Los retoños de los originales fundadores de pandillas de Denver ahora controlan las calles de más crimen -y la policia y proveedores de servicio dicen estarse enfrentando a un grupo de maleantes que son mas dificiles de encontrar.
El problema, dice la policia, es que ahora enfrentan a un grupo de jovenes entrenados por los pandilleros originales, muchos de los cuales están muertos ó en prisión.
“Es la única vida que han conocido,” dijo el teniente Ken Chávez de la unidad de pandillas del departamento de policia de Denver.
Chávez dijo que en los noventas, los reclutas eran golpeados para pertenecer a la pandilla. Miembros de la pandilla rodeaban al futuro miembro y lo golpeaban como un rito de iniciación.
“Estos días, deben de dispararle a alguien, apuñalarlo, o robarle el auto para poder entrar”, dijo Chávez.
La reciente balacera al estilo pandillero del jugador de los Broncos de Denver Darrent Williams ha traído un enfoque renovado hacia las pandillas de Denver, levantando preocupaciones que la ciudad pudiera estar enfrentando otro año como 1993. Ese año, la guerra pandillero se desparramó a partes de la comunidad que usualmente se encontraban insuladas de eso, llamando atención de los políticos y diciendóle a los medios llamarle “el verano violento”. Las tragedias ese año incluyeron a una joven maestra asesinada en un robo y un niño de 6 años baleado en la cabeza.
“Pudiera tomar solo un incidente”, dijo Chávez. “Pudieramos estar a un incidente de la tormenta perfecta”.
La violencia “satura” a Denver
Una propuesta de fondos pendiente que busca recursos adicionales para la unidad de pandillas pinta una imagen inquietante.
“La agobiante presencia de las pandillas en Denver se traduce a un ambiente lleno de violencia”, según lo dice la propuesta.
De enero del 2004 a julio del 2005, miembros de pandillas fueron responsables por un tercio de los 73 homicidios relacionados con las armas de fuego, dice la propuesta.
Transeúntes inocentes afectados fueron Karina Padilla, de 14 años, y Yazmine Sandate, de 6, quienes fueron impactadas por balas el 29 de marzo mientras se encontraban sentadas en el patio trasero de su casa en la cuadra 2800 al este de la calle 37 al noreste de Denver. Yazmine fue herida en la pierna y Karina en el area pélvica. Se han recuperado desde entonces.
Un informante le dijo a la policía que un pandillero balaceó toda el area. El blanco al que se intentaba pegar, era una pandilla rival, pero las niñas fueron baleadas por accidente. Los fiscales recientemente dejaron el caso criminal debido a la falta de testigos.
Recursos policiales han identificado al menos a tres de los suspuestos pandilleros como sospechosos en la muerte de Williams, baleado fatalmente el dia de Año Nuevo mientras salía de un club nocturno en una limosina con varios otros.
La policia aun no ha revelado que conexión puedan tener los tres con la balacera. La atención se ha enfocado a los Tre Tre Crips porque los balazos que mataron a Williams fueron disparados de un vehiculo registrado a un conocido miembro de Tre Tre.
La camioneta está registrada a Brian Kenneth Hicks, de 28 años, quien está en la prisión bajo cargos de tratar de asesinar a dos mujeres afuera de un club nocturno en el 2005, y por un cargo separado de tratar de distribuir 8.8 libras de cocaína.
Una de las mujeres a las que supuestamente Hicks baleó en el 2004, Kalonniann Clark, fue baleada fatalmente durante un robo e invasión el 6 de diciembre. Los fiscales dicen que Hicks es miembro de la pandilla Tre Tre Crips.
Niños de 13 años en persecuciones
El reverendo Leon Kelly, quien trabaja con jovenes en peligro de entrar a pandillas, dijo que los Tre Tres son simbólicos de la joven generación de pandilleros. Son más violentos y más fáciles de jalar el gatillo, dijo el.
“Son más agresivos”, dijo Kelly. “Hablé con algunos de los pandilleros más grandes y me dijeron, ‘¿Qué les ha enseñado a estos mequetrefes?’ Dijeron, ‘Los más chicos, ya no nos hacen caso”‘.
Dice que la policia erroneamente creyó que al procesar a los pandilleros originales, mas grandes, reduciría la violencia. Contrariamente, ha continuado floreciendo.
