorado en el otoño de 1999, después de graduarse de Manual, no pudo escribir ni una simple redacción requerida en el primer año de universidad.

”No sabía cómo componer una redacción fluida. No sabía lo que era una tesis,” dijo Armstrong, quien era una estudiante de sobresalientes (As). “Por lo general, siento como si las expectativas no eran tan altas.”

Luchas entre bandas y diversos grupos étnicos estaban aflorando por todo el colegio y los barrios circundantes.

Durante el año escolar 1997-98, habían 20 suspensiones porque habían chicos que llevaron armas mortíferas a la escuela.

No habían suspensiones similares el año anterior, el último año de integración forzada, según las estadísticas estatales.

Sutton intentó casi todo lo posible para mejorar Manual. Comunidades pequeñas de aprendizaje. Programas de práctica fuera del campus. Grupos de aprendizaje.

La reforma de las escuelas secundarias aún era relativamente muy nueva.

”Estábamos por delante de la base cognitiva nacional, por delante de lo que la gente sabía qué hacer,” dijo Sutton. “Estaba haciendo todo, todos lo estábamos haciendo, lo que yo creía ser basado en la investigación.”

Pero los profesores se sintieron como si fueran jalados por varias direcciones.

Sutton hablaba con los fundadores de afuera más que con la gente en la escuela, dijo Durgin, quien trabajará en South High este otoño.

Trabajar con ella era “como trabajar con un derviche giróvago,” dijo. “Siempre tenía algo nuevo en reserva, pero nunca nos dio tiempo alguno para implementarlo.”

Y nada parecía estar funcionando, según los resultados de los exámenes.

Manual estaba muy al final de todas las escuelas secundarias de Colorado en los exámenes del Programa de Asesoramiento Estudiantil de Colorado del 2000 (Colorado Student Assessment Program).

Tres escuelas establecidas

En el año 2001, Sutton y algunos de sus líderes escolares decidieron intentar una nueva reforma escolar, someter la solicitud para la beca de la Fundación Gates para dividir Manual en tres escuelas más pequeñas.

En ese momento, Gates estaba invirtiendo cientos de millones de dólares a través de todo el país, mayoritariamente en zonas urbanas, en reformas de escuelas pequeñas.

Se creía que estas escuelas pequeñas salvaban a estudiantes que están en peligro dándoles relaciones personales y altas expectativas.

La directiva de la escuela aprobó la división de Manual en la primavera del 2001. La mayoría de los profesores se enteraron del plan en abril a través de una nota en sus casillas de correo.

Tenían hasta agosto, cuando comienzan las clases, para averiguar lo que van a hacer.

”Lo resentimos muchísimo,” dijo Mario Giardiello, quien enseñó en Manual desde 1999 hasta el 2003.

”Sentíamos como si nos estaban haciendo de todo. Todo esto estaba siendo echo sin la participación de los estudiantes ni de los profesores.”

Las tres escuelas, la escuela superior Liderazgo (Leadership), Estudios Culturales y de Arte (Art & Cultural Studies), y Búsqueda del Milenio (Millenium Quest), fueron creadas de las comunidades pequeñas de enseñanza que creó Sutton en Manual el año anterior.

Durante el primer año, los estudiantes atendieron clase en una de las tres escuelas – cada una tenía entre 350 y 450 alumnos – e iban de piso en piso para ir a clase.

La Campaña de los Niños de Colorado, la cual se encargaba de administrar las becas de la Fundación Gates por todo el estado, creó un equipo de transición para ayudar a los nuevos directores de Manual.

En esas reuniones de equipo, los directores decían que estaban siendo criticados por dejar a los chicos ir de piso en piso en vez de actuar autónomamente como escuelas separadas.

”A cada reunión que íbamos nos dijeron que teníamos que ser nuestra propia escuela, y que no podíamos seguir dejando a los chicos vayan de piso a piso,” dijo Pointer, quien fue nombrado director de la escuela superior Liderazgo.

Así que al año siguiente, los directores dejaron de compartir clases.

Los estudiantes, inscritos en una de las escuelas basado en sus intereses o habilidades lingüísticas, tenían que quedarse en su propio piso.

La oblación de clases fue reducida, y el grupo defensor de los estudiantes llamado Estudiantes para la Justicia (Students 4 Justice) empezó a demandar más recursos para Manual.

Pero el dinero estaba fluyendo a la escuela. En cuatro años, la Campaña de los Niños de Colorado y el Consorcio de Colorado canalizaron $1.2 millones a la escuela a través de la administración central del DPS.

”La Fundación Gates realmente metió la pata dando esa beca a DPS antes de encontrar un intermediario para responsabilizar a alguien,” dijo Van Schoales, quien administró la beca para la Campaña de los Niños.

”No había nadie allí para asegurarse que todo iba sobre ruedas.”

Utilizando el dinero de Gates, Sutton trajo profesores de todas partes del país para enseñarles los modelos exitosos de las escuelas pequeñas.

Pero eso no ayudó a los directores – la mayoría siendo inexpertos – cuando volvieron de su visita a Manual.

”Vimos la visión global, desde luego,” dijo Pointer. “Pero en Manual nadie había pensado qué hacer de las cosas pequeñas.”

Y esas “cosas pequeñas” originó los problemas.

Los directores tenían que forjarse su propios montones de dinero del único presupuesto de distrito dedicado a Manual.

A veces ellos (los directores) batallaban sobre cómo compartir la cafetería, la biblioteca, y el gimnasio.

No todos tenían laboratorios científicos o de informática.

