
Con el viento ártico cortante soplando contra el rostro de Mary Jo Minogue, se paró en lo alto de la colina para trineos en el Parque Robinson en Denver el domingo y hizo una mueca.
“Es esto o la fiebre de cabaña”, ella dijo, mientras sus dos hijos y amigos bajaban de la colina corta. “Ya no puedo comer tanto chile”.
Copos de nieve -una causa para la agravación ó diversión, depende de su punto de vista- cayeron otra vez por todo Colorado el domingo, tirando entre 4 a más de un pie sobre un paisaje nevada actual.
Fue la quinta tormenta consecutiva semanal que ha pegado a Denver. El domingo fue el día duotrigésimo con nieve sobre la tierra. (Si la nieve se queda hasta el 22 de febrero, la ciudad tendrá un récord de 64 días consecutivas con nieve).
Y mientras algunos, como Ethan Melnick, el hijo de Minogue de 13 años, encuentran cierta alegría con otra tormenta, otros solo logran conseguir desánimo.
“Como todos, me estoy hartando de esto poco a poco”, dijo Minogue. “Se me están acabando cosas que hacer. Si no estámos de esquí, estaré harto de algo”.
La nieve y las olas de vientos que le acompañaron causó un estrago ahora predicible por todo el estado.
Cerraron partes del Interestatal 25 al norte y sur de Denver, además de partes del Interestatal 70 al este de la ciudad, varias veces durante el día; junto con carreteras más pequeñas. El viajar se volvió peligroso rápidamente en todas partes afuera de la ciudad. Las leyes de cadenas estaban en efecto y la Patrulla Estatal de Colorado respondieron a varios accidentes, aunque ninguno fue grave, dijo la tropa superior, Ron Watkins.
Mientras tanto, conductores de camioneta quitanieves se subieron a sus camionetas para otra ronda de jornadas de 12 horas. Más de 60 camionetas patrullaron las calles de Denver y el Departamento de Transporte expidieron 275 camionetas por todo el estado.
“Les está afectando un poco, sin duda”, dijo Mindy Crane, portavoz para el CDOT. “Normalmente, nuestros trabajadores les gusta salir y hacerse cargo de las cosas cuando pegan las tormentas, pero, ¿cinco semanas consecutivas? Ya están cansandos”.
El Aeropuerto Internacional de Denver mantuvo abiertos cuatro pistas durante la tormento y no reportaron ningún problema grave.
La tormenta vino mientras Colorado se encontraba atrapado entre sistemas con bajo presión. El incertidumbre de cómo estos frentes operarían ha dificultado las predicciones de nevada por el Servicio Nacional de Meteorología y los totales del domingo fueron un poco más de lo esperado.
Aunque cayó cerca de 4 pulgadas de nieve, partes de las faldas de montañas, el este de Aurora, Parker y las llanuras vieron un pie.
“Me encanta, aunque no es bueno para el negocio”, dijo Dan Pyle, contratista que hace trabajo de granito en las casas. Con su camioneta de casi una tonelada, Pyle puede llegar a cualquier trabajo, pero sus clientes no pueden atravsar la nieve para escoger la losa de su gusto.
“Básicamente, he conseguido seis tareas aplazadas” dijo.
Leslie Ellis, de caminata con su perro cobrador dorado/caniche el domingo, dijo que ha distrutado la oportunidad de ir de snowshoeing sin dejar su vecindad.
“Me gusta cuando es domingo y puedes huevonear”, dijo. “Porque no tengo ganas de manejar”.
Las tripulaciones esperaban una cese de nieve y un cielo claro por la noche para que pueden aclarar las carreteras importantes para el viaje matutino, pero los funcionarios adivirtieron a los conductores que se preparen para un viaje lento y resbaladizo.
Escuelas desde Limón a Bailey y Fort Lupton a Elizabeth cancelaron o aplazaron el inicio de clases.
El pronóstico dice que habrá un clima más cálido y seco mientras se avance la semana, pero Jim Kalina, meteorólogo para el Servicio Nacinal, dijo que no significa otra tormaneta avecinada. Por cualquier razón, dijo Kalina, el área de Denver ha sido el sitio ideal para la tormenta.
Y además, es el año de El Niño.
“El Niño”, dijo Kalina, “típicamente favorece una primavera humeda, pero es difícil de adivinar”.
“Caminaremos con dificultades”, dijo Pyle, el contratista. “Nos arreglaremos como sea, ¿no es algo que siempre hacemos?”
Comuníquese con el escritor John Ingold marcando el número 720-929-0898 ó al jingold@denverpost.com.



