
Su viaje ilegal a Denver les enseñó que estarían mejor si se quedaran en casa.
Si sólo pudiera arreglar su corazón.
Todo comenzó cuando Amador Venegas, un taxista de Tijuana de 43 años, decidió cruzar la frontera de Texas.
Pero fue demasiado estar en Texas sin su esposa Blanca.
Amador aún no ha encontrado trabajo. Antes había trabajado en los campos de papas para enviar dinero a su ex esposa, sin darse cuenta qué tan solo estaría. Ahora con su condición del corazón, quizás nunca volverá a ver a Blanca.
”Es cuestión de estar juntos como marido y mujer”, dijo el miércoles mientras que contaba su historia desde un refugio de Denver.
Así que Amador llamó a Blanca en Sinaloa y le dijo que vaya a la frontera.
No tenían dinero para el coyote quien, por un precio de $1,000 o mas, podría transportar a Blanca en una van llena de gente con el fin de encontrar trabajo. De todas maneras, esos viajes son peligrosos.
Amador arregló un trato de $200 y le dio direcciones a una casa ubicada en una colonia a las orillas de Juárez.
Blanca, de 32 años, dejó a sus hijos con su madre y se reunió con el coyote. “Tenía que confiar en él”, (ella) dijo. Caminaron por seis horas, subiendo y bajando las montañas.
Amador pagó su factura en la Plaza Jacinto en El Paso.
Ahora estaban libres, pero el refugio apestaba. “Fue como una jaula”, dijo Amador, quien no se encontraba bien ya que su medicina se estaba terminando.
Los emigrantes temen el viaje hacia el norte y los agentes del U.S. Homeland Security dirigen un punto de chequeo en Las Cruces, Nuevo México.
Pero Amador le dijo a Blanca: “Tenemos que arriesgarnos. Si nos detienen, entonces volveremos a Sinaloa, y si no….”
Blanca pidió prestado $57 de una madre con tres hijos para un boleto de autobús a Denver y quedó en llamar Amador tras su llegada.
En Las Cruces, dos agentes abordaron el autobús. Blanca estaba en la última fila pensando que “me harán bajar y regresar a México”.
No pidieron sus papeles.
Y logró llegar.
Comunicarse con Amador resultó ser más difícil ya que no tuvo teléfono, pero Amador estaba de andariego por todo Denver tratando de encontrar refugio en todas partes.
En un refugio cercano, hizo una llamada a la casa en El Paso. “Si Blanca llama….”.
Y si llamó. Dos días después, se reunieron en el vestíbulo del refugio, llorando y abrazándose.
Ahora están juntos de nuevo.
Por sólo $100, Blanca se compró una tarjeta de identificación falsa donde luego encontró trabajo limpiando los pisos de un restaurante por $180 cada semana un poco más de lo que ganó en Tijuana limpiando casas mientras que su esposo era taxista.
Se fué de emergencia al hospital en donde un doctor le revisó el corazón. La mala noticia fue que “la operación iba costar mucho, mas de los $50,000”. El doctor le dio medicamentos que le ha ayudado mucho “pero no mencionó nada del dinero”.
Hoy en día, Amador camina por las carreteras congeladas al norte del centro, buscando trabajo mientras que Blanca hace la limpieza. Solo ha trabajado siete días después de un mes de permanencia
Un minuto dicen que van a comprar un departamento para salirse del refugio; otro minuto hablan de regresar a México.
Ella abraza a su esposo.
”Quiero regresar a México”, el dijo.
Ella lo reconoce y lo piensa muy bien.
”México es pobre pobre pero honrado”, agregó
”Aquí no sale el sol”.



