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Kansas City, Kansas – Los bancos e instituciones financieras han llegado a ver a los nuevos inmigrantes latinos como un mercado con gran ventaja.

Para el 2010, los ingresos desechables de los latinos excederá los $1.08 trillones, o sea 9.2 por ciento del poder adquisitivo a escala nacional, según el Selig Center for Economic Growth en la Universidad de Georgia.

Los latinos también representarán casi un tercer de los fondos comunes para las casas en otros cuatro años, de acuerdo con un estudio de Harvard. Es un componente considerable, especialmente cuando el mercado se disminuye.

Mientras que los baby boomers envejecen y sus ahorros dejen el sistema financiero, los bancos ven la juventud de la población latina como algo positivo.

”En los años 60s, el asunto más visible fue que los bancos urbanos no estaban alcanzando los pobres urbanos. Ahora, con los inmigrantes, tienes un demográfico distinto y tienes que entender que forman parte de tu base de clientela”, dijo Linda Schroeder, vicepresidenta del banco Federal Reserve Bank de Kansas City. “Estaremos mejores si todos participen en la economía”.

Incluso mientras que el Congreso pone en debate su estatus legal, los bancos están adaptando sus productos para cumplir con los nuevos residentes del país, en donde viven y trabajan, instalando los cajeros automáticos en las fabricas de carne y creando paquetes hipotecarias especiales que no requieren documentos tradicionales.

”Si compro una casa aquí, quiero estar 100 por ciento seguro de lo que compro”, dijo Víctor Cruz de Toluca, México, mientras que se reunía con la consejera de financiamiento, Maria Carrillo, en El Centro Inc., un negocio no lucrativo de alcance que ayuda los inmigrantes con las clases de ingles y asuntos del dinero. Después de sufrir décadas de crisis financiamiento y las devaluaciones de la moneda en América Latina, los inmigrantes de primera generación prefieren, a menudo, cargar su dinero en vez de depositarlo en el banco.

Las preocupaciones sobre los números de inmigrantes quienes no tienen cuentas bancarias han provocado los oficiales de los bancos Federal Reserve a través del país animar los prestadores para que desarrollen una forma alternativa para traer mas familias latinos al sistema bancario.

Un tercer de residentes hispanos nacidos en el EE.UU. y más de la mitad de los inmigrantes mexicanos no tienen cuentas bancarias, según las cifras del censo del 2000 por el U.S. Census Bureau. Pero no hay una formula singular que cumple con las necesidades diversas del mercado latino.

”El error numero uno que hacen los bancos es traducir sus folletos. Piensan que teniendo su información en un folleto en español les producirá números mágicos”, dijo Laura Castro de Cortes, una consejera para Latino Banking Solutions, basado en Omaha, Nebraska. “Para los latinos de segunda generación, vamos a reaccionar como el resto del mercado y preguntar, ¿quién tiene los mejores precios?’ Es totalmente distinto del marketing para los recién llegados, cuyo problema más grande es que caminan por todos lados con mucho dinero en efectivo”.

Muchos latinos indocumentados dudan en acudir los prestadores establecidos, temiendo que dando su información personal podría resultar en deportación. El Acto Patriota del EE.UU. requiere los bancos pedir a los clientes sus nombres, fecha de nacimiento, dirección y numero de contribuyente.

Por ejemplo, antes que Cruz puede recibir un préstamo de casa, tendrá que dar a Carrillo dos años de récord de contribuyente y de empleo, su numero de contribuyente y tres correspondencias de referencia para el crédito.

Uno de los clientes de Carrillo dijo que unos ladrones le asaltaron en su día de pago porque sabían que saldría del establecimiento de cambio de cheques con las bolsas llenas de dinero.

¿Cómo iba saber que podía abrir una cuenta bancaria en este país si todavía batallaba con el español?, preguntó Carillo.

”Es demasiado para que la gente digan, ¿Voy a dar los $500 que acabo de ganar en los últimos dos semanas y confiar que permanecerá allí”, dijo Lydia Contreras, oficial de márketing para el Central Bank de Kansas City. “En América Latina, los gobiernos lo decide”.

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