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DENVER, CO - JANUARY 13 : Denver Post's John Meyer on Monday, January 13, 2014.  (Photo By Cyrus McCrimmon/The Denver Post)
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Habiendo crecido entre las pandillas y drogas del norte de Denver, Miguel Cazares dice que debe su vida a un veterinario sin pelos en la lengua y peinado con una cola; quien ha entrenado al equipo de corredores de campo traviesa de la tan problemática Escuela Preparatoria North, desde 1992.

“Nunca pensé que estaría corriendo”, dijo Cazares, quien se graduó de North en el 2005. “Yo podría haberme salido de la escuela como la mayor parte de los chicos de North. Yo podría haber estado vendiendo drogas como muchos de los chicos que se gradúan de North y que no tienen una vida – están en prisión, no tienen un trabajo o cosas similares”.

“El tiene mucho interés en nosotros. Eso es lo que está haciendo, salvando las vidas de las buenas personas. El dice que tienen gran potencial”.

Oscar Ponce también da crédito al entrenador de North, Jeff Young por haberle ayudado a mantenerse en el buen camino. Así como también Mauro Martínez.

Ellos no quieren ni pensar donde estarían ahora de no ser por el entrenador Young, un ex militar malcriado y jugador de rugby, que decididamente creció con la mentalidad ingenua de la clase media, la que definitivamente está en conflicto con la realidad que se vive en North.

Ponce corrió para la Universidad de Colorado, luego de graduarse de North en 1995 y recibió su maestría en educación este año de la Universidad de Boston. Recientemente fue a trabajar como enlace de padres y familias para las Escuelas Públicas de Denver, y determinado a ayudar a otros de la misma manera que Young le ayudó a él.

Cuando Martínez fue un estudiante de primer año en North, el habitualmente faltaba a clases. El nunca pensó en ir a la universidad. Ahora en su ultimo año, él desea correr para un equipo universitario y algún día competir en los juegos Olímpicos.

Cazares, mientras tanto, impresionó a los observadores de la maratón de Colfax, realizada en mayo, cuando terminó tercero en su primer maratón a la edad de 19 años, con un tiempo de 2 horas, 53 minutos y 44 segundos. El está asistiendo al Community College de Denver y espera correr por el equipo de la universidad luego de resolver problemas de su elegibilidad para correr.

Un equipo de 12 personas compuesto por Young, Ponce, Cazares, Martínez y otros graduados de North, así como estudiantes actuales de North, ganaron la carrera Wild West Relay del mes pasado; una carrera de 195 millas desde Fort Collins hasta Steamboat Springs, que atrajo a más de 90 equipos.

Todos dicen que Young y su grupo de corredores son como una familia. Cuando Young intentó correr en la carrera de Leadville Trail una carrera de 100 millas, hace dos semanas (el se retiró por una lesión a las 50 millas) muchos de ellos estuvieron allí para apoyarlo.

“El correr para mi es como una religión”, dijo Young de 50 años. “Cuando estoy por allí afuera solo, yo siento como que Dios está en mi. Yo trabajo duro, pero he sido bendecido y yo siento la necesidad de compartir eso. Personalmente pienso que todos están obligados a ello.”

Young es un idealista, pero el no es un soñador. Cuando los chicos vienen para formar parte del equipo, el les dice que el correr será la cosa más dura que hagan para su colegio. El no pierde mucho tiempo en ellos, hasta que le hayan probado que son lo suficientemente fuertes para aguantárselas y quedarse.

“Las pobres familias nunca va a superarse si es que les damos una educación pobre, si es que no demandamos más de ellos,” dijo Young. “Pienso que eso es lo más grande que puedo traer a este equipo: Yo demando, no entiendo por qué usted no lo haría.”

Al principio, el entrenar en North fue un gran choque cultural.

