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Regis University sophomore Sarah Hwang works with youngsters from Jubilee Center last week as they create a mural in Civic Center. The mural will be part of the Art Miles Mural Project, an annual event to make a mile- long mural. She is spending her summer serving others.
Regis University sophomore Sarah Hwang works with youngsters from Jubilee Center last week as they create a mural in Civic Center. The mural will be part of the Art Miles Mural Project, an annual event to make a mile- long mural. She is spending her summer serving others.
Jennifer Brown of The Denver Post.
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La estudiante del segundo curso, Sarah Hwang, no sueña con una carrera profesional poderosa que la convertirá en rica o una vida como una madre casada con hijos viviendo en una casa bonita en una zona residencial.

La estudiante de 19 años de Regis University quiere vivir en la India, cavar en la cruda y fea realidad de la falta de hogar y pobreza en América urbana, quizás unirse al Cuerpo de la Paz (Peace Corps).

Las aspiraciones como las de Hwang son más comunes entre esta generación de estudiantes universitarios, dice un grupo de expertos, y exigen más oportunidades de prácticas para cambiar el mundo que están entrelazadas con los estudios.

Desencantados por la política organizada, se están distanciando del voluntariado en las campañas políticas y buscando más participaciones compasivas en la comunidad, dicen los líderes del campus.

Las universidades están desarrollándose con ellos, adoptando “aprendizaje de servicio” como parte central de su currículum. Y un compendio de profesores nuevos y más jóvenes queriendo que su investigación tenga relevancia en la comunidad está ayudando en la reformación de las metas de la educación superior.

La creencia que un título universitario debería de darle a los estudiantes “mayores salarios pero no enseñarles valores mayores o una filosofía de la vida” ha desvanecido, dijo Karen Partridge con Campus Contact, un grupo sin fines de lucro basado en la Universidad de Brown en Rhode Island que apoya el aprendizaje de servicio en casi 1,000 universidades a través del país.

Hwang, quien está pasando el verano en un programa de Regis que la ha tenido buceando en contenedores de basura buscando latas de aluminio con un hombre sin hogar y pintando con niños de un centro comunitario al norte de Denver, está intentando averiguar “qué es la felicidad para mí.”

En 1998, alrededor de un 10 por ciento de los estudiantes universitarios en los campus afiliados a Campus Contact estaban involucrados en el aprendizaje de servicio. Eso aumentó a un 36 por ciento en el 2003.

En ese mismo intervalo, el número medio de cursos por campus que incorporaron el servicio fue mucho más que el doble, de 16 a 37.

La investigación sugiere que “el rencor entre partidos en Washington” ha alejado a los estudiantes de la política organizada, pero aún así quieren “cambiar el mundo y hacerlo un lugar mejor,” dijo Leonard Ortolano, director del Centro Hass para el Servicio Público (Hass Center for Public Service) en la Universidad de Stanford en California.

En la pasada década, docenas de universidades han abierto oficinas para coordinar proyectos de servicios. La Universidad de Colorado en Boulder empezó el Instituto para la Participación Ética y Cívica (Institute for Ethical and Civic Engagement) hace un año.

El concepto de participación cívica es la evolución más novedosa del aprendizaje de servicio – llevándolo más allá del trabajo voluntarioso al iniciar cambios en las agencias que sirven al público, dijo Theresa Cusimano, directora de Colorado Campus Compact.

“Estamos casi al punto que uno no se puede graduar de una universidad en Colorado sin estar involucrados en el aprendizaje de servicio,” dijo.

El aprendizaje de servicio está insertado en el lema – “¿Cómo debemos vivir?” – en la Universidad de Regis en Denver, una escuela jesuita que promete una educación ética.

Cada estudiante en un programa de salud tiene que participar en el aprendizaje de servicio para poder graduarse, y el 90 por ciento de los estudiantes universitarios están involucrados en aprendizaje de servicio aunque no sea requerido.

Regis encuentra las formas de preguntar a los estudiantes “cómo ser alguien quien experimenta la solidaridad con aquellos que están sufriendo y quienes están viviendo en los márgenes de la sociedad,” dijo Tom Reynolds, vicepresidente para la misión.

La estudiante de enfermería, Carol Johnson, ha enseñado a los niños en la Reservación Indígena Wind River de Wyoming sobre el SIDA y está en camino de Etiopía este verano para enseñar los conocimientos prácticos de la salud. Para Johnson, esto se trata de salir de su “zona de tranquilidad y ver lo que hay allí afuera.”

El aprendizaje de servicio no está requerido en la Universidad de Colorado en Colorado Springs, aunque un 80 por ciento de los estudiantes lo han cursado a la hora de graduarse, dijo Gay Victoria, director del Centro para el Servicio y el Aprendizaje (Center for Service and Learning) de la universidad. Eso es significantemente más alto que la media nacional del 53 por ciento, dijo.

El profesorado tejen el servicio en sus cursos, incluyendo la ayuda a las familias de bajos ingresos en hacer que sus hogares sean energéticamente más eficaces o seguir la huella de patrones de la fauna y flora en la Montaña Cheyenne para los biólogos estatales.

Parte del crecimiento del aprendizaje de servicio se arraiga del deseo de los estudiantes de aplicar el conocimiento de los libros al mundo real, dijo Victoria.

Pero más que eso, dijo, es un reconocimiento en auge que una educación no es sólo para “preparar un trabajo para usted – es producir un ser humano que es un ciudadano del mundo.”

Se puede comunicar con la periodista, Jennifer Brown, al 303-820-1593 ó al jenbrown@denverpost.com.

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