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Jennifer Brown of The Denver Post.John Ingold of The Denver Post
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El arzobispo Desmond Tutu tomo el escenario de la conferencia de PeaceJam, el domingo por la mañana, lleno de energía -y listo para contagiar esa energía a todos los 2.700 jóvenes que estaban delante de él.

“Los laureados con el Nobel no vienen flotando desde el cielo”, dijo Tutu a los jóvenes activistas, él uno de los 10 ganadores del premio Nobel de la Paz del evento,. “Hubo un tiempo cuando fuimos como ustedes, he dicho esto muchas veces esta semana -estoy admirado de ustedes, y lo digo muy seriamente. Ustedes son unos jóvenes increíbles”.

El último día del PeaceJam -histórico en su 10mo año debido a que reunió en los Estados Unidos a la mayor cantidad de ganadores del premio Nobel de la Paz- se enfocó en inspirar a los activistas a iniciar proyectos por la paz.

El fin de semana se cerró con cinco mujeres ganadoras conversando en un formato de cafetería en la Casa de la Opera Ellie Caulkins, donde la audiencia del domingo por la noche incluyó a los jóvenes de PeaceJam y público en general.

El domingo por la mañana, estudiantes que representaron a 50 estados y 31 países fueron invitados a acercarse al micrófono del Magness Arena de la Universidad de Denver para decirle a Tutu que es lo que les inspira. La línea para hablar dio la vuelta alrededor del piso del coliseo.

Kaatje Jones, una joven de 16 años de Louisville, recuerda que su padre le dio una tarjeta por su cumpleaños.

“Recuerda, mi querida hija, sólo los peces muertos se dejan llevar por la corriente”, leía la tarjeta.

Otros leyeron poemas, hicieron enunciados políticos o simplemente agradecieron a los organizadores del PeaceJam.

Después del almuerzo, los participantes se dividieron en grupos pequeños con 9 de los l0 laureados que estuvieron en Denver durante el fin de semana y realizaron presentaciones acerca de sus proyectos comunitarios, tales como limpieza del medio ambiente y lucha en contra de la violencia.

Un grupo de la Escuela Preparatoria Frayser en Memphis, Tennessee habló acerca de realizar concentraciones por la paz y de levantar fondos para ayudar a las personas sin hogar.

“Fue una gran experiencia para mi”, dijo la estudiante DeQuvalen Smith luego de haberse tomado una foto con Tutu. “Básicamente nuestro programa se realiza a través de la comunidad. Pero ahora hemos conocido a alguien con mucha más experiencia trabajando alrededor del mundo, que puede inspirarnos y enseñarnos como hacer este tipo de cosas”.

Las ganadoras del premio Nóbel ofrecieron consejos específicos a las jóvenes en su charla de la noche en la casa de la opera.

“Reconozcan que su belleza exterior esta bien”, dijo Jody Williams, quien ganó en 1997 por su campaña para prohibir las minas de tierra, dijo. “Pero no te sacrifiques a tu persona interior para ser popular, bella y superficial”.

Rigoberta Menchú Tum, una guatemalteca quien se ganó el premio en 1992 por su trabajo para los derechos de los indígenas, dijo, “Si ustedes tienen una gran auto-estima, entonces pueden cultivar su espiritualidad”.

Las mujeres, que pretendieron reunirse en un “café internacional” se disolvieron en carcajadas en cuanto a sus dotes de artistas, todo en medio de momentos de absoluta seriedad.

Ellas dijeron que si el mundo tuviese más mujeres en posiciones de poder, habrían menos guerras.

“Debido a que las mujeres pueden sentarse alrededor de una mesa”, dijo Betty Williams una activista del norte de Irlanda.

Las mujeres dejaron a un lado el drama que estaban realizando para escuchar una conversación con Aung San Suu Kyi, una ganadora de 1991 que está bajo arresto domiciliario en Myanmar por sus esfuerzos por restaurar la democracia y los derechos humanos.

“Libertad sería si pudiera hacer las cosas que yo entiendo son correctas”, ella dijo. Para las participantes del PeaceJam, Suu Kyi ofreció el siguiente consejo: “La mejor solución para aquellos que se sienten impotentes es ayudar a alguien”.