Siempre que llegaban los nuevos libros de texto en grandes cajas dirigidas a la escuela (singular) – los directores luchaban para determinar cuántos recibían cada piso.

Una fuente de agua en la segunda planta chorreaba agua oxidada los lunes y martes tras no estar en funcionamiento durante el fin de semana.

Pointer dijo que esperó dos años para tener un laboratorio científico en su escuela en el primero piso.

Finalmente ella empezó a laminar paredes, pero los directivos del distrito derrumbó la pared.

”Como directores, esas son cosas que no deberías de hacer,” dijo Pointer.

Schoales, quien dijo estar en la escuela más veces que los administradores del distrito, deseaba haber tenido más autoridad.

”Éramos como el padrastro (ó madrastra) que no tiene autoridad sobre el niño,” dijo. “No estábamos presentes cuando decidieron qué directores iban a ser empleado, no estábamos presente cuando decidieron cómo hacer los recortes presupuestarios. En aquél momento sólo éramos asesores.”

Éxodo masivo

Directivos del distrito dijeron que no fueron intervencionistas a propósito.

”Intentamos resolver los problemas administrativos, pero queríamos darles la libertad para hacerlo ellos mismos,” dijo Eckerling, ahora un asesor. “No era nuestra visión.”

Y las familias, muchas de ellas provenientes de la clase media, se alejaron en manadas.

En el 2002, el 76 por ciento de los estudiantes de Manual fueron elegibles para almuerzos gratis o de precio reducido – una prueba comparativa federal que determina la pobreza. En el 2005, ascendió a un 91 por ciento, convirtiéndolo en una escuela de las más pobres de todo el país.

Este año escolar, 635 estudiantes que viven dentro de las delimitaciones de Manual fueron a otra escuela.

Los profesores y los directores dijeron que la pobreza era tan alta que ayudaban a los estudiantes comprar su ropa, y una dijo ver a varios estudiantes pasar la noche en el sótano de la escuela.

Pointer recuerda una semana cuando seis padres, la mayoría afro-americanos, sacaron a sus hijos de la escuela.

”Dijeron, No quiero que mis hijos vayan a una escuela sin diversidad alguna,’” dijo. “’No tienes estudiantes anglo-americanos, no tienes clases avanzadas. No quiero que mis hijos vengan aquí.’ No pude argumentar contra ellos.”

Una serie de recortes presupuestarios del distrito – $55 millones desde el 2003 al 2005 – lisiaron desproporcionadamente a Manual porque sus tres escuelas eran tan pequeñas.

Pointer tuvo que recortar sus dos únicos profesores empresariales, el cual dificultó el enfoque hacia el liderazgo en la Academia de Liderazgo.

La Campaña de los Niños se ofreció a pedir más dinero de Gates para el año escolar 2004-05 – a condición que los directores permitiesen a los “instructores de reforma escolar” estar en la escuela – pero dos de los tres directores se negaron.

Pointer dijo que era un experimento defectuoso desde el principio, “y ya estábamos hasta el gorro.”

En retrospectiva, Tom Vander Ark dijo que Manual era entre los 1,000 (más o menos) de las escuelas, a nivel nacional, con el número suficiente de problemas que debería de haberse cerrado para empezar.

Vander Ark, el director ejecutivo para las iniciativas educativas para la Fundación Bill y Melinda Gates, dijo que la historia de Manual atestigua la importancia del apoyo del distrito.

Hoy en día, la Fundación Gates, tras historias como la de Manual, raramente trabaja con escuelas individuales – prefiriendo colaborar con distritos enteros sobre reformas escolares, dijo Vander Ark.

”Sólo trabajaríamos con un distrito que tiene un gran cometido para ayudar a todos los estudiantes graduarse,” dijo.

El superintendente Michael Bennet espera hacer algo mejor de Manual.

Aunque aún no se haya decidido nada sobre cómo aparecerá la escuela cuando vuelva a abrir sus puertas en el 2007, Bennet prometió que será “de primera calidad.”

”Necesita ser algo que la comunidad realmente desee y tenga parte en su formación,” dijo Bennett.

Pero la reforma escolar no es tan fácil – aunque esté replete de buenas intenciones y grandes sumas de dinero.

Manual ha estado cojeando durante los dos pasados años, perdiendo estudiantes, clases, y clubes post-escolares, dicen los profesores de hoy.

La Campaña de los Niños calcula que la tasa de personas que abandonaron los estudios en Manual en el 2005 era más de un 75 por ciento.

”Ha sido deprimente,” dijo Durgin. “Parece como si tuviéramos que respaldarnos individualmente. Los últimos años han sido cada vez más desolados.”

”Ningún modelo a imitar”

Jabari Reynolds abandonó los estudios en Manual hace dos años. Atormentado por un verano más duro – su primo fue matado por una violencia de bandas y su mejor amigo fue sentenciado a prisión – el colegio se convirtió irrelevante, dijo su padre, Anthony Reynolds.

”No vi nada de disciplina; no habían modelos a imitar. ¿Dónde estaba todo el mundo? Todo lo que ven son narcotraficantes,” dijo Reynolds, quien se sentaba asiduamente en la clase con su hijo.

Jabari eventualmente finalizó sus estudios secundarios en Texas y está yendo a la Universidad Metropolitana de Denver.

”Vino a mí y me dijo, Papá, creo que no le importo a nadie allí (en Manual),’ y yo le dije, Bueno, ¿no te importas a ti mismo?’”

”Pero no era suficiente. En ese momento, no era suficiente.”

Se puede comunicar con la escritora Allison Sherry al número 303-820-1377 ó al asherry@denverpost.com.

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