
Partha Monge tomó una pausa mientras iba a clase para mirar a cercas una casa lineada con verde del año 1872 en el medio del campus de Auraria.
Imagina a su madre jugando en la yarda del frente; su bisabuelo sirviendo chiles rellenos y tamales en un patio de restaurante lleno; su abuelo vestido como un vaquero mexicano tocando la guitarra.
Por el momento, Monge no permanece en el Metropolitan State College, sino está en su barrio viejo, un lugar que no conocía por ser muy joven y donde solo oyó sus historias en las fiestas navideñas y familiares.
Monge es uno de 80 estudiantes en el campus de Auraria quienes son descendentes de las familias desalojadas hace 35 años con tal de construir tres colegios Metro State, el Community College of Denver y el University of Colorado at Denver.
Los estudiantes recibieron matriculas gratis a través de una fundación para los “aurarianos desalojados”.
Pero las becas no fueron la única razón por la cual decidieron ir al colegio en el mismo terreno donde sus padres y abuelos antes jugaban el fútbol americano, iban para la tienda y se juntaban frente de sus casas por muchas noches. Los estudiantes, tanto como los empleados, están atraídos a este lugar, sus memorias y sus fantasmas.
”Todavía tienen una casa aquí”, dice Tony García, un dramaturgo quien fue criado en este barrio y un profesor de estudios chicanos en el Metro State.
Aun queda las piezas de una rica historia, incluyendo las dos iglesias St. Cajetan’s y St. Elizabeth. La vieja cervecería Tivoli Brewery ahora es una unión estudiantil
La casa donde la familia de Monge dirigieron el restaurante Casa Mayan es la mas vieja de la Ninth Street Park, una cuadra lineado con árboles junto con rejas negras y placas históricas. El viejo mercantil ahora es una tienda de bagel, y la Casa Mayan una oficina de relaciones de alumnos; y finalmente, las casas al estilo victoriano’, segundo imperio’y tudor’, son oficinas administrativas.
Monge, de 33 años, a veces camina por esta parte del campus donde enseña a sus amigos el lugar donde una vez permanecía el restaurante de su abuelo y decirles los que sabe de su viejo Auraria.
”Todo esto desapareció cuando se mudaron. Por otra parte, es un campus bellísimo y disfrutó ir a la escuela”, dijo.
Al menos de 155 familias tuvieron que irse de su barrio en los primeros años de la década 70s tras la aprobación de un bono en 1969 para construir el campus. El Denver Urban Renewal Authority dio a los propietarios $15,000 dólares en asistencia de reubicación.
Las becas para los descendentes del barrio, antes compuesto mayormente de latinos, fueron prometidas verbalmente en 1969 antes de la construcción, dijo Arnold Gonzáles, el abuelo de Monge. Pero tomó mas de 20 años para que la universidad ofreciera las becas, tras las quejas de parte de Gonzáles a los paneles universitarios.
Varios hijos de Gonzáles, junto con 26 nietos han recibido becas, y por eso, se siente bendecido.
Pero no recompensa todo lo perdido, dijo. La Casa Mayan el restaurante de Denver que ofreció primeramente los chiles rellenos atrajo a muchas estrellas del cine y músicos, incluyendo a Joan Báez y Judy Collins, agregó.
Gonzáles, de 76 años, abrió otro restaurante, pero no fue lo mismo y se metió en el negocio de seguros.
Mas que nada, Gonzáles lloró la perdida de una comunidad.
”Fue como perder mi familia. Todos se sentaban en su porche durante las noches fue lo mejor del Denver viejo en su mejo esencia”.
Aunque las placas enfrente de cada casa en el Ninth Street habla de sus dueños originales en los últimos años de los 1800, no describen la explosión cultural de los años 50s y 60s o como los residentes sacrificaron sus hogares para el campus.
El presidente del Metro State, Stephen Jordan, dijo que se ha reunido con lideres de los colegios vecinos para hablar de construir una memorial en el Ninth Street Park.
”La calle es el símbolo, el reconocimiento y los restos de esa comunidad”, dijo.
Jordan, quien se convirtió en el presidente el verano pasado, dijo que le tocó al corazón el amor que sienten muchos estudiantes, facultad y personal hacia el campus, donde luego, juró hacer las becas su primer prioridad.
Un estudiante de Metro, Travis Maron, cuyos abuelos vivían en Auraria, esta usando la beca para ser un maestro de educación física. Aunque no logró conocer sus abuelos, cree que estarían orgullosos.
”Estarían felices sabiendo que sus hijos y sus abuelos irían al colegio completamente gratis”, dijo.
Este año, Metro State tiene en su lista 21 estudiantes usando la beca donde en total, ha gastado $366,390 para otorgar 85 becas.
CU-Denver también tiene 21 estudiantes actualmente usando la beca y el Community College of Denver tiene 40.
Los colegios probablemente darán becas por muchas décadas en el futuro los que los usan actualmente son los hijos de propietarios de Auraria y se extenderá a sus nietos, dice Michelle LeBoo del centro de becas para Metro State. “Sería justo no olvidarlos, de eso se trata todo”, dijo.
Muchos barrios antiguos se reunieron el mes pasado para ver la obra musical del grupo Denver’s Su Teatro “Westside Oratorio”, quien habla de las siete generaciones del barrio.
”Pienso en las cosas que pudieron ser diferentes si hubiese invertido en vez de destruir. Fue un punto central para muchos chicanos y fueron dispersados”, dice el dramaturgo García.
Pero los recuerdos mantienen vivo el barrio.
Jay Alire, un empleado en el Community College of Denver y decano de estudiantes para Southwest Early College, añora por las tamales que antes costaban una moneda de 25 centavos y las caminadas que tomó a su escuela en St. Elizabeth.
Y Benita Olivares, una consejera académica del CCD, jura que la cámara capturó el espíritu de su bisabuelo en la casa del Ninth Street donde murió.
El bibliotecario, Barry Osborne, contribuyó a este reportaje.
Se puede comunicar con la escritora Jennifer Brown al numero 303-820-1593 o al jenbrown@denverpost.com.



