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Danelle Bellengee, una atleta con mucha resistencia quien obtiene su inspiración de la naturaleza, dice que no es una persona religiosa.

Pero acudió una plegaria divina la semana pasada mientras que se encontraba tirada de un sendero lejano a las afueras de Moab, Utah, tras sufrir una caída de 60 pies, la cual destrozó su pelvis.

“Recé a cada Dios que se me ocurría”, ella dijo el lunes desde de su cama hospitalaria en el Denver Health Medical Center. “Pensé que me iba a morir”.

Tras 52 horas en las afueras, una respuesta llegó el viernes en forma de su perro mixto, Taz, quien lameaba su rostro. Dentro de poco, escucharía la salmodia de un moto todoterreno conducido por un miembro del Equipo de Búsqueda y Rescate del Condado Grand.

“Me escuchó llorando. Anduve gritando, pensando que a lo mejor, era alguien quien andaba de paso , dijo Ballengee, de 35 años.

Taz, a quien Ballengee creía haberse ido a buscar por ayuda durante el segundo día de su experience terrible y traumática, había ladrado “en idioma canino”, para así avisar a que el equipo de rescate le siguiera.

Los rescatadores dijeron que el perro tendría que haber corrido una milla para encontrar ayuda.

“Dijeron que podrían haberme encontrado eventualmente, pero Taz hizo eficáz la búsqueda”, ella dijo.

Su mascota, quien la ha acompañado cuando iba de kayak o cuando corría, habia salido con ella para correr, lo que debía ser una corrida de dos horas y ocho millas de ida y vuelta el miércoles. Se resbaló sobre el hielo tratando de cruzar una cresta y se cayó en un cañon rocoso.

“Después de atrerrizar, lo que me dí cuenta primeramente es que no estaba paralizada”, ella dijo. “Me segundo pensamiento fue, ‘Tengo que salir de aquí; estoy en medio de la nada'”.

Pero no pudo ponerse de pie. Le duró cinco horas para gatear una cuarta milla a un charco pequeño, lugar donde usó una botella para juntar un poco de agua para beber. Taz, quien ha sido adueñado por ella desde que era un cachorró de 8 meses, recorrió el terreno durante la segunda noche.

Mientras tanto, la vecina de Ballengee en Moab, Dorothy Rossingol, al ver que las luces y computadora portátil en la casa de Ballengee estaban encendidas, llamó a los padres de la atleta en Evergreen. Dejó un mensaje diciendo que Ballengee no había llegado a casa. Ellos llamaron a la Policía de Moab.

Ballengee fue llevada por helicóptero a Grand Junctión y luego fue trasladada a Denver. Taz pasó su tiempo con un miembro del equipo de rescate antes de que lo llevaron a los padres de Ballengee.

Ballengee espera muy pronto reunirse con su compañero. “No le he visto todavia, pero es un héroe”, ella dijo. “Se merece una recompensa -como un bistéc grande”.

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