
Francfort, Alemania – La curva del pase de David Beckham, tiro, tarjeta de visita, como usted quiera llamarlo, pareció viajar a través de una docena de jugadores paraguayos y adentrarse en los corazones de los hinchas ingleses quienes sacudieron a Francfort el sábado por la tarde.
Una nación loca por el fútbol, finalmente más interesado en Beckham en el campo que fuera de él, espera que lo vio durante la tarde calurosa fuese un augurio. Allí se quedó plantado Beckham, con un tiro libre a 35 yardas. Cuatro minutos ya metidos en el partido, Beckham dobló un pase perfectamente arqueado sobre el punto de penalti, y parecía cobrar intensidad mientras se dirigía a la esquina de la red.
El paraguayo Carlos Gamarra intentó sacarlo con un cabezazo. Sólo lo empeoró. Rozó su cabeza y entró directamente en la red, irguiendo así un liderazgo de 1-0 como apertura a la Copa Mundial de Inglaterra. Ningún jugador ingles tocaron la pelota. No hacía falta. Ya lo habían visto antes.
¿Saben? Ya habían hecho una película sobre ello.
”Ese es mi trabajo, conseguir tiros libres y crear goles,” dijo Beckham, llevando puesto un chándal de calentamiento Inglés y pelos de bigote de un día. “No son sólo mis tiros libres. Puede ser diferente otro día. Puede ser otra persona y otro gol. Pero, reitero, tengo suerte. Puntuamos gracias a ello, y ganamos el partido gracias a ello.”
Durante una vida en la cual la pasada década ha sido pasada en una pecera que podría haber guardado el Mar del Norte, Beckham, 31 años, jamás ha sentido tantos ojos clavarse en él como ahora.
Beckham está bajo presión. Muchísima presión. Es el hijo predilecto de Inglaterra, a veces un mocoso seductor que aturde a las masas pululantes pero siempre encanta, fascina, y ocasionalmente seduce. Es el Príncipe Henry con un buen pase de cruce.
El capitán de Inglaterra es el jugador de fútbol más pagado del mundo en un poco menos de $30 millones al año. Es dueño de tres Ferraris, imposiblemente aún muy atractivo, y está casado con una cantante de pop que era más famosa que él hace tiempo. Ha puesto en marcha dos academias futbolísticas de tecnología punta, y ha madurado a convertirse en un padre de familia ejemplar.
Pero por todo el dinero y fama, la nación fanática por el fútbol pregunta: ¿Dónde está la gloria nacional? Fue Inglaterra quien inventó el fútbol, y sin embargo su único campeonato de la Copa Mundial vino en 1966. En la segunda ronda en 1998, a Beckham se le dio la tarjeta roja después que él, recostado en su estómago, le dio una patada
a Diego Simeone, del Argentina, en la pantorrilla. Inglaterra, falto de personal, salió perdiendo, e imágenes de Beckham colgaban de faroles desde Brighton a Newcastle.
En el 2002 estaba demasiado lesionado para marcar una diferencia, y los rumores de un matrimonio fallido, alimentado por una supuesta aventura amorosa, no ayudó su estado mental. En los cuartos de finales de los Campeonatos Europeos del 2004, falló un tiro de penalti – su tercero consecutivo – en una pérdida contra Francia. Sólo ha metido tres goles en sus pasados 28 partidos internacionales.
Inglaterra es uno del puñado de equipos considerados lo suficientemente buenos para derrotar al Brasil en el torneo de esta Copa Mundial. Con el pateador estrella Wayne Rooney fuera al menos durante los dos primeros partidos por un pie roto, Beckham está bajo más presión para tomar el liderazgo. No es el tipo de jugador de dominar un partido. Sólo ha marcado 16 goles en 91 selecciones de jugadores.
Pero díganselo a una nación que ha mandado unos 100,000 aficionados a Alemania.
“Ciertas cosa de su vida enfurecen a la gente, incluso a sus compañeros de juego,” dijo Matt Dickinson, quien ha reportado sobre el fútbol de Inglaterra para el Times de Londres por siete años. “Pero está tremendamente motivado, más hambriento que nunca para ser un héroe nacional, un icono. Sabe que ahora tiene 31 años, que probablemente será su última Copa Mundial, y necesita producir resultados.”
Mientras Inglaterra intenta sobrevivir su Grupo de Muerte, los leales de Inglaterra le han perdonado de nuevo. Admiran cómo han madurado tras el debacle de 1998 y se irguió tras su tiro de penalti fallido. Inglaterra le nombró capitán en el 2000.
