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DENVER, CO - JUNE 23: Claire Martin. Staff Mug. (Photo by Callaghan O'Hare/The Denver Post)
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Un arco de globos azul celeste y blanco, sostenido arriba de tres globos helios de Thomas the Tank, daba un aire incongrugente y festivo al funeral del mes pasado para Jo Jo Trujillo de 2 años, una victima de incendio en Commerce City.

En la mañana de otro servicio de enero, Angela Holbrook y su familia llegaron a la funeraria, llevando bolsas y cajas llenas de artículos para pescar y cazar.

“Llevabamos los trofeos de animal de papá -una cabra montesa, un borrego cimarrón-, cuernos, piel de cascabel y botas vaqueras, las cuales contenían los arreglos de flores que puso el florista”, dijo Holbrook.

“Miré a mi alrededor y dije qué tan triste era no tener a mi papá aquí para verlo. Así era”.

Así se terminan las vidas hoy en día, no con un quejido sino con un estruendo. Gracias en gran parte a los baby-boomers de edad avanzada (gente nacida durante el periodo después de la Segunda Guerra Mundial cuando la tasa de nacimientos subió rápidamente), que están determinados a marcar la última fiesta que celebran, los funerales en Colorado y por todo los Estados Unidos están pasando por un cambio.

Quieren celebraciones de la vida, no funerales pesimistas. Los recuerdos y enseres personales superan el número de tributos florales en el altar con frecuencia.

Mientras hubo flores en el servicio memorial de Jo Jo Trujillo, el juguete alegre Elmo estaba en primer plano porque su madre “quería un ambiente alegre, como si Jo Jo estuviese aquí”.

“Jo Jo no le gustaba la gente tristona, así que quismos hacerlo como si estuviera aquí”, dijo Cynthia Trujillo.

El servicio de Jo Jo era relativamente más atenuado en comparición con los servicios conmemorativos que contienen exposiciones pantallas de videos desplegables, memoriales digitales vía monitores de cristal líquido y accesorios. Los ritos sombríos y convencionales que han cerrado las vidas de generaciones pasadas se están volviendo en rarezas.

“Oígo todo el tiempo que, ‘no queremos un funeral convencional'”, dijo Roger Carlson, un gerente del Depósito Treviño.

Lo que desean varean desde los marcadores de libros con una foto del fallecido a las recepciones conmemorativos celebradas en locales no tradicionales, sea en un lago y, en el caso de una familia, el McDonalds vecindario favorecido por su patriarca.

“Se está cambiando de algo que llamaba el Mandamiento Undécimo -‘Vuestro Funeral Se Debe Presentará Así’- a servicios personalizados que sobre todo es un beneficio para los vivos”, dijo John Horan, dueño y presidente de los funerarios Horan & McConaty, basados en Denver.

Un servicio personalizado de un crematorio de Arizona, en su sentido más extremo, puede incluír una Cámara de Incineración, una transmisión limitada que graba los momentos antes de entrar al horno. También, los negocios pueden quemar los restos a cosas de novedad como joyas y lápices.

Mientras esos artículos representan una pequeña parte de la industria de muerte, valuado a uno $11 billones, son parte de un metamorfosis que refleja la transformación de bodas y otros rituos iniciados en los años 70 y 80.

“Mi mujer y yo escribimos nuestros propios votos matrimoniales”, dijo Horan.

“Estuve presente cuando nacieron todos mis hijos mientras mi papá esperaba en la sala. Creo que esto es una respuesta a ese anuncio de Burger King: Lo querían hecha a su manera. Presenta una nueva paradigma para un director de funerario”.

En el Depósito Howe en su instalación de Lakewood, Chuck Bowland ayudaba a una familia arreglar una exposición del traje de San Nicolás de un difunto, recordando el papel que protagonizaba anualmente en las fiestas.

“Trajeron el disfraz completo y lo erigimos, la barba, gorra, los pantalones, las botas al lado del ataúd”, dijo Bowland. “Nadie faltaba más que la persona que las usaba”.

Carlson, quien conoce las canciones “Tears in Heaven”, “On Eagles Wings” y otros de sus perrenes favoritos de entierro palabra por palabra, dijo que la musica también ha cambiado.

Ahora se presentan canciones big-band, de musicales, el hip-hop, junto con grabaciones esporádicas que apenas se puede llamar musica. Bowland nunca se olvidará de una canción al que describió como “subastadora”, pues fue incorporada al servicio de un hombre quien trabajaba como subastador local.

Muchas familias preguntan si las instalaciones vienen con conectores hembras iPod como las que tiene la sucursal nueva de Horan & McConaty en Centennial, donde la capilla contiene una pantalla desplegable de 10 pies cuadradas, pantallas del monitor de cristal líquido y un “sistema de sonido que compite con cualquier teatro”, como lo dijo Horan.

“Nuestras instalaciones y gente se están adaptando”, él dijo.

A veces, las familias también se adaptan involuntariamente. Hace dos años, cuando Judy DeNapoli planeó el funeral de su marido, Ernie Napoli, un maestro de la Escuela Preparatoria Regis, miembros del grupo de jazz escolar suplicaron para tocar durante el velorio.

“Me sorprendieron al tocar las dos horas enteras”, dijo DeNapoli.

“Son una banda de jazz y su repetorio no era muy secular. Cuando empezaron a tocar ‘Black Magic Woman’, mi hermana y yo nos vimos la una a la otra y nos reímos”.

Comuníquese con la escritora Claire Martin marcando el número 303-95-1477 ó al cmartin@denverpost.com

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