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Nuremberg, Alemania – Mientras el pequeño país de Ghana continúa su pujanza en la Copa Mundial hacia los corazones del mundo, los americanos fueron enviados a casa el jueves, preguntándose cómo consiguió Ghana clavar una estaca en sus corazones.

Bruce Arena, el entrenador exasperado de los Estados Unidos, agitó las manos tras el pitido final de su pérdida 2-1. El portero, Kasey Keller, ni tan siquiera se quedó mucho tiempo para hacer eso. Salió enfurecido en vez de repetir su discurso del intermedio al árbitro alemán, sin duda alguna utilizando algunas palabras elegidas que ha aprendido jugando en el Bundesliga.

El tiro de penalti de Stephen Appiah momentos antes del intermedio le dio la victoria a Ghana y tuvo a los americanos refunfuñando de nuevo sobre los árbitros y pitidos rápidos y oportunidades perdidas. Tendrán mucho tiempo para contemplar qué es lo que falló. La pérdida dejó a los EE.UU. en último lugar en el Grupo E con dos pérdidas y dos empates, y fuera de la próxima ronda.

Entretanto, Ghana avanza para encontrarse con Brasil el martes, un partido del mejor del mundo contra, quizás, la sorpresa más grande.

Ghana es uno de cuatro equipos africanos haciendo su debut en la Copa Mundial y el único que sigue vivo, teniendo a Angola, Togo, y la Costa de Marfil eliminados. De todas formas, Ghana no es tan débil como parece pese a su falta de experiencia en la Copa. Es un campeón por cuarta vez de la Copa de las Naciones Africanas (African Cup of Nations).

Aún así, las Estrellas Negras (Black Stars) fueron clasificadas en el No. 48 por la federación internacional de fútbol. Derribaron al No. 2 (República Checa) y al No. 5 (Estados Unidos) al avanzar a la ronda de 16.

La victoria de Ghana empezó las celebraciones en Accra, su capital, mientras tamborileros y bailarines inundaron las calles. Los hombres se subieron a los coches para ondear la bandera de Ghana, y el canto elevado de “¡Ghana, ra ra ra!” llenaba la ciudad.

Ghana cumplió con la promesa del entrenador a principios de la semana pasada, diciendo que los EE.UU. “va a sufrir.” Ratormir Dujkovic no lo decía en este sentido, con los EE.UU. perdiendo ante un arbitraje controvertido.

Los americanos tuvo su típica serie de problemas ofensivos, pero cuando Clint Dempsey metió gol en el minuto 43 para acabar con la cadena de no-goles de los americanos en la Copa Mundial en 338 minutos, la puerta pudo haberse abierto. Sin embargo, el árbitro, Markus Merk, se interpuso.

Cuatro minutos después que el gol de Dempsey empató el 1-1, mandando a la muchedumbre pro-americana de 41,000 personas en puro delirio, el defensa de los EE.UU., Oguchi Onyewu y Razak Pimpong de Ghana, compitieron por un voleo alto en el área de penalti. Onyewu, midiendo 6 pies-4 pulgadas, 210 libras, mantuvo sus brazos abiertos mientras rozó a Pimpong, de 5 pies-6.5 pulgadas, 158 libras. Pimpong se cayó, y sonó el pitido.

Appiah estalló el tiro de penalti en la parte superior de la red para un liderazgo de 2-1 que Ghana nunca perdió.

“Eso,” dijo el capitán de los EE.UU., Claudio Reyna, “no fue un penalti.”

Arena dijo: “Todos estamos de acuerdo que eso no fue un buen arbitraje. El tener ese tipo de llamada en el minuto 47 después que nuestro equipo ha trabajado tan duro para volver a meterse en el juego es difícil. Para estar en la posición de tener que perseguir ese partido con ese tipo de arbitraje es muy admirable en un partido a ese nivel. Es totalmente decepcionante.”

El único gol marcó más de una diferencia. Los EE.UU. tenían que ganar y necesitaba la victoria de Italia frente a la República Checa para avanzar. Italia hizo su parte, ganando 2-0, poniendo el destino en manos de los americanos.

Sin embargo, los EE.UU. fueron al descanso 2-1, desinflados y furiosos en vez de empatados 1-1, enérgicos y optimistas. Y nunca se recuperaron, un final amargo para los EE.UU., el cual tenía una alta calificación mundial y grandes esperanzas tras alcanzar los cuartos de finales hace cuatro años, su mejor exhibición desde 1930.

Onyewu, quien parecía estar más aturdido que deprimido, anduvo por la zona mixta de medios de comunicación sin responder a una sola pregunta. Pero Reyna, 32 años, y seguramente en su última Copa Mundial, estaba feliz de poder analizar.

“Yo vi a un hombre grande ir hacia un hombre pequeño,” dijo Reyna. “Ese arbitraje en el mediocampo ni tan siquiera se le llama (en un partido normal).”

Aún así, el equipo americano de la Copa Mundial será más recordado por su ofensa tan impotente como cualquiera en el torneo. Si usted descarta el gol que metió el Italia en su propia portería en el empate 1-1 de los Estados Unidos este pasado sábado, sólo Trinidad y Tobago marcaron menos goles que el único gol americano. Los EE.UU. tuvieron siete oportunidades para meter gol este pasado martes, dándoles un total de 21 en todo el torneo.

En los nueve partidos pasados, incluyendo los partidos amistosos de la pre-Copa, tuvo siete goles.

La mejor oportunidad para los EE.UU. vino cuando Brian McBride, 34 años, y también su última Copa Mundial, pegó un cabezazo al poste izquierdo de la portería en el minuto 66. Poco después de eso, Italia obtuvo el liderazgo 1-0 en su partido y Ghana se sentó sobre su propio liderazgo.

“Estoy orgulloso de hacer feliz a 20 millones de ghaneses,” dijo un Dujkovic resplandeciente.

Y 23 jugadores americanos sufren.

La Associated Press contribuyó a este reportaje.

Se puede comunicar con el escritor, John Henderson, al 303-820-1299 ó al jhenderson@denverpost.com.

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