“Yo fui la primera persona que les dijo que deberían ir a la universidad y en realidad enfatizé este hecho”, dijo Young. “Yo siempre pensé que todos crecían pensando en esa actitud de poder hacerlo todo, pero no era porque ser un gran optimista. No soy del tipo que está animando todo el tiempo – es más es todo lo contrario. Era cuestión de ser práctico. Es algo que simplemente se hace: usted hace lo mejor que puede, le da su mejor esfuerzo y va a la universidad. Usted consigue una buena educación, usted va al mundo real y consigue un trabajo real. Yo pensé que todo el mundo veía el mundo de esta manera. Me tomó un poco de tiempo descifrar que no todos comparten este punto de vista del mundo”.

Eso es verdadero especialmente en North, una escuela que está luchando por sobrevivir.

“Existe la pobreza. Existen familias de padres solteros. Existen chicos sin hogar”, dijo Ponce. “Jeff creó un cielo para nosotros donde podemos venir a tratar de hacer algo con nuestras vidas. Existen drogas afuera y existe gran actividad por parte de las pandillas.”

“Si no fuera por correr. Probablemente yo hubiera ido por ese camino. Existe algo en la sociedad que dice a los hombres latinos que esto (las padillas y las drogas) son las cosas que hacemos. Nosotros creemos eso, a menos que encontremos un lugar seguro, algo como el equipo de carreras a campo traviesa que Jeff fue capaz de crear – y que todos creamos”.

Manteniendo la fe

Un ex corredor de North, Héctor Moreno obtuvo su título de ingeniería de CU. Julio Bonilla es un corredor de primer año en la Universidad de Miami. Esmeralda Martínez y Samantha Towne están corriendo para la Mesa State.

Cazares espera también poder correr para algún equipo universitario. Cuando él empezó a correr con Young, se preocupo por la escuela solamente hasta el punto que le mantuviera elegible para correr. Young le convenció que la educación debía convertirse en su prioridad, y luego las carreras.

“Hay tantas cosas que están sucediendo alrededor”, dijo Cazares de North. “Pueden destruir tu vida – el no ir a clases, el faltar constantemente, el pasar el tiempo en la calle 32. Cuando te gradúes estarás trabajando para un McDonald’s o un Burger King, esto es algo que tu no quieres para tus hijos. Cuando encontré el equipo, fue como un respiro para mí pues yo descubrí que era bueno corriendo”.

Cazares quiere especializarse en negocios internacionales, viajar a través del mundo y hacer grandes negocios financieros. El quiere regresar a North para ayudarle a Young, de la misma manera que Ponce lo ha hecho; y su increíble actuación en la Maratón de Colfax sugiere que el podría tener el talento para competir con las élites.

“La fe es lo más difícil en el mundo, y si tienes fe en algo tu lo puedes realizar”, indicó Cazares, quien tiene un trabajo a tiempo completo en el Museo de Ciencias y Naturaleza de Denver. “Si es que no tienes fe, entonces tú eres un mediocre y no harás nada con tu vida, serás simplemente un perdedor. Yo no quiero estar en esa situación. Yo quiero que mis hijos tengan lo que yo no tuve. Yo quiero darles a mis hijos una mejor vida. El correr ha cambiado completamente mi vida”.

Una diversión positiva

Martínez está convencido que él se hubiera salido de la escuela hace mucho tiempo si no hubiera sido por Young. Martínez piensa que el equipo contaba con él y no podía defraudarlos.

“Mantuve mis calificaciones altas pues yo quería mantenerme corriendo”, indicó Martínez. “También me mantuvo fuera de líos de pandillas o cualquier cosa que me hacia perder el tiempo, así no hacia nada malo. Simplemente me quedaba corriendo después de clases”.

“Cuando llego a casa, como algo y me voy a dormir.”

La familia extendida de corredores es una alternativa a las pandillas, pues provee de un sentido de pertenencia.

“Una pandilla provee a la persona de esa familia, de ese sentido de unidad,” dijo Ponce. “Nosotros tenemos nuestra pequeña pandilla. Nosotros somos una pandilla que busca el éxito y que trata de salir adelante y que buscar una manera de mejorar. Existen muchas barreras pero estas puede ser vencidas. Es cuestión de tener personas que quieran hacer un trabajo juntas”

Se puede comunicar con el escritor John Meyer al número 303-954-1616 o al jmeyer@denverpost.com.

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