ap

Skip to content
20070107_112701_cd08avalanchecht.jpg
John Ingold of The Denver PostAuthor
PUBLISHED: | UPDATED:
Getting your player ready...

El Honda Accord de David Boon se cayó violentamente de la ladera debajo de la carretera U.S. 40 y se giró hasta parar en una fila de árboles.

Todo lo que Boon pudo ver y escuchar fue la oscuridad y el sonido de nieve metiendose por las ventanillas rompidas.

El carro se volteó boca abajo, unos 150 pies debajo de la carretera hasta que se enterró en la avalancha. Aquellos adentro del carro -Boon, de 54 años, su esposa June de 52 años y Gary Martínez, de 13 años, el hijo de amigos- se desorientaron y asustaron.

David Boon preguntó si todos se encontraban bien.

“Excave un espacio para aire”, dijo June, recordandose de los consejos que recibió la pareja, unos esquiadores ávidos de los campos, durante los cursos de capacitación para avalanchas.

David Boon comenzó a excavar la nieve afuera de la ventanillas.

“Cuando nos caímos, se apagaron las luces; fue la nieve y oscuridad”, él dijo. “No tenia idea lo hondo que estuvimos”.

Boon dio un puñetazo a la nieve entrante, se avanzó y vio la luz del día.

Nadie resultó herido de la avalancha que empujó carros por la carretera en Berthoud Pass el sábado -ni los Boons, ni Martínez, ni los cinco miembros de una iglesia de Iowa paseando en un minivan. Peter Olsen, un miembro del grupo quien sufrió las heridas mas graves -una costilla rota, una cortada profunda en su mano, entre otras heridas- fue dado de alta de un hospital el domingo y se fue a su casa en Iowa con los otros miembros.

Pero la avalancha continuó a retumbar el domingo en las vidas de aquellas personas llevados por el.

Para el Departamento de Transporte de Colorado (CDOT en sus siglas inglés), el domingo fue un día de determinación renovada ya que adrede los equipos provocaron avalanchas pequeñas por el Loveland Pass, así para que pueda defenderse de otra avalancha seria. La tarde del sábado, equipos del CDOT dispararon seis cartuchos artillerias en las cuestas arriba del Berthoud Pass para atenuar allí el riesgo de avalancha antes de aclarar y abrir la carretera.

“Nuestros meteorólogos y equipos se desolaron al ver que se vino abajo una resbalada de esta magnitud”, dijo Stacey Stegman, portavoz para el CDOT. “Tienen una conciencia realzada desde luego y no quieren volver a ver algo como esto”.

Con vientos azotando los tramos superiores del Front Range con mas fuerza de un huracán, el Centro de Infomación de Avalanchas de Colorado elevó el peligro a alto en unas áreas.

“De hecho, el peligro ha subido”, dijo Specner Logan del centro.

Cualquier persona pisando una cuesta empinada al norte, este y sur probablemente provocará una avalancha, dijo Logan. Sin embargo, dijo que duda que otra avalancha azotará la calle debido al trabajo del CDOT.

“Esperamos con optimismo que esto alzará la conciencia de cualquier persona entrando al campo”, agregó.

Para el grupo religioso de Iowa, el domingo fue un día para dar gracias, rezar y quizás sonreir un poco por la tragedia que escaparon. En el servicio matutino de la iglesia Foothills Bible Church en Littleton -donde el grupo pasó la noche y donde los miembros de la iglesia aportaron dinero para comprar sacos de dormir, colchones de aire y almohadas, así para que sus invitados puedan descanzar- los supervivientes de la avalancha hablaron de su experiencia terrible y le dio las gracias a la iglesia por su hospitalidad.

Olsen es un estudiante de la Universidad Estatal de Iowa y uno de los varios miembros de la iglesia Oakwood Road Church quienes concluían su viaje de esquí cuando pegó el resbalón. Cuando llegó a la iglesia Foothills temprano por la tarde el domingo, llevaba puesto una camisa del equipo Colorado Avalanche, algo que le regaló su tío abuelo en el hospital.

“Me encantó eso”, dijo.

