Woody Creek – Todos los días en los que él estaba aquí en casa, el periodista de CBS, Ed Bradley manejaba su Porsche a la tienda Woody Creek Store y compraba una copia del New York Times.
Bradley sucumbió a leucemia el jueves a la edad de 65 luego de batallar con la enfermedad por algunos años. Por casi 30 años, él buscó solaz en las montañas de Colorado para descansar de su vida agitada persiguiendo la gran noticia alrededor del mundo.
“Cuando salgo de Woody Creek, antes de ir al aeropuerto, siempre voy al río y me siento por uno o dos minutos, o el tiempo que tenga, porque me da el sustento para regresar y hacer lo que hago,” dijo a los miembros del Club de Periodistas de Denver cuando recibió el premio Damom Runyon en el 2003.
La noticia de su muerte sacudió a sus amigos más cercanos en Woody Creek, el enclave del área de Aspen donde mantenía amistades con personajes como el escritor Hunter S. Thompson.
“Era un gran hombre. Amaba Aspen. Amaba las montañas. Amaba el venir acá durante el verano a ir de excursión, y en el invierno a esquiar,” dijo su amigo Bob Beattle, un ex entrenador del equipo de esquí de los Estados Unidos y comentarista en las Olimpiadas.
Fácilmente identificado en las calles de Aspen por su arete característico y barba, Bradley se sentía cómodo alrededor de personas de influencia y de la farándula -y era considerado parte de ese grupo- pero mantenía un estilo de vida modesto.
“La gente que lo conocía, lo estimaba enormemente y la gente que no lo conocía lo admiraba. Era completamente accesible, pero no era el tipo de persona a la que se le disturbaba durante la cena tampoco,” dijo Michael Cleverly, un residente y amigo de Woody Creek.
Bradley era un cliente permanente del grupo de comensales del Owl Farm de Thompson, y era una de las pocas personas a la que el “periodista” permitía hablar durante un partido de football televisado.
Thompson, quien una vez fue acusado de un delito menor, luego de disparar un arma para distraer al periodista de “60 Minutes” mientras éste jugaba una ronda en el Club de Golf de Aspen, introdujo a Bradley al área en 1976 durante una campaña electoral y le animó a comprar una casa de un piso modesta y aislada, dos años más tarde.
Los vecinos de la Calle Twining Flats le hicieron una fiesta de “ahora se va a arruinar el vecindario” para dar la bienvenida a Bradley -no porque era de color, sino porque él era la persona famosa que se mudaba al modesto barrio.
“Si uno va a tener a una celebridad como vecino, yo escogería a Ed Bradley,” dijo Hal Clark, quien vive unas cuadras más abajo.
Cuando Bradley se casó con Patricia Blanchet en su casa en Woody Creek en el 2004, él regaló a los vecinos cupones para el sofisticado restaurante Pine Creek Cookhouse como disculpa por cualquier inconveniencia.
No había nadie -típico del carácter suave de Bradley, a quien le gustaba más tener momentos de quietud en el balcón de atrás mirando al Río Roaring Fork.
“En Nueva York duermo por la noche con la ventana abierta y puedo escuchar los autobuses, automóviles, radios, alarmas,” dijo Bradley a Vanity Fair en el 2003. “En Woody Creek duermo con la ventana abierta y lo único que escucho es el río.”
Bob Rafelson, un productor de películas conocido por escribir y dirigir “Five Easy Pieces,” dijo que el compartió una amistad intensamente cercana por 35 años con Bradley, disfrutando Navidades juntos y consolándose el uno al otro como cuando Thompson se suicidó en el 2005.
“Hacíamos largas caminatas juntos. Cocinábamos juntos, en muy buenas noches, bailábamos juntos locamente,” él dijo.
A pesar de su celebridad, se encontraba a Bradley a menudo disfrutando de su almuerzo en lugares comunes como la Taberna Woody Creek.
“Respetábamos a Ed porque el no era uno de esos habladores o idiotas alegres de la televisión,” dijo Gaylord Guenin, un cliente de este ruidoso bar.
Los clientes de la taberna dijeron que la partida de Bradley puede ser el catalizador que necesitan para construir un “Boot Hill” al otro lado de la calle que ha sido el sitio de reuniones desde la muerte de Thompson.
Como una “persona común,” Bradley lamentó la influencia del dinero en la famosa, bien acomodada y reluciente Aspen.
“Lo triste ahora es que mucha de la gente que vivía aquí cuando yo llegué en 1975 ya no puede vivir en esta ciudad,” dijo a la CNN en 1993. “Tienen que vivir en el valle debido a los altos precios. Y tengo que aceptar parte de la responsabilidad por esto.”
Se puede comunicar con el escritor Steve Lipsher al número 970-513-9495 o al slipsher@denverpost.com.



