Colorado Springs – Sundae Vialpando puso a un lado su cámara de video, cuando vio a un jugador de football de la Escuela Preparatoria Harrison, acostado en el campo de juego y rodeado del personal del equipo y de los jugadores.
Vialpando se dio la vuelta y pregunto a su madre, si es que ella sabía quien era.
Creo que es Fermín, replicó su madre.
No puede ser, dijo Sundae Vialpando. No mi hijo, pensó ella.
Vialpando regreso a ver y vio al entrenador en jefe Shawn Mitchell caminando hacia ella, su rostro mostraba preocupación.
Yo salí corriendo hacia el campo de juego, indicó Vialpando.
Fermín Vialpando III, de 17 años colapsó el viernes a las 9 p.m. durante el tercer cuarto del juego de Harrison; y se lo pronunció muerto esa noche.
En la autopsia preliminar realizada el sábado, se encontró que el murió de un problema cardíaco y que no tenía ningún tipo de drogas en su sistema, dijo Dawn Miller ayudante del forense del condado de El Paso.
Sundae Vialpando dijo que su hijo era fuerte y que nunca fue diagnosticado con ningún problema de salud.
Los médicos dijeron que el ser atleta -a veces pone tensión en el corazón, ella dijo. Yo no sé lo que paso.
Fermín Vialpando tomaba clases de artes culinarias en el Pikes Peak Community Collage en la mañana y trabajaba en el Hotel Wyndham en las noches, haciendo el trabajo de preparación para los chefs. El soñaba con convertirse en un chef.
El hacía trabajo voluntario en el comedor de beneficencia de Marian House y servía a los sin hogar y a los pobres.
El también hacia trabajo voluntario en el parque de la ciudad Helen Hunt Falls, enseñando a los turistas las bellezas de los Rocky Mountains.
No se puede pedir más de un chico, dijo Mitchell.
El baile de homecoming de la preparatoria de Harrison High, programado para el sábado por la noche fue cancelado. En vez de eso, cerca de 600 personas -casi todos compañeros estudiantes- se reunieron en el campo de football para una vigilia informal y para compartir sus recuerdos y su dolor.
En el marcador iluminado, las luces describían el nombre y número de camiseta de Fermín, el 63. A la entrada del estadio su foto estaba rodeada de flores, velas, tarjetas y notas dejadas por sus compañeros.
El estudiante Arthur Kaufman de 17 años, dijo que aunque no conocía a Fermín, pero que le daba dolor saber que él había muerto.
Capitán honorario del viernes
A medida que los 1,000 fanáticos, utilizando la camiseta negra y blanca del equipo, tomaba sus asientos el viernes por la noche; Mitchell reunía a sus jugadores en el vestuario para darles unas palabras de ánimo antes del inicio del partido.
El quería hablarles acerca del iniciador central del equipo.
Cada verano, Fermín Vialpando, regresaba al gimnasio de su escuela para levantar pesas, para hacerse más fuerte y volverse un mejor jugador. Cuando Fermín se lastimó la mano derecha esta temporada; la mano que utilizaba para lanzar la bola, el no se quejó. El simplemente cambio de mano, a la izquierda.
El entrenador entonces declaró que Fermín sería el capitán honorario del equipo para ese partido.
Los Panteras vitorearon por su compañero, dándole palmadas en los hombros. Fermín tomó el momento muy en serio.
El se sentó como siempre lo hacía. Para él este era un día como los demás, dijo Mitchell. El probablemente estaba pensado que era lo que debía hacer en el campo de juego esa noche.
Harrison ganó el sorteo y Fermín cargó con todo en cada jugada, como siempre, indicó Mitchell. A la mitad del tercer cuarto, Fermín estaba corriendo a lo largo del campo, llamando a sus compañeros para que se junten, cuando de pronto cayó al piso.
Un jugador dijo que parecía que Fermín estaba convulsionando. El doctor del equipo salió corriendo hacia Fermín y los paramédicos trajeron una camilla al campo de juego y luego lo llevaron al Hospital Memorial.
Los árbitros dieron por terminado el juego cuando Harrison estaba ganando a la Academia Ridgeview, 40-15.