Tutu inició el día con “una ceremonia de inspiración” donde a veces fue serio y a veces fue chistoso. Entre las cualidades que son vitales para el éxito para ganar el premio Nobel, él cito: una nariz grande, un nombre fácil de pronunciar y piernas sexys. Pero cuando se trató de hablar acerca de hacer el bien a los demás, él fue muy directo.

“Nunca se digan, “¿Que puedo hacer? Pobrecito de mí”, dijo Tutu. “El pobrecito de mí puede hacer muchas cosas”.

Los estudiantes pagaron $235 cada uno para asistir al evento, aun cuando el 15 por ciento recibió una beca u otro tipo de asistencia, dijo Jes Ward el director asociado para el capítulo de la región de las Rocallosa, de la Fundación PeaceJam localizada en Arvada.

Cuesta alrededor de $2.4 millones realizar esta conferencia, dijo Ward. PeaceJam levanta la mayor parte de los fondos a través de eventos para recaudar fondos, donaciones, becas y auspiciantes.

En la ceremonia de cierre del evento, el domingo por la tarde, lo jóvenes levantaron sus manos y las mecieron de un lado al otro, mientras cantaban “Todo lo que estamos diciendo es denle a la paz una oportunidad.”

“Yo creo que ustedes son símbolos de un nuevo mundo,” dijo Jody Williams. “No importa cual sea su edad, ustedes pueden entender los problemas y ustedes puede hacer que estos desaparezcan.”

Los estudiantes dijeron que ellos salieron del evento, no con tristeza sino con la meta de hacer de este mundo un lugar más pacífico.

“Este es el tercer año que vengo a este evento,” dijo Sam Galler un joven de 17 años de Boulder, “y cada vez que regreso, me siento como una nueva persona”.

La escritora Karissa Marcum contribuyó a este reportaje.

Se puede comunicar con el escritor John Ingold al 720-929-0898 o al jingold@denverpost.com.

Se puede comunicar con la escritora Jennifer Brown al 303-954-1593 o al jenbrown@denverpost.com.


Un “llamado global” de ganadores del Nobel

Los 10 ganadores del premio Nobel de la Paz que estuvieron en Denver este fin de semana, pasaron el año pasado reuniéndose con grupos pequeños alrededor del mundo y en conferencias que llamaron a desarrollar su “Llamado a la Acción Global por la Paz”. Su declaración grupal identifica 10 puntos básicos que se interponen con la paz global, y lo llaman un desafío de 10 años para los jóvenes del mundo:

Desigual acceso al agua y otros recursos naturales. Cuando se cubren las necesidades “la naturaleza humana básicamente es gentil”, dijo el Dalai Lama.

El racismo, el odio y la “creciente división entre los ricos y los pobres”. La declaración de los laureados dice que el racismo facilita el que “los demagogos aviven el odio y gobiernen a través de miedo”.

Enfermedades globales debido a que el movimiento rápido de personas y bienes ha hecho que las enfermedades del Tercer Mundo se conviertan en problemas mundiales.

Pobreza, debido a que “el mundo no puede estar seguro cuando tantos millones de personas se ven forzadas a existir con menos de $ 1 por día”.

Injusticia social y la falta de derechos humanos. “¿Quien podría pensar que viviríamos en el mundo de Guantánamo Bay?” preguntó Mairead Corrigan Maguire, quien ganó en 1976 por su trabajo para terminar el conflicto en el Norte de Irlanda.

Los derechos de la mujer y los niños, incluyendo una educación decente. Shirin Ebadi, quien ganó en el 2003 por su defensa de los derechos humanos en el Medio Oriente, dijo que el analfabetismo engendra prejuicio, que a su vez lleva al terrorismo.

La degradación del medio ambiente, debido a que “el recalentamiento global es una realidad”, y la tierra “está herida”.

Las armas nucleares y el intercambio internacional de armas, debido a que “es incomprensible que el mundo todavía gaste casi tres trillones de dólares cada año en armas para la guerra”.

El desarmar nuestras “conciencias armadas” y el pensar más allá del miedo al terrorismo hacia los males más básicos de nuestra sociedad. Más de 30.000 niños mueren de hambre cada día, dijo Adolfo Pérez Esquivel, un argentino que ganó el premio en 1980.

El enfocarse en la seguridad humana, porque ha llegado el “tiempo de intercambiar nuestra energía y nuestros recursos de una seguridad militar a una inversión a largo plazo en una verdadera seguridad humana”.

Jennifer Brown, El Denver Post

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