“La policia decía, ‘Si matas a la cabeza, el cuerpo se caerá”,’ dijo Kelly. “Yo digo, si matamos la cabeza, cosecharemos dos o tres y esas otras cabezas serán más violentas porque no tendrán la dirección, liderazgo y reverencia de los mas grandes”.
Durante un tarde reciente, Kelly miró un poster de pandilleros que están sirviendo condenas de por vida por homicidios e identificó a cinco como miembros de Tre Tre -un número mas alto de las demás pandillas en el poster.
La policía están diciendo muy poco acerca de los Tre Tre Crips mientras investigan el asesinato de Williams, pero de acuerdo a un reporte policial de inteligencia, los Tre Tres tenían 247 miembros, haciéndolos el más grande subconjunto de los Rollin’ 30s Crips, la primera pandilla establecida en Denver.
Los Rollin 30s Crips fue establecida por una familia que se mudó de uno de los barrios más peligrosos de Sur Central en Los Angeles en los ochentas.
La lista de los Tre Tre incluye a Gintear Howard, de 26 años, quien lleva el “33” del grupo tatuado en su brazo izquierdo. El nombre del grupo viene de la calle 33 en Denver, aunque ese no es su lugar de reunión, dice la policia.
Howard es el sobrino de Michael Asberry, un lider y organizador original de los Rollin’ 30s Crips. Howard es conocido como “Little Psych(Pequeño Sicópata)”, como su tio, conocido como “Big Psych (Grande Sicópata)”.
La policia se enfrentó por primera vez con “Little Psych” el 24 de enero de 1994, cuando dos oficiales de policia entraron con su auto a un callejón y escucharon el familiar sonido de una balacera.
Howard, entonces un niño de 13 años, había disparado las balas que matarían al grande Dexter Lewis, de 240 libras, miembro de otro subconjunto de los Crips.
Robert García, uno de los oficiales de pandillas, recuerda como Howard volteó hacia el con el revólver azul, forzando a García a hacer un disparo que pasó por el abdomen del joven.
Howard siguió corriendo, corriendo por las calles de Five Points en Denver. Los oficiales finalmente lo pezcaron despues de que le echaron el carro encima, mandandolo a el y al auto por la pared de una iglesia.
“Ni eso lo paró”, dijo García, ahora un teniente. “Aun estaba tratando de salir por los ladrillos y escombros”.
Howard está sirviendo 50 años en una prisión despues de su convicción por tratar de disparar al frente de un oficial de pandillas, Michael Pace, quien desde entonces se ha jubilado. Howard ha sido sospechoso de varios homicidios, aunque la policia nunca ha tenido suficiente evidencia para acusarlo de esos, dijo García.
Desparramándose hacia Suburbia
Estos dias, el problema aun está dando con fuerza.
Denver es hogar a 8,811 pandilleros confirmados afiliados con 78 pandillas, de acuerdo con un banco de información del Departamento de Investigación de Colorado.
Mientras tanto, el numero de oficiales de pandillas ha bajado desde 1993. En 1993, había 51 oficiales en la unidad de pandillas, pero ahora ese numero ha bajado a 41, un descenso del 20 porciento.
Desde 1999, el numero de crimenes pandilleriles investigado por la unidad ha incrementado un 35 por ciento, de 165 a 222 el año pasado, llegando a 249 el 2004, según muestran las estadísticas de la policia. Si se unen los casos de armas de fuego, y narcóticos, de los cuales no todos son relacionados con las pandillas, el incremento se torna aun mas dramático, subiendo de 277 en el 2001, a 507 el año pasado -un incremento del 83 por ciento.
Mientras que Denver es hogar a la mayoría de las pandillas de Colorado, también se han desparramado a los suburbios. Pandillas rivales están también coordinando unas con otras hoy en dia, y su naturaleza difusa los hace mas dificil de rastrear que nunca, dice la policia.
“Las pandillas están ahora en todas las areas del area metropolitana”, dijo el capitán Mike Calo, cabeza de la unidad de pandillas de Denver. “Esas lineas definidas ya no existen. Esos dias de vestirse de rojo, azul o amarillo ya se han ido. Han evolucionado. Ahora es un negocio”.
Se puede comunicar con Christopher N. Osher en el numero 303-954-1747 o en cosher@denverpost.com.



