
Elsi Kathan, de 86 años y nacida en Suecia, tiene un problema: Colorado no le quiere dar una tarjeta de identificación, y no quiere arriesgarse a volar a visitar a su tataranieto en Florida si ella.
Aunque Kathan tiene un certificado de nacimiento sueco y una identificación recién expirada de Georgia, la nueva residente de Colorado está perdiendo la batalla para conseguir un carné de identificación estatal.
“No creo que mamá sea una amenaza para la seguridad nacional, pero es una opinión predispuesta,” dijo su hijo, Jeffrey Kathan. “Ella está aquí desde 1923. Ella creció en Nueva Jersey.”
La anciana es una del creciente grupo de coloradenses, la mayoría naturalizados ó nacidos en EEUU, frustrados por los estringentes requerimientos de Colorado para obtener una licencia de conducir o una de identificación.
Más historias están saliendo a la superficie mientras que se corre la voz de una demanda entablada en Denver la semana pasada retando una regla de la División de Vehículos Motorizados (DMV) de requerir dos formas de identificación -una mostrando prueba de edad y presencia legal, la otra dando muestra de nombre- para obtener las tarjetas.
Entre esos está la historia de Miriam Rosenzweig, una residente de 93 años de Boulder que extravió su tarjeta válida de identificación y fué rechazada por los empleados de la DMV cuando trató de remplazarla hace un més.
“Tenían una lista de las cosas que necesitaba, cosas oficiales que no hubiera necesitado hace un año,” dijo su hijo, Eric Ross.
“¿Acaso de repente me volví peligrosa?” preguntó Rozensweig.
Tratando de encontrar cualquier pedazo de papel que pudiera ser utilizado, a Ross le tocó suerte al tratarse de la identificación de su madre. “Puede imaginarse uno lo que le está pasando a otra gente,” él dijo.
Hasta ahora, la historia de Kathan no ha tenido un final feliz.
Cuando se mudó a Colorado y aplicó para una tarjeta de identificación, que la suya había expirado, y que necesitaba un certificado de nacimiento.
“Pasamos varios meses en Suecia por diferentes pueblos en Suecia para obtener una copia verdadera de su ceretificado de nacimiento,” dijo Jeffrey Kathan.
Con el certificado en la mano, los trabajadores estatales le dijeron a Kathan que el documento sueco era insuficiente. La razón: No estaba en inglés.
La embajada sueca en Washington, D.C., proveyó una traducción certificada. Eso tampoco fué suficiente.
“Entonces dijeron que no aceptaban certificados de nacimiento extranjeros,” dijo Jeffrey Kathan acerca de la DMV. “Querían documentos de ciudadanía.”
Kathan emigró de Suecia a los 3 años con sus padres y cuatro hermanos en 1923. No fué muy difícil encontrar documentos de ciudadanía de su padre de 1936, el cual incluía una declaración de los Archivos Nacionales certificando que sus hijos menores también estaban naturalizados.
Volvieron a la DMV.
“El hombre dijo que no sabía que eran los Archivos Nacionales y necesitaba certificaciones adicionales,” dijo Jeffrey Kathan.
“Ahí fué cuando mi madre me tomó del brazo y me dijo, ‘vamonos de aquí,'” él dijo.
Elsi Kathan aún no ha recibido una tarjeta de identificación de Colorado y aún no ha visto a su tataranieto Tre, quien nació en Florida hace un mes.
El problema de la identificación está compuesto por la nueva ley de inmigración, la cual requiere que los solicitantes de beneficios públicos prueben su presencia legal en los Estados Unidos. Esa ley entró en efecto el 1 de agosto.
“Dos caminos se están juntando: seguridad nacional, la cual reconocemos necesita deferencia, y la noción de querer probar ciudadanía antes de que alguien pueda tener acceso a beneficios,” dijo John Parvensky, director de la Coalición para los Indigentes de Colorado, la cual entabló la demanda.
“Cuando se ponen juntas, atrapan a demasiada gente inocente en su red,” dijo Parvensky.
El director de la DMV, M. Michael Cooke, no quizo hacer comentario acerca de la demanda.
Paula Harrison, una residente de 50 años de Montrose, también ha sido enganchada por las nuevas reglas.
Harrison tiene un licencia de conducir de Colorado válida desde 1995 y fue a renovarlo cuando se expiró hace un año.
Un empleado de la DMV se dio cuenta del nombre en su licencia de conducir -un nombre de casada que ha tenido por 20 años- no concordaba con el nombre asociado con su número de Seguro Social, el cuál reflejaba un nombre de su matrimonio anterior.
“Nací en Berkeley; soy una californiana de cuarta generación,” dijo Harrison. “Ahora no puedo trabajar y no puedo votar.”
La espera para que el condado de Los Angeles procese su petición para que la Administración de Seguro Social pueda cambiar su récord, el cual conllevaría a una licencia nueva de conducir de Colorado: tres años.
Harrison dijo:”Los empleados de Seguro Social dijeron que simplemente conduciera con precaución.”
Se puede comunicar con David Migoya llamando al número 303-954-1506 o en dmigoya@denverpost.com.



