ap

Skip to content
Gutierrez-Gonzalez is the Consul General of Mexico at his offices at 5350 Leetsdale Drive.
Gutierrez-Gonzalez is the Consul General of Mexico at his offices at 5350 Leetsdale Drive.
PUBLISHED: | UPDATED:
Getting your player ready...

Cientos de indocumentados mexicanos están en Colorado, no solo para trabajar, sino para también recibir cuidado médico gratuito que no pueden conseguir en su país nativo, pero ahora, los funcionarios mexicanos han llegado a un acuerdo de retornar algunos a casa y ayudárles a conseguir doctores allí.

Pero mucho de estos indocumentados -incluyendo a Eloina Meza, una madre soltera de un niño discapacitado presentado en la edición del Denver Post del 13 de noviembre- ven poco incentivo al regresar a un país donde estas oportunidades comparables no existen.

Juan Marcos Gutiérrez, el cónsul general de México aquí en Denver, confirmó un nuevo trato, el cual fue negociado con la doctora Patricia Gabow, la gerente del Denver Health and Hospital Authority.

Bajo este acuerdo, los trabajadores de la salúd en Denver quienes propocionan diálises al riñón para indocumentados, están guiando aquellos quienes están dispuestos a acudir el consulado mexicano en Denver.

A los inmigrantes se les dicen que podrán recibir un viaje gratuito a casa y ayudarles a encontrar el cuidado de la salúd apropiado -aunque no se les garantizan que será gratis.

Los funcionarios mexicanos también repatriarán otros indocumentados con necesidades médicas más serias ademas de riñónes defectuosos, dijo Gutiérrez; agregó no saber cuantos indocumentados calificarían.

La meta, dijo Gutiérrez, es “para dar una opción a nuestros ciudadanos, aunque no es mi deber….aliviar los presupuestos en los hospitales estadounidenses”.

El señaló que los indocumentados a menudo, tienen que pagar impuestos que mantienen el cuidado médico público en este país.

Por ley, los funcionarios de la salúd en Denver están prohibidos a revisar el estatus legal de inmigrantes a quienes sirven, pero los récords muestran que 1.500 pacientes a la sala de emergencia cada año, no pueden dar un número de Seguro Social para las facturas.

Muchos aún acuden el tratamiento aquí a pesar de una nueva ley estatal en la que prohibe el propocionar a indocumentados el cuidado de la salúd de no-emergencia que ha sido fundado públicamente; aquellos inmigrantes ahora son tratados como pacientes sin seguro quienes pagarán sus recibos ellos mismos.

Gabow dijo que varios pacientes ya han sido enviados al consulado pues seis estaban en proceso de regresar a casa para continuar el tratamiento de diálises en México, de acuerdo con los funcionarios mexicanos.

Sin embargo, muchos indocumentados están reacios a depender en el gobierno mexicano, diciendo que la pobreza, desigualdad y la falta de acceso general al cuidado de salúd les impulsó a ir para el norte en primer lugar.

“(La oferta del gobierno) está bien y me gusta la idea, pero aquí, confío más en los doctores; confío más en la gente aquí”, dijo un indocumentado de 32 años quien trabaja como un operario de mantenimiento de aéronaves quien habló bajo la condición de anonimidad, temiendo que las autoridades usarían su nombre para encontrarlo.

El hijo de 7 años del operario nació con deformidades mayores que bloquearon su respiración y se requiere que se someta a mas de una docena de cirugías.

“Me gustaría vivir en México, pues es mi país”, dijo el hombre, pero su hijo “nació aquí y recibe todo el apoyo médico”.

Su hijo ahora prospera en una escuela regional de Colorado Springs y él y su padre hace poco, visitaron doctores en León, México para investigar las posibilidades de tratamiento allí.

El padre dijo que un doctor mexicano le habia dicho, “te recomiendo que termines todas las cosas médicas en los Estados Unidos ya que los doctores conocen a su hijo, el cual tiene problemas serios con su mandíbula que se requerirá cirugía plástica”.

En otro caso, una familia en Denver en la que incluye a varios indocumentados -y un niño de 14 años que nació en EE.UU. con parálisis cerebral y problemas cardiacos- al principio rehusaron aceptar beneficios públicos por orgullo, pero luego, vieron los altos recibos del Denver Health para ecografías cerebrales que necesitaba el niño tras sus ataques de apoplejía.

Ahora dependen del Medicaid para pagar estos recibos, aunque el padre tiene un puesto que le ha permitido tenerse el lujo de comprar una casa.

La familia no regresaría a México de ninguna manera, dijo Gisela, de 21 años y la hermana del niño.

“No va a recibir ninguno de los servicios médicos que necesita aquí”, ella dijo, porque le falta un acta de nacimiento mexicano. “Y si lo era, no estarían tan buenos como los que están aquí”.

El acuerdo médico estaba en proceso antes de que Eloina Meza presentara su historia para el Denver Post, pero los funcionarios mexicanos revlearon su nuevo política la semana pasada después de saber la situación apremiante de Meza y su hijo, Edgar, un ciudadano estadounidense que sufre del sindrome Down y defectos cardiacos congénitos.

Ilegalmente en el país por 12 años, Meza hace poco trató de rendirse ante a los agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas en sus oficinas con el fin de conseguir que un juez revise su caso y le permite quedarse legalmente en Denver. Los agentes rehusaron.

Encargados con cazar indocumentados y terroristas, fueron reacios a dirigir sus energías para procesar a Meza, dijeron los oficales del ICE, defendiéndo una política en contra de aceptar gente que “se rinden voluntariamente” quienes piden permiso para quedarse aquí.

Bajo una ley estadounidense, indocumentados viviendo aquí durante mas de 10 años y quienes pueden comprobar una necesidad urgente y humanitaria, se les puede permitir quedarse en el país legallmente si un juez revise su caso.

Meza ha permanecido aquí para mantener a Edgar vivo. Se ha sometido a una serie de cirugías y los doctores dicen que necesita revisiones médicas con regularidad y drogas para sobrevivir y que el regresar a México podría amenazar su vida.

“Estamos muy interesados a ayudar esta dama”, dijo Jorge González, gerente de servicios protectivos en el consulado. “Si ella no tiene esa posibilidad de quedarse, intentaré hacer arreglos médicos en México”.

“¿Por qué, de repente, el consulado mexicano están tomando un interés en un caso como esto?” ella preguntó. “¿Por qué no ofrecieron ayuda a mexicanos quienes antes han estado en esta situacion? No entiendo el motivo por esta reunión y no tengo mucha confianza”.

Se puede comunicar con el escritor Bruce Finley al número 303-954-1700 ó al bfinley@denverpost.com.

More in News