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Kevin Simpson of The Denver Post
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Cientos de dolientes escucharon las palabras de advertencia, consuelo y perdón dadas el miércoles por la tarde, mientras recordaban las vidas de una madre y sus dos hijos asesinados la semana pasada en un atropellamiento y huída en el centro de la ciudad de Denver. Rebecca Jean Bingham, de 39 años, así como su hija de 4 años, Macie y su hijo de 2 años, Garrison fueron recordados como espíritus llenos de energía que fueron separados de su esposo y padre Frank Bingham de manera muy prematura; este sobrevivió el accidente pero todavía está utilizando un cabestrillo en su brazo derecho.

Hugo Venegas, pastor principal de la Iglesia Colorado Community Church de Cherry Hills Village y el hombre que caso a Frank y Becca en las playas de Hawai hace seis años este sábado, hizo referencia al Salmo 23 y habló acerca de los tiempos difíciles que vendrán.

“Frank, Dios le ha escogido para que pastoree a su familia por la aguas quietas de su presencia, pero El le ha escogido para pastorearle a usted en el valle de la sombra de la muerte,” dijo Venegas. “Usted está caminando en un gran momento de pérdida y nada de lo que nosotros digamos podría consolarlo o darle sentido a esta tragedia. Pero Dios quiere que sepa que usted no está solo.”

Aun cuando Venegas se dirigió directamente a Bingham acerca del sentimiento de soledad y pérdida que él tendrá que sufrir, también le recordó que “Dios le sorprenderá. La vida volverá a usted. El amor volverá para usted.”

Los ataúdes blancos -el de Becca en el medio de sus dos hijos- estuvieron adornados con flores, en una iglesia casi llena hasta su capacidad.

Jade Santoro, la hermana de Frank, habló de Becca como “franca y sincera, sensata, y como alguien que estaba lista a dar cumplidos y que se sabía que era sincera cuando lo hacía.” Macie fue recordada como “una bebe con cachetes regordetes que se reía con facilidad,” Y Garrison Foster Franklin Bigham “tenía un gran nombre y que hacía gala del mismo.”

Una presentación de diapositivas en dos pantallas grandes, presentó escenas de la vida familiar -el matrimonio, el tiempo de baño de los niños, el esquiar, los cumpleaños y el camping.

Venegas, en un punto hablando por Frank Bingham, pidió a aquellos que están con todo derecho enojados con el hombre que atropello y huyó -Lawrence Trujillo y Eric Phil Snell- que sigan adelante y perdonen.

“El Sr. Trujillo y su amigo han sido los enemigos de la vida,” indicó Venegas. “Sus malas decisiones antes, durante y después del accidente van más allá de lo que uno pueda describir Está bien que trate con sus sentimientos de ira a su manera y en su propio tiempo, hasta que pueda llegar al momento de resolución del asunto y al lugar de perdón.”

El agregó que Trujillo y Snell también tienen familiares cuyas vidas podrán verse afectadas para siempre.

“Ellos necesitan de nuestro amor y de nuestras oraciones; ellos también tienen que intentar sobrellevar esta tragedia sin sentido,” él agregó. “Así que les animamos para que cuando oren por los Binghams, también oren por la familia Trujillo y por la familia Snell.”

El alcalde de Denver John Hickenlooper habló de manera breve, a veces luchando con las palabras para describir la pérdida que su amigo Frank Bigham, ha sufrido -un educador que, según él, pasó muchas tardes en su apartamento del Lower Downtown ayudándole a actualizarse en asuntos de educación, antes de su carrera para la alcaldía.

Hickenlooper dijo que una tía una vez le explicó que la cosa más difícil de reconocer es “que la muerte, de alguna manera, es un regalo. Si usted llega a reconocerla como un regalo, puede ayudarle a seguir adelante.”

“Ahora no me siento lo suficientemente capacitado como para estar hablando aquí,” dijo el alcalde, “debido a que no tengo una manera de conectar la muerte de Becca, Marcie y Garrison con el hecho de que sea un regalo. Ciertamente no hay nadie en todo el área metropolitano que en estos momentos no tenga un nuevo aprecio por su vida, que no tuvo la semana pasada.”

Michael Bennet, el superintendente de las Escuelas Publicas de Denver, habló acerca de las jóvenes vidas que terminaron prematuramente y de como estas han dejado una herencia de responsabilidad implícita.

“Está en nosotros el tratar de entender la seguridad de nuestra propia mortalidad y vivir nuestras vidas de una manera un poquito más grande y un poquito mejor que aquellos que nunca tendrán esa oportunidad,” dijo Bennet.

Los dolientes empezaron a llegar antes de la 1 p.m., llevando bolsas llenas de libros para niños, los cuales Frank Bighman pidió a cambio de las flores, con el fin de celebrar a su esposa e hijos.

Luego de una pequeña procesión que llevó los tres ataúdes al cementerio cercano de Chapel Hill, donde el reverendo Dean Hill, pastor del Cherry Creek Community Church, a la cual la familia Bingham asistía, ofreció una oración junto a las tumbas.

Frank Bingham se arrodilló frente a cada ataúd y colocó una rosa roja en el de su esposa y luego colocó rosas blancas en los de Macie y Garrison.

Los escritores Claire Martin y Christopher N. Osher contribuyeron a este reportaje.


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