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Neil Devlin of The Denver PostAuthor
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Antes de ver el sexagésimo torneo de lucha de la secundaria, un mes antes que cumpliera los 86 años, y después que había removido sus audífonos para sordos, J. Allen “Pat” Patten no dudo en decir exactamente que atrae el y a muchos para que asisten a la reunión anual fábula.

”Me gusta”, dijo.

Puede ser tan sencillo cuando palabrean sus razones para el concurso estatal de lucha juvenil, un acontecimiento de tres días que comenzará este jueves en el Pepsi Center y que atraerá mas de 40,000 fanáticos viniendo de todas partes del estado.

La lucha es el único entre 21 deportes ofrecidos por el Colorado High School Activities Association que llega llenar el Pepsi Center y que pagar dinero para su uso. El líder de centralizar todas las escuelas bajo un techo, la lucha ha convertido sus torneos campeonatos en competiciones de primero con un atletismo que es primitivo y puro.

”La cosa se trata de depender de si mismo”, dijo Patten, campeón en la categoría de 95 libras en 1937 y 1938 cuando asistía a la escuela Manual. “Desarrolla un poco de carácter en el. Necesita asegurarse que ganará el combate no su amigo. No es ese tipo de deporte”.

Los luchadores y sus seguidores forman parte de un club estatal no tan secreto, llenos de muchachos con las orejas hinchadas y los adultos quienes conocen cada paso en el petate. Como bailadores de la antigüedad, los fanáticos de la lucha se doblan y hacen twist mientras que el combate progresa.

Es una adicción bendecida. Un hermandad fortalecido por el sangre y el sudor en los fines de semanas en los gimnasios por todo el país.

”Es como un culto, como de familia”, dijo un mandamás de lucha de La Junta, John Haberman, cuyo hijo, Jared, ganó su cuarto campeonato estatal en 1999, terminando su carrera con 135 victorias y 5 derrotas.

El entrenador de Abraham Lincoln, Les Mattocks, solo ha faltado un combate en sus 38 temporadas como mandamás.

”Me gusta la lucha”, dijo. “Somos una especia especial”.

Combinan el compromiso, trabajo duro, la fuerza, el rapidez, dexteridad, inteligencia y corazón, dijo Mattocks, y lo resultado es una camaradería insuperable a cualquier otro deporte.

Las atletas quienes forman parte de las 14 categorías vienen de todos tipos de mediadas. El estudiante de Golden, Brooke Sauer, en la categoría de 103 libras, hará la historia este año, siendo la primera muchacha de competir en el campeonato de Colorado desde sus orígenes en 1936.

¿Y que significa el evento para el estudiante Robert Lanius?

”Para regresar, significa mucho”, dijo, con las lagrimas a punto de salir. “Ha sido mi sueña desde el primer día. Fui el año pasado para ver nuestro equipo, y anhelaba estar allí”.

Aunque su hijo se graduó en 2001, el residente de Grand Junction, Kevin Brooks, viajó 244 millas a Denver el sábado para ver los Tigres combatir en el torneo campeonato de la categoría 5-A. Brooks hará ese mismo viaje el lunes. Un graduado de Montrose de 1976, Brooks no va perder este evento anual.

”La lucha me ha dado razones para tener éxito”, dijo Brooks, dueño de siete franquicias de la tienda Big O Tires. “En mi negocio, tuvimos éxito por lo que aprendí en la lucha”.

”Cuando vayamos a negociar con cualquiera, vamos solo para ganar”.

Patten, quien no ha faltado un torneo estatal desde 1947, sirvió como juez en las Olimpiadas, reservó una sección de asientos para que el y algunos colegas de Boulder charlean y participen en la acción.

El primer acontecimiento centralizado, con todas categorías participando, atrajo a 32,354 personas al McNichols Sports Arena en 1987. Hace cuatro temporadas, el torneo grabó 47,492 personas. El año pasado atrajo 44,816. A partir de la noche del jueves, muchos se pondrán camisas con sus colores escolares mientras que las porristas dan una serenata.

”Si una escuela tiene dos estudiantes en el torneo, traerán 25 o 30 personas, y se quedarán para los finales. Es el único torneo donde tienes la representación de aproximadamente 200 escuelas. Es como una fiesta anual”, dijo el comisario del CHSAA, Bill Reader.

”La gente se ven una vez al año, y se ven en el torneo estatal”.

El asistente comisario del CHSAA, Bert Borgmann, dice que el torneo de Colorado está al mismo nivel que los campeonatos en Iowa, Oklahoma, y Pennsylvania, cuando se trata de apoyo.

”Es difícil de ser clasificado porque los formatos son diferentes en otras partes”, dijo Borgmann. “Pero nos han dicho (por el National Federation of State High School Associations) que superamos el nivel de audiencia”.

El audiencia son muy atentas. La gente vienen para ver, no para ser vistos.

”Ya saben los combates titulares”, dijo Reader.

Y se hacen las memorias. Reader recuerda cuando Tom Clum de la escuela Pomona dio paso para Brett Roller en los últimos segundos para perder por solo un punto, terminando su carrera con 148 victorias y una derrota en 2001.

”Fue el momento mas electrizante que he visto en los deportes, incluyendo el Super Bowl”, dijo Reader.

El torneo tiene un contrato de tres años con el Pepsi Center. Reader dijo que los costos anuales para el evento llego casi a los $340,000. Cuesta aproximadamente $70,000 para reembolsar los costos de viajes de las escuelas u otros $10,000 para los oficiales. Cerca de 125 voluntarios participan, solo les dan cena durante el evento.

Los campeonatos mas grandes están a punto de comenzar.

”Digan que vengan”, dijo Reader.

Se pueden comunicar con el escritor Neil H. Devlin al numero 303-820-1714 o al ndevlin@denverpost.com.

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