
Viejos y viejas que no pueden caminar a solos, familias jovenes con niños brincando en sus regazos, y cientos más personas de diferentes raíces, fondos y religiones llenarón al parque de Civic Center en Denver el miercoles para convertirse en cuidadanos de los Estados Unidos.
El muchedumbre de 600 adultos de 90 naciones oyeron al juez de inmigración James Patrick Vandello dar énfasis en la tradición de inmigración de este país, y entonces levantaron con sus manos derechas en el aire y juramentaron a los Estados Unidos.
Cuando Vandello terminó el juramento diciendo, “Son ciudadanos”, un aplauso fuerte arrojó de los nuevos Norteamericanos, juntos con sus familiares, sus amigos y los espectadores quienes llenaron el Greek Theatre del parque hasta la capacidad.
Aunque muchos de los nuevos ciudadanos han sido viviendo en los Estados Unidos por años, la ceremonia de naturalización de miercoles señaló una transición profunda a la vida norteamericana.
“Estoy tan orgullosa de ser norteamericana ahora”, dijo Sung Park, de 63 años, quien ha vivido en los Estados Unidos por 35 años después de inmigrar del Corea del Sur. “Ahora puedo votar e ir a donde quiero yo”.
Mientras Sam Bhattari, quien inmigró de Nepal hace 20 años, estuvo en acecho de registrar a votar, su hijo de 5 meses agarró una bandera chica de los Estados Unidos.
“No puedo decirle tanto especial es este dia a mi y a mi familia”, dijo Bhattari.
El alcalde de Denver John Hickenlooper entregó la apertura de la ceremonia y le dió énfasis en que los Estados Unidos es un país de inmigrantes quienes comparten el objetivo común de buscar una vida mejor.
“A llegar a ser ciudadanos de los Estados Unidos, se han juntado una comunidad diversa de fondos diferentes, acentos diferentes, y opiniones diferentes, pero un amor unido de nuestro país y un compromiso a los ideales de la justicia, la cortesía, la igualdad y la democracia”, él dijo.



