A los 6 pies, 11 pulgadas de altura y 235 libras, Jamal Sampson es un banquero imponente.
Bueno, hasta que lo descubren.
“Estoy en un antro, contándole mi trabajo a una chica y sabes, y no se ve tan interesada”, dice Sampson, de 23 años. “Pero luego alguien viene y me dice, ‘oiga, tu no eres banquero, juegas baloncesto’. Después de ese rollo, la chica me pone encima todas sus manos; también la hacen otras mujeres. No se siente bien”.
El hecho de que ‘jugador de baloncesto’ es el empleo verdadero de Simpson le asegura una cita en cualquier parte al norte de Antártida. Pero para un chavo que algún días quiere conocer la mujer de sus sueños, echar raíces y eventualmente casarse, el ser un jugador de la NBA puede ser un estorbo a veces.
Así que en el día más romántico del año, el Sampson soltero dice que está buscando para la mujer perfecta; alguien que le escuche, que se sienta cómoda hablando de si misma, alguien quien puede ser un compañero y no un simple fan que corre detrás de su dinero.
“Quiero encontrar alguien que se interese en mi forma de ser”, dice, “no porque juego en la NBA”.
Claro, la situación apremiante de un hombre que recibe cientos de miles de dólares para poner una esfera dentro de un cilindro apenas se le puede llamar un ardiente tema social. Pero considere esto: Puede ser difícil para que un atleta desarrolle una relación sana con mujeres, dice John F. Murray, un psicólogo deportivo basado en Palm Beach, Florida quien ha estudiado el tema.
“Uno ve a todos los viajes que hacen, el dinero, la fama y para ellos, es difícil conocer cualquie persona que no sea un groupie”, dice Murray. “Estos muchachos deben decidir rápidamente la razón por la cual la mujer se interesa en ellos. Se puede sentir muy aislado”.
J.R. Smith conoce el sentimiento. La guardia de los Nuggets entró a la NBA después de la preparatoria y le encontró difícil navegar por el camino hacia la fama y fortuna.
Así que su madre, Ida Smith, tomó control.
“Siempre se preocupaba por mi; que las mujeres perseguían mi dinero”, dijo Smith, ahora de 21 años y en una relación comprometida. Siempre traía una chica a casa y siempre decía: ‘¿Cómo te llamas? ¿Cuánto ganas? ¿Dónde trabajas? ¿Tienes hijos? ‘ Era difícil cuando actuaba de esa manera, pero ahora me doy cuenta que me estaba protegiendo”.
Charlie Brown, un psicólogo de Carolina del Norte quien ha estudiado las relaciones de las estrellas, dice que las relaciones más exitosas normalmente ocurren cuando los atletas retornan a sus raíces y pasan el tiempo con personas que no se impresionan con su estatus.
“Hay un nivel de comodidad que no existe todo el tiempo”, él dice. “Para el atleta, no necesitan estar nerviosos sobre la razón por la cual la gente les habla”.
Nene, el voluminoso delantero brasileño de los Nuggets, encontró el amor en su país natal, casándose con una mujer que nunca ha visitado a Denver.
“Dios me cuidó”, él dijo.
Y Eduardo Nájera, delantero de los Nuggets y el guardia recién adquirido, Steve Blakc, se casaron con sus novias que conocieron en la universidad.
“Resulté uno de los dichosos porque encontré alguien a quien amar muy temprano en mi vida”, dice Blake, de 26 años quien conoció a su mujer, Kristin, como estudiante de segundo año en la Universidad de Maryland. “He visto a muchachos lidiar con eso”.
Muchachos como Sampson, quien se asegura que la futura señora Sampson no andará por un antro por la noche.
“Pienso que voy a querer casarme cuando cumplo los 26”, dice. “Voy a conocer a mi mujer en algún lado imprevisto”.
“Sé que existe”.
Comuníquese con el escritor Robert Sánchez marcando el numero 303-954-1282 ó al rsanchez@denverpost.com.



