Joe Chávez, de 83 años, nunca quiso reciclar, sino que más bien el dejaba sus periódicos viejos en un sitio de recolección cercano y tiraba a la basura el resto de cosas.
Ahora, Chávez está llenando una carretilla con ruedas de color morado, que se entregó en su casa hace un mes; con los periódicos, latas, botellas y plásticos.
Más de 62,000 residentes de Denver han recibido nuevas carretillas durante este año, reemplazando a los contenedores abiertos que tenían que ser llevados al bordillo de la acera cada dos semanas.
“Es una buena cosa,” dijo Chávez. “Me ahorra mucho trabajo. Si es que no nos cuesta más a los contribuyentes, entonces para mi está bien.”
Las carretillas de color morado son parte de un proceso para hacer más fácil y eficiente el reciclaje -algo que algunas comunidades de los alrededores de Colorado han estado tratando de hacer. Boulder por ejemplo, quiere reciclar todos sus desperdicios; Fort Collins quiere la mitad de los desperdicios.
¿Pero es esto económico? Y es verdad, como Chávez espera, ¿que no costará más a los contribuyentes?
Los críticos dicen que el reciclar es más caro que el simplemente botar la basura, en su mayor parte por los costos para transportar los materiales a los manufactureros.
Ellos dicen que el reciclar usa el dinero de los contribuyentes para subsidiar a compañías privadas con materiales que no necesariamente son más baratos que los productos vírgenes.
Los proponentes del reciclaje, en cambio, dicen que el reciclar ahorra espacio en las áreas de rellenos sanitarios, protege los recursos naturales y es una manera sencilla de que las personas puedan hacer un bien a la tierra.
En Denver, el nuevo programa de reciclaje costará a la ciudad aproximadamente $1.6 millones el próximo año.
La ciudad espera recibir a cambio un ingreso de $760,000 por parte del Waste Management, que paga por las cosas reciclables que vende a las compañías alrededor del país.
“Existe una idea equivocada entre las personas, de que el reciclar necesita producir dinero,” dijo Charlotte Pitt, administradora de reciclaje de Denver. “El reciclar involucra manejar los desperdicios. No es una manera inteligente de enterrar materiales.”
Desde el bordillo de la acera hasta el relleno sanitario, el costo de transportar basura le cuesta a la ciudad aproximadamente $50 por tonelada; incluyendo $14 por tonelada por concepto de propinas y combustibles al sitio del relleno a 20 millas de Denver, indicó Pitt.
Los funcionarios de la ciudad esperan que la facilidad del nuevo programa, que no requiere que los residentes tengan que separar los materiales, ayude a incrementar el volumen de reciclaje a 24,000 toneladas el próximo año, que sería lo que más se ha recogido en la historia de Denver.
El volumen ya ha aumentado un 37 por ciento de lo que fuera recolectado en el 2004, utilizando el sistema antiguo; 1,000 personas están en la lista de espera para recibir nuevas carretillas, agregó Pitt.
“El éxito ha sido fenomenal,” ella dijo.
Pero no ha sido barato.
Un desembolso de $4 millones
Denver ha gastado más de $2 millones en carretillas este año.
La ciudad pago otros $2 millones por 10 nuevos camiones para transportar las carretillas; este es un gasto que se esperaba realizarlo con el fin de renovar la flota de camiones viejos, dijeron los funcionarios.
Los funcionarios de la ciudad esperan que el programa se pague por si solo algún día, pero eso no está ocurriendo en los actuales momentos.
Muy pocas personas están reciclando, indicó Pitt.
Se estima que en el 2006, sólo un 8 por ciento de la basura de la ciudad fue reciclada; esto está bajo el nivel nacional de reciclaje del 30 por ciento.
El alcalde John Hickenlooper quiere llegar a alcanzar el nivel nacional para el 2011.
Algunas otras ciudades de Colorado también están empujando para que se recicle más.
En mayo, el Consejo de la Ciudad de Boulder se comprometió a reciclar en un futuro cercano, el 100 por ciento de su basura. Fort Collins desea reciclar la mitad de la basura que produce para el año 2010.
“Existen bastantes ciudades que están tratando de hacerlo,” dijo Marjorie Griek directora de la Asociación para Reciclar de Colorado. “Lo que nos hace falta ahora es la infraestructura. Si es que la tuviésemos, veríamos un gran auge.”
El Waste Management reportó que desde el 2005, en que abrió su única planta procesadora al norte de Denver, el volumen de reciclaje a través del Front Range ha aumentado de 1,500 toneladas por mes a más de 10,000 toneladas por mes.
No todo el mundo es un fanático
Para hacer que más gente recicle, las ciudades alrededor del país han de promulgar leyes en contra de tirar a la basura las cosas que son reciclables o a su vez, han establecido incentivos para reciclar.
El forzar a la gente a reciclar significa que el programa no está dando resultados, dijo Jerry Taylor, miembro principal del Instituto Cato, un centro de investigación del grupo libertario, localizado en Washington D.C.
“La idea de que ahorra dinero a la ciudad, es una locura absoluta,” él indicó. Si es que es tan redituable, ¿porqué es que no lo hacemos una ley ?
Taylor dijo que con la nueva tecnología para compactar las cosas, el país libera sus espacios de relleno. Los procesos de reciclado generan grandes cantidades de desechos peligrosos, él dijo. Y debido a los mercados volátiles, los materiales resultantes tienden a costar más que los materiales vírgenes, él agregó.
“La razón por la que el reciclar es popular, es porque es una forma de penitencia que los grupos de presión relacionados con el medio ambiente le permiten ejercitar a cambio del estilo de vida que la persona quiere llevar,” indicó Taylor.
El reciclar es una manera de ser más conscientes acerca del medio ambiente, dijo Pitt, la administradora de la recicladora de Denver.
“Nosotros definitivamente pensamos que una es una de las primeras cosas que las personas pueden hacer para participar,” dijo Pitt.
“Eso apoya el concepto de que cuando usted crea basura, siempre le costará dinero,” agregó Pitt. “La meta detrás de reciclar es que podemos operar de una manera más eficiente, por lo que tiene sentido el reciclar más.”
Se puede comunicar con el escritor Jeremy P. Meyer llamando al número 303-954-1367 o enviando un mensaje al jpmeyer@denverpost.com.





