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Washington – El jueves, el senado desplazó el paso de una propuesta de reforma inmigratoria que establecerá un programa de trabajador huésped y permitirá a millones de indocumentados solicitar ciudadanía americana.

”Hemos realizado un gran avance”, dijo Bill Frist, el líder mayoritario del Senado de Tennessee, prediciendo el paso de un compromiso bipartidista.

El presidente Bush aclamó el trabajo de los senadores de ambos lados quienes crearon el acuerdo sobre lo que sería una de las legislaciones inmigratorias más radicales en dos décadas.

Todavía existe la posibilidad de que el trato fracase. Sus partidarios necesitan 60 votos para acortar el debate en un voto de prueba, lo cuál se espera hoy.

La legislación no agradó a los intransigentes republicanos en la Cámara, quienes prefieren la propuesta aprobada para más seguridad por la frontera, la cuál no contiene una provisión del trabajador huésped y convertirá a los indocumentados en criminales de delito mayor. Las diferencias en la Cámara y Senado tendrán que ser resueltos.

El acuerdo del Senado “ofrecerá amnistía general para al menos 10 millones de indocumentados”, embistió el representante republicano de Colorado Tom Tancredo, líder de los intransigentes de la Cámara.

”Frist desperdició una gran oportunidad para asegurar nuestras fronteras al rendirse a las demandas de amnistía de los demócratas y republicanos fangosos”, dijo Tancredo. “El trato de amnistía del Senado es una política pública miserable que será rechazada por la Cámara”.

Pero el senador demócrata de Colorado, Ken Salazar, dijo que la legislación del acuerdo -que requerirá a los indocumentados pagar multas e impuestos pendientes, aprender ingles y trabajar más de una década antes de ganar la ciudadanía- casi no se puede llamar amnistía.

”No es una propuesta de amnistía. Todo ésta gente va a ser colocados en lo que es, esencialmente, un purgatorio de 11 años”, dijo Salazar, cuyo trabajo en la propuesta de compromiso fue destacado por los líderes en el debate como los senadores John McCain, republicano de Arizona; y Edward Kennedy, demócrata de Massachussets.

El avance fue hecho posible porque suficiente senadores republicanos parecieron estar listos para aceptar un acuerdo propuesto por los senadores republicanos Chuck Hagel de Nebraska y Mel Martínez de Florida.

El Senado había estado en un punto muerto sobre una propuesta que fué aprobada la semana pasada por el Comité Judicial del Senado, la cuál hubiera permitido a los indocumentados quienes llegaron al país antes de 2004 trabajar legalmente por seis años y luego ganarse un estatus permanente.

Esa propuesta no atrajo suficiente respaldo republicano en el Senado entero y fue rechazada 39 a 60 el jueves. Salazar apoyó la propuesta del comité en un voto de procedimiento; el senador republicano de Colorado, Wayne Allard, se opuso.

El acuerdo Hagel-Martínez pudiera establecer una jerarquía de indocumentados con una trayectoria de seis años hacia la ciudadanía para los estimados 7 millones de personas quienes han estado aquí por más de cinco años.

Otros 3 millones quienes han estado aquí menos de cinco años pero más de dos años tendrán que irse del país brevemente antes de obtener una visa temporal de trabajo del EE.UU. y luego enfrentar una larga espera para ser elegibles para la ciudadanía.

Aquellos quienes han estado aquí menos de dos años serán dichos que se vayan a casa.

La legislación también autoriza billones de dólares para los guardias fronterizos y nuevos recursos de alta tecnología para asegurara las fronteras estadounidenses, dijeron los senadores. Es más, bajará los números de nuevos trabajadores huéspedes, autorizados cada año, a 325.000, una disminución desde los 400,000 ofrecido por la propuesta del Comité Judicial. Un programa separado para la labor agricultura permitirá a 1.5 millones de trabajadores temporales de agricultura por cinco años.

La mayoría de los demócratas y algunos republicanos quería la propuesta más expansiva del comité, pero se conformaron con el acuerdo.

”Enviará un mensaje claro de que si trabajas duro, si te dedicas a tu familia, si juegas por las reglas, pagas tus impuestos y trabajas para el sueño americano, entonces serás incluido también”, dijo Kennedy.

Algunos republicanos conservadores también dieron su apoyo.

”Creo que hemos alcanzado una negociación con los 11 millones de indocumentados. Es una ofensa no violenta y recibirás una sentencia con un periodo de prueba que es duro pero justo”.

Pero los adversarios juraron en resistir, diciendo que levantarán objeciones con tal de retrasar la aprobación final.

Y algunos demócratas advirtieron que un influjo de inmigrantes podría poner presión descendente a los sueldos americanos.

”¿Quién, en éste Congreso, se va a levantar y hablar para los intereses del trabajador americano?” preguntó Byron Dorgan, el senador demócrata de Dakota del Norte. “La propuesta para importar a más labor barato del exterior es una manera de devastar las oportunidades para los trabajadores americanos de medio-ingresos y especialmente para los trabajadores de bajos ingresos quienes están en lo más bajo de la escala económica”.

Antes del voto final, los seguidores del trato del Senado quieren una garantía de que la Cámara no puede utilizar las negociaciones de la conferencia de la Cámara y el Senado -en donde las diferencias de las propuestas serán discutidas largamente- para retirar el programa del trabajador huésped u otras provisiones claves.

”Habrá un grupo de nosotros… laborando una correspondencia que garantizará un voto de nuestra parte en contra del informe de la conferencia que ha destruido éste acuerdo creado delicadamente”, dijo McCain.

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