Philadelphia – Barry Bonds hace ruido.
A la vista, es abucheado. Al contacto es fuerte. De acuerdo a Sal Fasano, receptor de Philadelphia, así es como sonó cuando Bonds bateó su 713vo honrón el domingo por la noche, con un batazo que rebotó del anuncio de McDonalds al frente del tercer patio del Citizens Bank Park.
“¿Conoces las tapas que juegas de niño que saltan cuando las golpeas con un martillo? Bueno, con Barry, es como si alguien las golpeara con un marro,” dijo Fasano. “ Mark McGwire y Sammy Sosa hicieron un sonido parecido. Pero nunca lo había escuchado tan fuerte como cuando bateó Barry.
Ahora, Babe Ruth no sólo escucha las pisadas de Bonds, sino que puede sentir su presencia. Bonds está a un solo honrón de los 714 de Babe, la cifra más alta de un bateador zurdo. Este honrón fue diferente de los otros que bateó esta temporada.
En su tercer turno al bate contra el primer lanzador de los Phillies, Jon Lieber, Bonds golpeó la pelota, que venía a 87 mph, tan duro que la multitud que lo abucheó quedó boquiabierta. Fue el quinto honrón de Bonds esta temporada, pero el primero que ha lanzado hacia el campo derecho.
Bonds, quien se esperaba fuera usado sólo como un sustituto en el juego de exhibición contra los Astros de Houston, caminó cinco pasos admirando su honrón antes de empezar a correr. Después de llegar al primer plato, señaló al cielo y le mandó un beso a su mamá, Pat, quien estaba sentada arriba de las bancas de los jugadores con el publicista de Bonds y el vicepresidente de los Gigantes, Larry Baer.
“Se ha hablado mucho acerca de cuando va a rebasar a Babe Ruth, lo cual es imposible de predecir,” dijo Baer. “Todos acordamos al principio del año que necesitábamos ‘abrocharnos el cinturón’ porque este iba a ser un viaje caótico e impredecible. Y así ha sido.”
El hecho de que la hayan preguntado al capitán de la Fuerza Aérea de 25 años quien agarró la pelota cuando rebotó del segundo patio que si pensaba que el honrón era legítimo debido a las acusaciones de uso de esteroides en contra del bateador, dice algo acerca del extraño deseo de hacer historia de Bonds.
“No veo ningún problema con los honrones. Soy un fanático de Barry Bonds,” dijo Carlos Oliveras, nativo de Puerto Rico que vive en Nueva Jersey y que espera ser enviado a Irak. “Nunca pensé que esto sucediera. ¿Se la devolvería si me la pidiera? Tendría que pensarlo.”
El intento de Bonds de igualar a Babe Ruth se desvaneció en el octavo capitulo cuando se enfrentó a Aaron Fultz, el lanzador zurdo de reemplazo. Los abucheos que habían llovido sobre Bonds por tres noches de pronto fueron reemplazados por miles de bombillas de flash para marcar el momento.
El batazo del sexto capitulo no paró la mala racha de los Gigantes – han perdido siete de ocho juegos – pero disminuyó la creciente tensión alrededor del equipo. Antes del juego, una junta de jugadores fue convocada para discutir el desempeño pobre en el juego y cómo manejar la atmósfera de circo alrededor de Bonds de manera más inteligente.
Para Bonds, el honrón llegó justo a tiempo. Esta noche su equipo empieza una serie de siete juegos en casa, y por semanas Bonds le ha venido diciendo a sus compañeros que preferiría sobrepasar el marcador de Ruth en San Francisco.