Lloraron cuando dejó al famoso Manchester United para irse al Real Madrid hace tres años. Y se maravillaron esta temporada en cómo ha sido su mejor jugador en un equipo destacando a Ronaldo y Zinedine Zidane, ambos antiguos mejores jugadores del año, a través de la peor temporada del Real Madrid en 53 años.
Se les recordó por qué se le paga tanto cuando tuvo dos asistencias brillantes, y un tercero botó de la barra transversal en una victoria amistosa de 3-0 contra Hungría. Después de todo, nadie la arquea mejor que Beckham.
Guardaespaldas, amigos famosos
Un hombre se ha sentado en un coche fuera de la casa de los Beckham en Madrid por tres años. Se sabe que los paparazzi utilizaban a niños para correr hacia él en medio de la calle, sabiendo que él siempre se para por los niños – al menos el suficiente tiempo para tomar una foto.
“Siguen a tus hijos. Siguen a tu familia. Siguen a tu mujer,” dijo Beckham. “Para mí, es dar un paso demasiado lejos. Está sentado allí durante tres años, y sin una cámara, es un acosador. Pero porque ellos tienen las cámaras, están bien.”
Beckham estaba hablando durante un documentario reciente de la BBC, “Beckham: La Vida de un Futbolista.” Se le veía yendo a su restaurante favorito en Madrid y obteniendo una ovación ferviente del personal y de los patrones. Salió por la puerta trasera. Al día siguiente, una foto de él sentado en la mesa salió en primera página.
Una improvisada admisión de tener un caso leve de trastorno obsesivo-compulsivo pone todo en pares, y si un número impar de latas de soda están en el refrigerador, pone una en la despensa se convirtió en una exposición diaria de la estrella, ahora rara, de Inglaterra.
Su mujer, antigua estrella de las Spice Girls, Victoria Adams, y tres hijos, Brooklyn, 7 años, Romeo, 3 años, y Cruz, 1 año, no van a ningún sitio sin guardaespaldas. Dos amenazas de secuestro empujaron a Beckham a estacionar un coche de la policía enfrente de su casa familiar. Le dijo a sus hijos que sólo era para su entretenimiento antes de irse a la cama llevando puesto la camiseta de su padre.
”Para mí es imposible confiar en la gente,” dijo Beckham. “Y no me gusta ser así porque no soy ese tipo de persona. Esa es la parte dura porque estaríamos demandando a gente cada semana, cada día. Hay una historia diferente que no es verdad.”
Pero hay muchas que sí lo son. Por eso gana $24 millones en beneplácitos. El garaje de su nueva mansión española parece el estacionamiento en los Premios Oscar. A parte de los tres Ferraris, hay un Lamborghini y un Hummer, todos con ruedas personalizadas.
Utiliza unas zapatillas de deporte una sola vez y luego las da. Recientemente fue el anfitrión de una fiesta pre-Copa Mundial para caridad en su mansión de Inglaterra en Hertfordshire que le costó casi $1 millón. Enumerados en su lista negra están los números de Elton John, Tom Cruise, George Michael, y Elizabeth Hurley.
Luego están los cortes de pelo, yendo desde sus greñas (longitud hasta los hombros) estilo Agassi hasta el corte rasurado – y los tatuajes, incluyendo uno en su cuello.
“No es para nadie más,” dijo. “Cuando decido hacer algo, no me importa lo que digan los demás, sobre si les gusta o no. Lo hago. Eso es lo que hay.”
Bueno, no exactamente. El corte tipo mohicano que tuvo en el 2001 no tuvo muy buena recepción en casa. Cuando Victoria lo vio, David no era el Beckham más grande en su Castillo.
Se le vió en los aseos en el estadio Wembley, afeitándoselo.
Esto conduce a copias provocantes – sin mencionar fotos gigantescas – pero no siempre le sientan bien a los directivos aburridos del fútbol cuyo título es “Sir.” Sir Alex Ferguson, el entrenador del Manchester United que tuvo tanto éxito que recibió su orden de caballería, pensaba que Beckham tenía demasiadas distracciones.
En uno de sus estallidos, un Ferguson frenético, tras la pérdida ante el Arsenal, respondió con darle una patada a una zapatilla de fútbol en el vestuario, accidentalmente golpeando a Beckham en la cara, instantáneamente causando a millones de niñas escolares inglesas gritar en horror.
“Ferguson odiaba la cultura de célebres,” dijo Dickinson. “Simplemente era él odiando cortes de pelo llamativos y coches rápidos. Beckham tiene muchos cortes de pelo llamativos y coches rápidos. Beckham no cambiaría su estilo de vida, y era inevitable que uno tenía que irse.”
La noche que Beckham oyó que el Manchester United le había vendido al Real Madrid, se fue a su palacio y lloró.
