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Nothing brings out Snow Whites and Sleeping Beauties like the Botanic Gardens pumpkin fest. All3-year-olds Annika Nicholl, left, and Brynne Harmon need for their carriage are enchanted mice.
Nothing brings out Snow Whites and Sleeping Beauties like the Botanic Gardens pumpkin fest. All3-year-olds Annika Nicholl, left, and Brynne Harmon need for their carriage are enchanted mice.
John Ingold of The Denver Post
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Littleton – Erin Gacnik es una leona poco probable, con sus mejillas rubicundas de manzana mirando a hurtadillas debajo del contorno de su capucha de su disfraz de león.

Pero si entiende lo de cazar.

El domingo por la mañana, Erin, de solo 18 meses, tambaleó hacia algo brillante y anaranjado y dejó caer sus manitas sobre él, como si hubiese reclamado la calabaza, aunque casi pesaba tanto como ella. Cazar, como lo sabe Erin, se trata de jugar con la fuerza, así que enseguida, sacó su mejor arma en su repertorio como leona.

Miró hacia arriba con su sonrisa angélica, como si hubiese dicho, Por favor mama, ¿puedo llevarme esto también?

Patty Gacnik, la madre de Erin, solamente se rió.

Ya había escogido un grandote hoy , dijo Patty.

El domingo fue el ultimo día para la temporada de cazar en el festival de calabazas del Denver Botanic Gardens cerca del Parque Estatal Chatfield. A los niños vestidos en disfraces se les permitieron la entrada gratis. Así que una multitud de princesas, Jake Plummers, Darth Vaders y leones, como Erin, revisaron la parcela de 10 acres para esa calabaza perfecta – o aquellas 9 o 10 calabazas perfectas.

Al fin del festival de dos-días, cerca de 25.000 personas habían caminado por la parcela de casi 17.000 calabazas, cultivadas allí mismo.

Ken Miller, quien vino a la parcela con su hijo y nieta, se quedó vigilando una pequeña carreta roja Radio Flyer, crujiéndose bajo el peso de cinco calabazas.

Y te apuesto que probablemente hay cuatro o cinco mas , dijo McMillen, mirando hacia su nieta.

En cualquier lugar, las calabazas se venden a $5 para una pequeña hasta $12 para un grandote. Los fondos -el Botanic Gardens recaudó casi $60.000 el año pasado y espera mas para este año- son dirigidos hacia programas educacionales, dijo Robin Doerr, portavoz.

Los padres dicen que los festivales de calabazas provee un tipo de experiencia educacional para los niños.

Es la agricultura, la cual ya no se encuentra mucho a lo largo del Front Range , dijo Patricia Vitari, quien estaba en la parcela con su marido y dos hijos.

Casi es un caos , dijo Dave Randall, el marido de Vitari. A los niños les encantan .

Eso, realmente, puede ser una descripción insuficiente. Además de las calabazas, hubo un paseo por vagón con paja, un laberinto de maíz, un muchacho creando animales de globos y un dragón inflable con un área donde los niños pudieron dar brincos.

La parcela también fue de las pocas áreas donde se podía ver la Blanca Nieves y Bella Durmiente -en forma de Annika Nicholl y Brynne Harmon de 3 años- se juntan para tratar de jalar el vagón lleno de calabazas. Después de un par de intentos y revoluciones en las ruedas, Brynne estaba lista para rendirse y hacer otras cosas.

Quiero ir al dragón , le dijo a su madre.

Y con eso, se fueron.

Se puede comunicar con el escritor John Ingold al número 720-929-0898 ó al jingold@denverpost.com.

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