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Lima, Perú – Cuando el cuerpo de Claudina Herrera fue descubierto hace cinco meses al lado de una autopista, rizado en una posición feta en una caja, la causa de muerte fue obvio: El vientre de la muchacha embarazada de 18 años estaba destripado, con su bebe desparecido.

Dentro de pocos días, su hija prematura fue localizada en unidades de cuidados intensivos en un hospital publico, y la mujer que apareció con la criatura cubierta en sangre y diciendo que había dado luz en un taxi- fue arrestada, junto con cuatro personas. Fue descubierto después que no era fértil.

La muerte de Herrera con tal de robar su niño ha puesto Perú en un estado de shock y sirvió como un recuerdo feo de los años 90s, cuando alegaciones de corrupción de los procedimientos adoptivos resultaron en medidas energéticas.

También sugiere que aun sigue creciendo una industria ilegal: El doctor Luis Bromley, gerente de investigaciones forenses en la oficina del abogado general, dijo que los perpetradores en cuestión pertenecen a uno de docenas de redes traficantes de bebes en Perú.

La policía peruana, trabajando con la INTERPOL, el FBI e investigadores de España, Colombia y en donde quiera, dicen que han quebrado uno de estas redes.

El mes pasado, un hombre alemán y su esposa peruana fueron acusados de vender un bebe por $16,870 a una mujer alemán, quien fue detenida con el niño en Ecuador. La policía creen que por mas de un año, la pareja ha estado comprando a los recién nacidos de mujeres pobres, entonces sobornando los oficiales en los pueblos de selva para que den certificados de nacimiento falsos.

En los años 80s y 90s, Perú fue un lugar famoso, reconocido por sus adopciones rápidas. Miles de parejas extranjeras viajaron al país, con los americanos adoptando mas de 720 bebes peruanos en 1991. Todo eso cambió tras una serie de escándalos en donde los niños supuestamente fueron secuestrados de familias pobres y los abogados y jueces fueron sobornados para que falsifiquen sus papeles.

Un gobierno peruano vergonzoso creó la Secretaría de Adopciones Nacionales con tal de aplicar nuevos códigos tan burocráticos que el numero de adopciones legales bajaron a 92 en 2004. Pero activistas dicen que las restricciones solo han hecho mas clandestina la industria.

”Es una situación que favorece la proliferación de redes traficantes y crea los mercados y las condiciones para que operen estas redes internacionales”, dijo Sandra Soria, directora ejecutiva del negocio no lucrativo Infancia y la Familia del Perú.

Dijo que es imposible saber cuantos niños quedan vendidos anualmente, para la adopción, por el trabajo forzado y la industria del sexo.

”La mayoría de los casos no se presentan”, dijo Soria. “Por la mayoría, son vendidos voluntariamente por sus padres”.

Soria dijo que el caso de Herrera fue un ejemplo clásico de cómo las redes sofisticados infiltran las clínicas publicas en busca de mujeres vulnerables. Bromley dijo que acerca del caso de Herrera, “no habría solo uno, dos o cinco personas, sino toda una mafia”. Lo que distinguió el caso fue el hecho que Herrera apareció muerta.

”Ningún precedente similar existe para la muerte de Claudina Herrera”, dijo Bromley. “Estas mafias no funcionan matando mujeres para obtener sus bebes”.

Según informes policíacos, Herrera fue uno de cincos adolescentes embarazadas que se les acercó, en una clínica deteriorada, Ysabel Palacios, la mujer quien se registró como la madre del bebe y quien ahora es acusada por la muerte de Herrera. Herrera estaba viviendo con la familia de su novie, solo unas cuadras de su familia en un vecindario pobre de Lima.

Palacios, de 31 años, supuestamente reclamó ser una “coordinadora” de la clínica prestigiosa Hogar de Madre y ofreció ingresar Herrera y las otras chicas, todas en su trimestre final, en un programa prenatal gratis para las personas en necesidad. Palacios dijo a la policía que los adolescentes le estaban confundiendo con otra mujer quien ofreció atención medica gratis y quien prometió encontrar “padrinos extranjeros para que den asistencia” en cuando nazcan los bebes.

La madre del novio de Herrera, Pilar Villavicencio, dijo que Herrera estaba emocionada por su baby shower cuando murió.

”Era una muchacha bien tranquila. Buena e inocente, muy humilde”, dijo.

Ahora, Villavicencio está ayudando criar la niña. Le pusieron el nombre Fabiana Antonella nombre que escogió Herrera semanas antes de morir.

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