Pero Olsen dijo en voz baja que aún estaba desconcertado para hablar sobre el incidente, que estaba ansioso para volver a su casa y que no está seguro si querrá volver a Colorado en el futuro.

“A lo mejor”, dijo, “pero no se cómo me sentiré acerca de ese puerto”.

Sean Huston, un miembro del grupo religioso dentro de un minivan que el resbalón acababa de perder, dijo que gracias a la gracia de Dios más gente no se encontraron en la avalancha y que aquellos adentro no sufrieron heridas graves. De los cuatro vehículos en la caravana, el van que se fue por la arista, dijo Huston, fue el único que tuvo bolsas de aire laterales.

Pero el sábado, cuando se cuajó la nube de nieve rodeando la avalancha y Huston y las otras personas lograron ver ante ellos un montículo de 20 pies, temieron lo peor para sus amigos dentro del van que había estado unos 100 pies adelante.

“Solo nos preocupabamos por ellos”, dijo. “Nos enteramos que se encontraban bien y le dimos gracias al Señor por eso”.

Para David Boon, el domingo fue un día de descanzo inestable.

A cierto punto la mañana del domingo, dijo Boon, sacó un pedazo de vidrio de su oído. En otro, dijo que condujo al hospital por el dolor que sentía en su caja torácica. Luego, sintió un “taponazo”, se remitió el dolor y se volteó.

Se despertó a la 1 el domingo y comenzó a recorrer en su mente los sucesos del día previo

En una entrevista el domingo desde su hogar en Fort Collins, Boon dijo que él, June y Martínez se estaban manejando por Berthoud Pass cerca de las 10:30 la mañana del sábado después de hacer un parada rápida en Idaho Springs, dirigiendose a su cabaña en Winter Park.

Cuando doblaron la esquina cerca de la Mina Henderson, sintió alivio al ver la carretera abierta delante de él después de estar atrapado en un embotellamiento.

“Estabamos viajando 40 a 45 millas por hora y de repente, vimos un soplo de nieve a la izquierda -mejor dicho, era una ráfaga- y empujo el carro a un antepecho”, dijo. “Y luego, fue como si un tren de carga nos hubiese pegado”.

La avalancha lanzó al Honda sobre el antepecho y se volteó unos “3 ½ o 4 ½ veces”, agregó.

A la orilla de la cuesta, tras excavar por 5 minutos para liberarse, Boon vio la magnitud del resbalón en que solo se pudo ver las ruedas y la parte de aterrizaje arriba de la nieve, dijo.

Los oficiales dijeron que el resbalón era 150 pies de anchos, dispersado sobre 2,200 pies verticales y clasificado como 4 en una escala de 1 a 5.

Boon se metió en el Honda y ayudó a Martínez salir del carro, pero June se encontraba atrapada por su cinturón de seguridad.

Boon quitó la nieve del rostro de su mujer y luego gritó a los testigos que se detuvieron en la carretera, para que le trajera un cuchillo. En cuando cortó el cinturón, sacó a June de la nieve y la jaló desde la ventanilla del chofer.

“Fue algo extraordinario el poder salir”, dijo Boon. “Mientras salíamos, la gente nos quiso cuidar….pero dijimos que vayan por el otro coche”.

El personal de búsqueda y rescate, llevando a cabo capacitación para avalanchas cerca de allí, ayudó a buscar sobrevivientes para llevarles a un lugar seguro. Pero los carros aún estaba atorados en la cuesta el domingo, junto con llaves, teléfonos celulares, billeteras, anteojos, entre otros artículos que perdieron las victimas. Stegman dijo que no sabe cuando recuperarán los otros vehículos.

“Tuvimos mucha suerte”, dijo June Boon, “Estamos vivos, ¿verdad?”

Comuníquese con el escritor John Ingold marcando el número 720-929-0898 ó al jingold@denverpost.com.


15

Pies de nieve dejada por la avalancha el sábado cerca de Berthoud Pass.

2,200

Pies verticales atravesado por el resbalón que cubrió 150 pies de la carretera U.S. 40.

60

Velocidad, en millas por hora, de ráfagas cerca Berthoud Pass que provocó la avalancha.

RevContent Feed

More in News