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Osvaldo Rivas, de 17 años, miraba a su hermano Miguel, de 5 años, mientras leía “Clifford the Big Red Dog (Clifford el Perro Rojo Gigante)”, y luego se fijó a su reloj. Deseaba, como lo hicía cada dos días, encontrar otro trabajo.

Fue una tarde típica en la casa de los Rivas este mes, con los trabajadores en sus respectivos trabajos o en busca de uno. La madre de Osvaldo estaba haciendo la limpieza en un edificio en el centro. Su padre acababa de llegar a casa luego de instalar antepechos y estaba llevando al hermano de Osvaldo, Pedro, a su trabajo nocturno en McDonald s.

Osvaldo también estaba a punto de salir -a Universal Linen & Laundry, donde arrojará un montón de sábanas y toallas de hoteles y hospitales en lavadoras enormes hasta que pase la medianoche.

Pedro y Osvaldo Rivas son simbolos ejemplares de un esfuerzo de las Escuelas Públicas de Denver para localizar a estudiantes que dejaron los estudios en el barrio donde se encuentra la Escuela Preparatoria Manual. El superintendente Michael Bennet contrató a dos asistentes sociales, Steve Dobo y Andrea García, para encontrar a muchachos como los hermanos Rivas y conseguir a que regresen a la escuela.

En los hermanos Rivas, Dobo ve la historia de una familia inmigrante; una unidad cohesiva y compasiva con una necesidad absoluta de trabajar. Hay muchos familias como esa en la cantidad de casos que tiene.

“Tienen una colección de fuerzas, yo creo”, dijo Dobo. “Tienen una ética laboral muy grande. Pienso en sus posibilidades y si lo colocamos en los ambientes adecuados, podrían tener éxito”.

Consiguiendo a que regresen a la escuela.

Desde entonces, Bennet, quien fue de visita a la casa de los Rivas durante un sábado después que empezó la escuela, le ha preguntado a Dobo de cómo está Pedro.

La respuesta depende del día. Hasta ahora, Pedro, de 18 años, no ha ido a clase en la Preparatoria South durante semanas y lo han despedido de su trabajo en McDonald s por no tener los papeles para comprobar que era un ciudadano legal.

Cuando Dobo visitó a la casa de los Rivas por primera vez en el Parque Curtis durante una mañana del otoño, Pedro estaba dormido en su cama en la sala y Osvaldo abrió la puerta.

Ninguno de ellos habian ido a la Preparatoria South cuando se matricularon.

Dentro de seis semanas, Dobo y García consiguió a que regresaran a clase Pedro en la Preparatoria South y Osvaldo en la Escuela Prepartoria con Contrato Colorado.

Pero el mantenerlos allí, con sus jornadas nocturnas y horarios irregulares de sus padres, fue un esfuerzo enorme.

Dobo y García le han dado a los hermanos aventones en la mañana y hasta lo despiertan. García estaba con Osvaldo mientras que lo entrevistaron en su nueva escuela. Avisan a sus maestros y consejeros cuando llegan. García ha ayudado a Osvaldo con sus solicitudes de empleos, además de asistir a sus conferencias escolares.

“No sabiamos lo que se requería cuando comenzamos esto”, dijo Dobo.

A pesar de todo el esfuerzo, los dos muchachos no están en la escuela con regularidad.

“Estoy perdido otra vez”, dijo Osvaldo.

Pedro y Osvaldo sostienen que la familia necesita sus ganacias, aunque su madre, Martha, dijo que no quiere que trabajen tanto.

Ella también quiere que terminen la escuela, asi para que algún día podrán tener mejores empleos que la suya y de su marido.

Osvaldo sabe lo que cuesta el mantener una familia con seis personas. La hipoteca de la familia casi es $900 al mes, los servicios públicos casi cuestan entre $50 y $60 y la comida cuesta casi $200.

Con solo las ganacias de sus padres, “podemos hacer los pagos de la casa…..pero no para los otros recibos”, dijo Osvaldo.

La semana pasada, García les trajo luces navideñas para el árbol pequeño que la familia tiene colocado en la sala.

El pequeño Miguel decidió, aparentamente cuando no estaban sus padres, a colgar las luces él mismo. Una hebra de luces rojos corría hacia arriba a un lado del árbol, con el resto amontonado en el piso.

García ensartó las luces de nuevo mientras esperaba para que Osvaldo se prepare para una entrevista en Rancho Liborio, un nuevo supermercado en Commerce City. Trataba de conseguir mejores horas para Osvaldo, asi para que pueda continuar la escuela.

En la entrevista con la tienda, un Osvaldo nervioso frotó su cabeza calvo; un rasgo que aprendió de Pedro. Miraba a Pamela Lucero, la gerente de contabilidad.

“¿Cómo estás en la escuela?” preguntó Lucero.

“Bien”, dijo Osvaldo, otra vez frotando la cabeza.

“¿Sacas buenas notas?” preguntó.

Osvaldo no la contestó.

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“Está bien”, ella dijo con cariño. “No necesitas sacar buenas notas para trabajar aquí”.

Se puede comunicar con la escritora Allison Sherry llamando al número 303-954-1377 ó puede enviar un mensaje al asherry@denverpost.com.

Acerca de la serie

DOMINGO: Steve Dobo y Andrea García son implacables en su búsqueda de estudiantes que dejan los estudios del Manual, para llevarlos de nuevo a la escuela.

HOY: Osvaldo y Pedro Rivas trabajan durante la noche para mantener a flote a su familia. Lo encuentran difícil el ir a clases.

MARTES: Cristina Reyes dejó de ir a la escuela después de que se clausuró la escuela Manual. Tuvo un bebé.

MIERCOLES: Karen Quijano está sola ya que su madre regresó a El Salvador y porque su padre fue asesinado. Su vida difícil ha creado obstáculos enormes en las pequeñas fallas de los procedimientos escolares.

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