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La pobreza generada por la recesión económica de los últimos años ha tenido un importante impacto negativo en la calidad de vida de un significativo porcentaje de los niños de Colorado, creando las condiciones para el crecimiento de otros flagelos sociales, como abandono, desamparo y suicidios, según la Campaña por los Niños de Colorado (CCC en inglés).

“Aunque los economistas anunciaron el final de la recesión hace más de un año, ese final no está ni siquiera en la mira de muchas familias de este estado”, declaró Chris Watney, presidente de CCC, al presentar el informe anual de esa organización.

“Los indicadores económicos pueden cambiar rápidamente, pero los efectos de esas condiciones (económicas) perduran durante más tiempo en la vida de las personas”, agregó.

En Colorado viven 1,2 millones de niños. De ellos, un 30 por ciento son hispanos. Entre los latinos, el 34 por ciento de los niños proviene de familias pobres (es decir, con ingresos inferiores a los $22.000 al año para cuatro personas).

Eso significa, según CCC, un aumento del 17 por ciento en la cantidad de niños hispanos pobres entre el 2008 y el 2009 (el año más reciente con estadísticas completas), que se suma al aumento de la pobreza de más del 70 por ciento desde el 2000 en ese mismo grupo.

En números concretos, en Colorado viven más de 200.000 niños pobres, incluyendo a 60.000 hijos de inmigrantes. En total, casi 400.000 niños de este estado reciben beneficios de algún programa de bienestar social. Y 47.000 de esos menores pertenece a familias en las que ninguno de los padres tiene trabajo fijo y de tiempo completo.

“Con la recesión acercándose a casi una década de cambios substanciales en el aumento de los niveles de pobreza, muchos habitantes de Colorado se encuentran en situaciones de vulnerabilidad,” indicó Watney.

“Y mientras recientes indicadores muestran una mejora en la situación económica, incluyendo los índices de desempleo, el impacto en nuestros niños continua y es significativo”, declaró.

Otra área en la que se ve el impacto de la recesión es la nutrición de los niños hispanos y afroamericanos. Según CCC, un 41 por ciento de los menores de esos dos grupos padece de sobrepeso o de obesidad, comparado con el 27 por ciento de los niños en general con esos mismos padecimientos.

CCC también detectó que aunque del 2008 al 2009 bajó del 16 al 14 por ciento el porcentaje de menores que seriamente consideró suicidarse, no hubo una reducción similar entre los menores hispanos, que sigue siendo el grupo con más intentos de suicidio en Colorado, especialmente entre las adolescentes latinas.

Y también aumentó el número de estudiantes desamparados de Colorado. Del 2006 al 2010, según CCC, el número de alumnos sin techo fijo creció de 12.000 a 18.400, un aumento del 53 por ciento.

Aunque las estadísticas no indican cuántos de esos menores son latinos, consideró que un alto número de los menores desamparados podrían ser de ese origen.

“La pobreza repercute negativamente en todo aspecto del bienestar de un niño. Habrá consecuencias significativas para el futuro de los niños de nuestro estado y el futuro de la población en general.”, dijo Watney.

Entre esas consecuencias figuran una mayor inclinación al suicidio o a ser víctimas de abuso o negligencia, el abandono de la escuela por tener que contribuir al sostenimiento de la familia, y problemas sociales como indigencia, hambre e inseguridad alimenticia.

“Sin dudas, tener información veraz es clave para entender las realidades que nuestros niños están enfrentando y determinar las mejores oportunidades para protegerlos, asegurando no sólo su futuro, sino también el de Colorado”, declaró.

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