Academias de fútbol son un éxito
Beckham tenía una razón por el cual llorar esa noche. Ha sangrado el rojo del Manchester desde que su padre, Ted, un plomero, le pasó su amor por el Man U desde su niñez. No importaba que viviesen en Leytonstone, un barrio proletario al este de Londres. A los 11 años David atendió un campamento de fútbol dirigido por Bobby Charlton, un héroe para el Manchester Union e Inglaterra, y ganó la competición de habilidades.
Era asombrosamente bueno en cruzar pases. Su padre le dio 50 peniques (alrededor de $1) cada vez que pegaba una barra transversal, y hoy, con el Real Madrid, aún practica el cruzar pases unas 20 a 30 veces al día.
“Es como ser un jugador de golf,” dijo. “Sabes cuándo le pegas en el punto justo.”
Beckham está sonando como un entrenador en su avanzada edad. Sus academias de fútbol en Londres y Carson, California, se han convertido en acierto gigantesco. La Academia Futbolística de David Beckham (David Beckham Soccer Academy) en Londres es una maravilla visual y una hazaña de las relaciones públicas para un jugador que puso su dinero donde está su boca sobre el amor a los niños.
“Este país está fascinado con la celebridad y lo ha estado durante un buen tiempo,” dijo Tom Watt, escritor de la biografía de Beckham, “Mi Historia” (“My Side”), en el 2004. “Pero teniendo a David allí es algo muy sólido bajo todo ello.”
Localizada en el barrio Greenwhich al sur de Londres, las dos canchas blancas enormes interiores de fútbol de la academia empequeñecen a la famosa Bóveda del Milenio de Greenwich a sólo 200 yardas de distancia. En el interior, pasando una foto de un Beckham de 11 años saltando por encima de sus compañeros de juego en los Ridgeway Rovers, hay una pared con la mejor pared de recuerdos del mundo futbolístico.
Está la camiseta de Beckham de su gol de tiro libre contra Grecia que mandó a Inglaterra a la Copa Mundial del 2002. Están sus botas del gol que marcó pasada la línea del medio de la cancha en Wimbledon. Jerseys firmados por Ronaldinho, Thierry Henry, y Zidane, y el jersey de Beckham de su partido número 50 como capitán de Inglaterra.
Pero la academia, que fue abierta en noviembre, tiene dependencias médicas, clases, y módulos de enseñanza, y un énfasis en la nutrición. Se siente, chicos. Nada de hamburguesas ni papas fritas. ¿Qué tal un poco de pasta y vegetales?
Bajo los dos techos de poliuretano hay dos lujosas canchas de césped artificial, completas con muchedumbres pintadas a los lados. Se calcula que unos 15,000 niños irán a la academia en el 2006, 10,000 de ellos atendiendo gratis a través de programas escolares y proyectos comunitarios locales. Beckham ya ha ido ocho veces.
Quería resaltar un punto. A diferencia de las academias de los clubes, éstas no son para los superdotados por naturaleza. Estas son para chicos como lo fue Beckham.
”Eso era una cosa que me era súper importante,” dijo Beckham. “Sí, si encontramos a jugadores que pasan a convertirse en jugardores de Inglaterra y jugadores profesionales, entonces genial. Pero la cosa más importante para los chicos es de venir y divertirse.”
Quiere tener academias en Asia y más en los EE.UU. Conjuntamente a su trabajo voluntario en la UNICEF, eso debería de mantenerle ocupado hasta su jubilación. Cuándo ocurrirá eso será el debate pos-Copa Mundial en Inglaterra. Quiere el récord de selección de Bobby Moore (Inglaterra) de 108, pero aquellos cercanos a Beckham dicen que está en buena forma para ir a la Copa del 2010 en Sudáfrica.
(Beckham) ha dicho que le gustaría jugar algún día en los EE.UU., pero eso fue antes de su año spectacular con el Real Madrid. Incluso la familia ha insinuado quedarse (en España) tras su jubilación. Beckham está intentando aprender español.
“No estoy segura que regresaríamos ahora,” dijo Victoria en el documentario. “Nadie está más sorprendida que yo al decir esto. Pero no quiero regresar ahora mismo. Tenemos nuestra casa. Tenemos muy buenos amigos. Los niños son felices.”
Denles tiempo. Aún es pronto. A Inglaterra le quedan dos partidos en los partidos de grupo. Sus esperanzas no se han ido de los hombros de Beckham. Y el fotógrafo aún no se ha ido del frente de su casa.
Se puede comunicar con el escritor John Henderson al 303-820-1299 ó jhenderson@denverpost.com.



