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Linda Alston, a finalist for the first $100,000 Kinder Excellence in Teaching award, talks with Tiffany Le and Drequan Williams about multiplication at Fairview Elementary School in Denver's Sun Valley neighborhood.
Linda Alston, a finalist for the first $100,000 Kinder Excellence in Teaching award, talks with Tiffany Le and Drequan Williams about multiplication at Fairview Elementary School in Denver’s Sun Valley neighborhood.
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La maestra Linda Alston se sienta en la silla azul de un niño en la puerta de su aula y saluda a cada estudiante antes que comience el día en la Escuela Primaria Fairview en el vecindario Sun Valley en Denver.

Al reconocer cada estudiante del colegio de párvulos con respeto, ella establece el tono que marca su estilo de enseñanza. De fondo, se escucha la canción “Lovely Day” de Bill Withers tocando suavemente.

”Disfruto evocar su brillantez, sus intelectos, y todos sus talentos naturales,” dijo Alston.

Alston, que ha enseñado por más de 25 años, es una de 10 finalistas para el premio inaugural Kinder Excellence in Teaching. El premio de $100,000 será entregado a un/a maestro/a destacado/a de escuelas públicas que enseña en comunidades de bajos ingresos.

Está patrocinado por el programa El Conocimiento es Poder (Knowledge is Power Program o KIPP), una red de escuelas con contratos públicos en consorcio con Nancy y Rich Kinder, unos filántropos de Houston. Lo/as maestros/as del KIPP no son elegibles para el premio, dijo su portavoz Debbie Fine.

El martes, la clase de 20 estudiantes del jardín de infancia, excepcionalmente calmados, comenzaron el día con el desayuno. Los niños de cinco años se sirven su leche lentamente, llenan sus tazones con el cereal, y empiezan a conversar educadamente. Luego, todos toman su turno para lavar sus platos.

La comida es una práctica para la hora del té más adelante en la mañana para celebrar los acontecimientos de Oscar Márquez, de 5 años, quien está teniendo éxito en la lectura, las matemáticas, y la escritura.

Al fondo del aula, una tetera de plata, una colección de porcelana y un plato de galletas esperan a los niños y a Lina Márquez, una invitada y madre de Oscar.

Oscar, cuidadosamente dispone un cubierto completo para su madre con platos y vasos finos y una servilleta de tela.

La ceremonia de té es un algo básico en las aulas de Alston y sus estudiantes han manejado la porcelana durante años sin romper ni uno, dijo Mary Ann Bash, especialista de evaluaciones para las Escuelas Públicas de Denver y quien nominó a Alston para el premio que se va dar este verano.

La hora del té muestra la fe que tiene Alston en sus estudiantes y su respeto por ella.

”Ellos aprenden cómo manejar las cosas finas y delicadas con respeto. Están en el mundo de la señora Alston,” dijo Bash. “Todo es elegante. Todo tiene un fin y diseño.”

A la hora del té, los niños son alentados para preguntar a sus invitados preguntas de una lista puesta en la pared. “¿Cuáles son tus películas favoritas?” preguntó una niña.

“¿Qué te hace feliz?” ofreció otro.

“¿Con qué juguetes juegas en casa?” es una pregunta popular.

Se separan en grupos pequeños, algunos haciendo las matemáticas mientras que otros leen pasajes del discurso inaugural de Nelson Mandela cuando fue el presidente de Sudáfrica. Aprenden la geometría en una discusión de elipsoides y ovoides.

Están rodeados de decoraciones coloridas, incluyendo una foto de la legendaria Mary McLeod Betún, la inspiración de enseñanza para Alston y la fundadora del primer colegio de enseñanza para mujeres afro-americanas.

En las paredes se encuentran pegados pósteres con las palabras alentadoras: “Soy feliz y soy brillante,” uno lee.

La enseñaza de Alston se queda con los estudiantes y los padres mucho después de dejar el aula.

Ruth White, la madre de la ex-estudiante Ruby White, dijo que Alston llevaba a los niños al Parque de la Ciudad (City Park) a menudo, pero no para el típico tour de los museos.

En vez, ella se encontraba con pescadores ancianos y les animaba a contar sus vidas a los niños.

William Simmons, un estudiante de primer año en la Universidad de Tampa en Florida, recordó los viajes por todo Denver que le ayudó ver la ciudad por primera vez.

Tenía un consejo para los futuros estudiantes de Alston:

”Estén preparados para aprender.”

Se puede comunicar con la escritora Annette Espinoza al número 303-820-1655 ó al aespinoza@denverpost.com.

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