Los jugadores de football y estudiantes de Harrison se congregaron rápidamente en el hospital Memorial; aquí el personal del hospital los reunió en el cafetería del hospital pues era un grupo muy grande.
Cuando se anunció la noticia de la suerte de Fermín Vialpando, todos estuvieron devastados.
El era muy popular y era apreciado por todos, con una alma noble y muy grande, dijo la directora de Harrison, Cheri Martínez.
Las fatalidades en el campo de juego no son comunes
Son raras las fatalidades en el campo de juego de las preparatorias.
En el 2005, dos jugadores de football de preparatoria murieron por lesiones directamente relacionadas con el football, a través de los Estados Unidos; de acuerdo con el Centro Nacional de Lesiones Deportivas Catastróficas. Ocho jugadores han muerto por lesiones indirectas asociadas con agotamiento o debido a complicaciones después de una lesión no fatal.
La última vez que un jugador de football de Colorado murió durante un juego, fue en septiembre del 2004, cuando un estudiante de primer año de la preparatoria Grandview colapsó durante el segundo cuarto del juego. Una lesión cerebral fue la causa de su muerte.
El sábado Mitchell llamó a sus jugadores al auditorio de la escuela. La mayor parte de ellos estaba usando sus camisetas.
Yo les hablé acerca de tomar fuerza el uno del otro. Ese es el propósito del equipo, así que hablamos acerca de eso, dijo Mitchell. .A Fermín le hubiese gustado que sea de esa manera. A él le hubiese gustado que estamos juntos, porque él era así.
Algunos jugadores miraban calladamente hacia el vestidor de Fermín.
Algunos caminaron de regreso al campo de juego y se reunieron para decir una oración por Fermín y su familia, indicó el director atlético Dave Hogan.
Muchos jugadores dijeron que ellos dedicarían los últimos cuatro juegos que quedan de la temporada regular al N.63.
Todo lo que hagamos de aquí en adelante será relacionado con Fermín, dijo Mitchell. Tiene que serlo.
Buscando la mejor comida familiar
Fermín Vialpando vivía a tres cuadras de distancia de sus abuelos, y muy a menudo iba a donde ellos para ver que estaban preparando para la cena y luego comparaba con lo que se estaba preparando en su casa, dijo Ángela Vialpando tía y madrina de Fermín.
Fermín siempre se las arreglaba para sentarse a la mesa del lugar donde había la mejor comida.
Nosotros vivimos guiados por la filosofía de que toma un pueblo para criar a una familia, y todos tenemos las manos metidas en lo que está sucediendo, indicó Angela Vialpando. Si hay problemas con uno de ellos, él está en problemas con todos. Si él recibe alabanzas de uno, él recibe alabanzas de todos nosotros, siempre la pasamos bien.
Nadie podría describir a Fermín Vialpando como un creído jugador de football. A él le gustaba ir de compras y comprar ropa, la que él mismo planchaba.
El no podía ver su ropa arrugada, dijo Ángela Vialpando.
Fermín estaba planeando ir al baile del homecoming.
Sus ropas hubiesen estado bien planchadas, con una línea muy recta en las piernas de los pantalones.
El era un gran muchacho, yo le amaba con todo mi ser, dijo su madre.
Ahora se ha ido.
El sábado por la noche en el estadio de la Escuela Preparatoria Harrison, los estudiantes llenaron la tribuna, animándose los unos a los otros bajo una luna brillante, mientras otros estaban llenos de sorpresa y otros con sus rostros cubiertos de lágrimas.
Además del bullicio de una autopista cercana, solo se podía escuchar sollozos y el llanto de los participantes. Los globos liberados por las personas, se perdían en la oscuridad de la noche.
Usted puede ver que de una u otra manera, él a tocado a todo tipo de chicos, indicó Hogan, quien asistió a la vigilia de una hora. El no era un chico que llamaba la atención. El hacía lo que debía hacer todos los días. El caminaba en el camino correcto todos los días.
Aarón Johnson de 18 años creció con Fermín. El tomaba el juego muy en serio. Yo pienso que él se empujaba demasiado a si mismo.
Pero pienso que el murió haciendo lo que a él le gustaba hacer.
El escritor Kirk Mitchell puede ser contactado al 303-954-1206 o al kmitchell@denverpost.com.





