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John Ingold of The Denver Post
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Castle Rock – El presentador que se dirigía a la multitud reunida para el 19no evento de ciclismo Elephant Rock el domingo hizo una pausa. Dejó de hacerle promoción a los patrocinadores del evento y de decir chistosadas y le envió un mensaje diferente al montón de ciclistas.

“El futuro de los eventos de ciclismo en Colorado,” dijo poniéndose serio, “depende de su cooperación en seguir las reglas de la carretera.”

Tal era el estado de animo en el festival de ciclismo mas grande del estado, a poco mas de un mes de que la Patrulla Estatal de Colorado (Colorado State Patrol) descartara una propuesta para limitar el numero de ciclistas que pueden participar en tales eventos. El límite, que era de 2,500 personas, hubiera acabado con el festival Elephant Rock en su forma actual, que el domingo atrajo a 6,703 ciclistas, casi lo mismo de los tres años pasados. Otros tres eventos similares también hubieran sido afectados.

La Patrulla Estatal argüía que los eventos de esa magnitud se habían hecho muy peligrosos, ya que los ciclistas y automóviles tenían que competir por espacio en las carreteras.

Después de que la Patrulla Estatal desechó la propuesta del límite, Scott Harris, el director de Elephant Rock, y otros organizadores se dieron a la tarea de asegurarse de que los oficiales no se arrepintieran de su decisión. Harris envió las reglas de la carretera a todos los participantes registrados, puso señalamientos e hizo anuncios para recordarles a los ciclistas que siguieran las reglas.

“Se podía sentir que los ciclistas estaban conscientes de que cumplir las leyes era algo serio, y que eso era lo que se requería de ellos,” dijo Harris.

Harris y el vocero de la Patrulla Estatal, Eric Wynn, dijeron el domingo que no supieron de ningún problema relacionado con el evento.

El hecho de que se evitara el límite fue un tema menor de conversación entre los ciclistas.

“No es que haya un montón de gente con Harleys aquí,” dijo Brent Webber, quien completó el recorrido de 22 millas a través de la montaña con tres amigos. “Esto no es Sturgis. Es Castle Rock.”

En vez de eso, la mayor parte de la conversación se centró en lo que siempre lo hace cuando un montón de fanáticos del ciclismo se reúnen: cosas de bicicletas. Algunos se entretenían en las carpas que anunciaban ruedas más rápidas ó nuevos lubricantes para cadenas. Otros caminaban por ahí en su vestuario de spandex, haciendo ruido cuando los tacos de sus zapatos para ciclismo tocaban el pavimento. En suma, parecían los bailarines de tap peor vestidos del mundo.

Los ciclistas empezaron desde temprano a las 5:30 a.m., tomando trayectos que variaban desde 8 millas para familias hasta recorridos de proporciones épicas de 100 millas. Todos los recorridos empezaban y terminaban en el Terreno de Ferias del Condado de Douglas (Douglas County Fairgrounds), y serpenteaban al lado de carreteras y senderos en los condados de Douglas y El Paso. No era una carrera; los únicos premios eran para el mas chico de los que terminaran, el de mas edad, y el que terminara al último.

Los cinco miembros de la familia Lawrence de Colorado Springs optaron por hacer un recorrido de 32 millas… todos en la misma bicicleta. Se le llama bicicleta quíntuple (quint bike), es como una bicicleta de dos asientos pero multiplicada por 2.5. El domingo llevaba a papá Jim, mamá Rebeca, y las hijas Victoria, Katherine, y Stephanie de 9, 6, y 3 años respectivamente. En una de las bajadas el grupo alcanzó las 50 millas por hora.

Pero yendo hacia arriba su velocidad era considerablemente mas baja.

“Todo tiene que ver con la proporción de potencia a peso, y en este momento tenemos bastante peso pero todavía no mucha potencia,” dijo Jim.

En la línea final, Annie Simmons esperaba a que su hermana y a su esposo Dean terminaran el recorrido. Cuando lo hicieron, le plantó un beso a Dean y le tomó una foto a los dos.

“Ni siquiera nos bajábamos a caminar en las subidas,” dijo Amy Ackerman, la hermana de Annie. “Algunas personas si lo hacían caminando.”

“Sí,” intervino Dean Simmons, “ella le dio duro.”

Se puede comunicar con el escritor John Ingold al 720-929-0898 o a través de jingold@denverpost.com.

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