Si existe algo más arriesgado que una estancia en la cárcel, sería cuando uno se libera, de acuerdo con un nuevo estudio.
Durante las primeras dos semanas de liberación, los ex-presidiarios mueren 13 veces más que la población general, descubrió un investigador de la Universidad de Colorado.
La causa destacada de muerte entre los ex-presidiarios es, por un margen grandisimo, la sobredosis de drogas. La droga mortal más común es la cocaína, de acuerdo con un estudio por la Dra. Ingrid Binswanger, quien aparecerá en la revista New England Journal of Medicine esta semana.
Los ataques de corazón plantean el segundo riesgo más grande para los recién liberados, seguido por el homicidio.
“Claramente existe un periodo de alta vulnerabilidad durante las primeras dos semanas de liberación”, dijo Binswanger.
El estudio siguió a 30,000 presidiarios liberados de prisiones estatales de Washington en menos de dos años.
Trienta y ocho murieron después de dos semanas de liberación; en total, 443 ex -presidiarios murieron a lo largo de dos años.
“Las diferencias son más llamativas para las mujeres que los hombres”, dijo Binswanger, una investigadora de salud público para los Centros de Ciencas de Salud para la Universidad de Colorado; condujo el estudio con una beca de investigación en Washington.
El riesgo mortal fue 5 ½ más alto para mujeres liberadas de prisión que las otras mujeres; el 87 por ciento de ex-presidiarios del estudio se componía de hombres.
El estudio no distinguió crimenes cometidos, ni la duración de estancia en cárcel.
Los resultados no nos sorprende, dijeron algunos expertos, porque los presos tienen más problemas físicas y mentales que los otros ciudadanos y a veces, consiguen poca ayuda en hacer el cambio a la libertad tras una vida sumamente estructurada.
“No se como (alguien) lo hacen”, dijo Christine Donner de la Coalición de Reforma de Justicia Criminal de Colorado.
“Un día están en una instalación segura donde les dan órdenes”; otro día están completamente solitos, dijo Donner.
“Existe la percepción de un periodo de cambio, pero no la entrega”, agregó.
En 2005, hubo 784,400 personas bajo libertad condicional supervisada a nivel nacional, de acuerdo con la Oficina de Estadisticas de Justicia.
La oficina estima que un cuarto de todos los presos tienen algún tipo de enfermedad mental; otros 23,046 son seropositivos.
En un informe al Congreso, el Comité Nacional sobre el Ciudad de Salud dentro de las Prisiones estiman que cada años se liberan 67,000 presidiarios con enfermedades crónicas como el asma, diabetes y cardiopatía -pero no de medicaciones.
Además, el informe descubrió que solo 23 estados propocionan algunas medicaciones para presidiarios enfermos de la mente en cuando se les liberan.
En Colorado, los presidiarios salientes reciben un suministro de 30 días de cualquier medicación que recibieron en prisión y eso incluye medicinas para cualquier desorden mental, dijo Alison Morgan, portavoz para el departamento de correciones.
Aunque estén enfermos ó sanos, los presidiarios de Colorado quienes no han vuelto a la cárcel por una violación a su libertad condicional, reciben $100 y ropa cuando se van, dijo Morgan.
El departamento no rastrea los presidiarios después de liberarlos pero se les avisan cuando mueren aquellos bajo libertad condicional, agregó.
Aunque no tiene cifras exactas, Morgan dijo que duda que la tasa de Colorado es más alta que la tasa dada por el estudio. “No creo que sentimos eso en Colorado. El número tras dos semanas de liberación es un numero significativo”.
Comuníquese con la escritora Karen Augé marcando el número 303-954-1733 ó al kauge@denverpost.com.
La Prensa Asociada contribuyó a este reportaje



