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Bruce Finley of The Denver Post
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Los guardias en la cárcel de Florence vociferaron la falta de personal en esa instalación y pidieron ayuda del Congreso. Citan los alborotos recientes que dejó heridos a siete guardias y que casi descontrola la cárcel.

Para los supervisores federales, los alborotos del 3 de enero y el pasado martes en la cárcel de alta seguridad -descrito por los líderes sindicales y un representante estatal el viernes- les forzó a desviar 30 miembros de personal de su cárcel limitrofe, Supermax, el cual alberga los peores criminales y terroristas del país.

Ese dejó al Supermax con una falta de presonal, dijeron los líderes sindicales. Los guardias dispararon balas de distracción y de goma, peleando para controlar la cárcel.

Las tres cientes erupciones en Florence reflejan una alza de violencia durante los últimos dos años, dijo Bryan Lowry, presidente del sindicato American Federation of Government Employees Council of Prison Locals.

“El propcionar personal de una manera inseguro no puede continuar”, dijo Lowry, notando que la población dentro de la prisión federal se incrementa por unos 8,000 presidiarios cada año.

“No tenemos el personal para albergar a más presos”, dijo.

El martes, un guardia tratando de parar una pelea en reacción de cadena sufrió de un tejado roto en sus dos rodillas y una lastimudura a su espalda, dijo Ken Shato, gerente sindical de la cárcel. A otro guardia le mordieron en la mano.

Las peleas ocurrieron cerca de las 18:15 horas mientras que los presos volvían a sus celdas después de la cena, dijo Shatto. Los guardias corrieron de una pelea a otra por todo la cárcel. Los presos nunca se volvieron en contra del personal, aunque pudieron haberlo hecho así de fácil, agregó.

“Casi perdimos control de la instalación; si hubiesemos perdido la instalación, hubiera habido más lastimaduras”.

Los funcionarios de la Oficina de Prisiones de los EE.UU., se negaron a dar comentarios el viernes.

El complejo en Florence incluye el Supermax, la prisión más segura del país, donde alberga presos como Ted Kaczynski, el Unabomber, Zacarias Moussaoui, un consiprador del Al Qaida, bombardista de zapatos Richard Reid; el conspirador de los atentados de la Ciudad de Oklahoma, Terry Nichols. También incluye una cárcel de alta seguridad, uno de tamaño mediano y unas instalaciones de seguridad minima.

Problemas surgieron el otoño pasado tras una inspección interna del Departamento de Justicia en que descubrió lapsos relacionados con el personal, tal como la falta de vigilancia del correo enviados y recibidos por los terroristas en Supermax. Se desplegaron nuevos miembros del personal -pero aparentamente a costa del personal en las instalaciones de alta y mediana seguridad, dijeron los líderes sindicales.

Y aún sigue la vigilancia del correo, dijo Bárbara Batulis, gerente sindical en Supermax. Aunque los presos de alto riesgo “escriben cartas”, los viglantes del correo “no pueden encargarse de todo”, dijo. Pero no sería posible el quitarles el derecho de enviar correspondencias “ya que va en contra de sus derechos constitucionales”, agregó.

Los senadores Wayne Allard, republicano y Ken Salazar, demócrata, visitaron el complejo y planean hacerlo de nuevo dentro de un mes con Alberto Gonzáles, el Fiscal General de los EE.UU.

Allard dijo que ha pedido fundación para construír un cerca de 12 pies de altura alrededor de Supermax, así para impedir a que se acerquen los forsteros.

Los líderes sindicales dijeron que el propocionar más personal en una prioridad más urgente.

“No necesitamos uno ó el otro”, djio Buffie McFadyen, representante demócrata de Pueblo. “Necesitamos los dos”.

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