
Boulder – Un estudiante de primer año en la Universidad de Colorado (CU) ha sido arrestado con cargos de haber estado traficando fármacos desde su habitación en la residencia de estudiantes.
James Michael Lea, un estudiante de 19 años y de St. Louis, fue arrestado en la mañana del domingo en su habitación tras el descubrimiento, por parte de la policía, de numerosas botellas y cajas conteniendo una variedad de fármacos, más una báscula electrónica, docenas de bolsitas de plástico, y utensilios utilizados para medir pastillas, informó el reporte de la policía.
Los oficiales también confiscaron paquetes sospechados de contener LSD, varias pipas de marihuana, y una pequeña cantidad de marihuana.
Lea fue registrado en la Cárcel del Condado de Boulder en la mañana del domingo bajo sospecha de 11 cargos de posesión de drogas con la intención de distribuir 10 tipos de drogas. Esas drogas incluían analgésicos como OxyContin, Vicodin, y Percocet, y pastillas para dormir como Ambien y Lunesta.
En total, los oficiales sacaron 80 artículos del dormitorio de Lea cuando lo registraron el lunes, dijo el teniente de policía de la CU Tim McGraw.
”No era como si tuviera jarrones enteros de” drogas, dijo McGraw. “Pero eran los envoltorios y algunas otras cosas que nos condujo a creer que había una situación de distribución.”
Lea, que fue encarcelado el lunes bajo fianza, ha sido arrestado anteriormente por cargos de posesión de drogas y robo. Los esfuerzos realizados el martes en localizar al abogado que le representó en esos casos fueron inútiles.
El arresto de Lea se produjo en un momento de gran preocupación de la CU sobre el abuso del alcohol y de drogas, así como el incremento de charla entre los estudiantes sobre el abuso de fármacos. McGraw dijo que su departamento no ha visto un gran número de arrestos relacionados a los fármacos, pero dijo que sus oficiales están oyendo historias de más estudiantes comprando y utilizando fármacos ilegalmente para drogarse.
”Esto podría ser la punta del iceberg,” dijo McGraw. “Dudo mucho que este tipo se encontrara todo esto de pura casualidad y decidiera venderlo por primera vez.”
Lea vivía en el Willard Hall, la misma residencia de estudiantes donde Jesse Gómez, un estudiante de primer año en CU, fue encontrado muerto en su habitación el mes pasado. Los oficiales no determinaron cómo murió Jesse, y tampoco han determinado si se involucraron drogas o alcohol.
Era un evento fortuito que Lea atrajo la atención del oficial. En la mañana del domino, los guardas de seguridad de la universidad vieron al compañero de cuarto de Lea, Joshua Olson, desmayado en el lavabo de los hombres. Olson se levantó, vomitó, y tambaleó hasta llegar de nuevo a su habitación, según el reporte de policía.
Los guardas de seguridad llamaron a un oficial de la policía, quien fue a la habitación para asegurarse que Olson estaba bien. Según el informe, mientras intentaba despertar a Olson, el oficial vio parafernalia de drogas a plena vista en la habitación. El informe también dice que Lea permitió que su habitación fuese registrada por la policía, y luego enseñó a los oficiales algunos artículos que luego serían confiscados.
Los paramédicos examinaron a Olson, quien no estaba en ningún tipo de peligro. Fue arrestado el lunes bajo sospecha de beber alcohol por ser un menor de edad y posesión de drogas.
El peligro que supone el abuso de fármacos en sito no ha sido pasado por alto en los campuses de las universidades, tanto a nivel regional como nacional. En diciembre del 2004, el estudiante de penúltimo año en la Universidad Estatal de Colorado, Bennett Bertoli, murió en una fiesta casera fuera del campus tras haber combinado licor con fármacos.
Stephen Bentley, el coordinador de los servicios drogodependencias en el centro de salud del CU, dijo que su oficina no ha visto un gran número de estudiantes sufriendo una adicción a fármacos. Pero dijo que escucha las charlas entre los estudiantes, diciendo que drogas están siendo utilizadas en forma recreativa. Esto les da a él y a los oficiales un cese momentáneo, especialmente por la posibilidad de tener a los estudiantes mezclando las drogas con el alcohol.
”Esto refleja otro nivel de distorsión en el pensamiento que esto es una cosa a nivel recreativo,” dijo. “El potencial es muy desagradable. Uno y uno suman tres cuando empiezas a combinar estos dos.”
Se puede comunicar con el escritor John Ingold al número 720-929-0898 ó al jingold@denverpost.com.



