
La madre de una joven au pair que fue asesinada a cuchilladas en Denver depende en una bolsa llena de medicinas para la depresión y para dormir para poder lidiar con sus días y noches.
Cuando supo que su única hija, Ana Elisa Toledo, fue asesinada a mas de 5,000 millas de su hogar, Maria Elisa Toledo tuvo que ser hospitalizada bajo sedantes por varios días.
“No era yo misma,” dijo Toledo recientemente, con la ayuda de un traductor. “Dije, No. Esta no es Ana. Esto no es verdad. Ella es muy inteligente. Nunca pensé que algo así le podría pasar a ella.’”
Toledo hizo el viaje a Denver recientemente con la ayuda de su amiga, Denise Barsnesss, una brasileña-americana de Massachusetts.
Las mujeres vinieron a recoger los documentos y pertenencias de la hija de Toledo y a ver a las autoridades el abogado del distrito de Denver sobre el progreso de la investigación criminal.
“Hasta que no sepa exactamente que pasó y reciba paz, no podré seguir con mi vida,” dijo Toledo.
Ana Elisa, 24, estaba trabajando como una au pair (niñera ó criada en la residencia de una familia anfitrión) en el sureste de Denver cuando fue asesinada el 13 de diciembre. Su ex-novio, Martin Novotny, de 23 años, era de la República Checa y también había venido a Estados Unidos a trabajar como niñero.
Novotny le dijo a la policía que días después de que habían terminado el noviazgo, él entró por una ventana del sótano de la casa de los anfitriones de Ana Elisa y la acuchilló. Tenia 74 heridas en su cuerpo, cabeza y rostro.
Toledo cree que su hija se quedó en esa relación porque estaba lejos de su hogar y necesitaba alguien en quien confiar.
Ana Elisa no le dijo a su madre del abuso que estaba recibiendo hasta que rompió el noviazgo final porque no quería enojar a su familia.
“Aprendí que él era este monstruo después de que pasó,” dijo su madre.
Ana Elisa planeaba continuar sus estudios en negocios internacionales y viajar el mundo porque dominaba cinco idiomas.
Perder a Ana Elisa fue mas de lo que su madre, su padre Orlando y su hermano menor Eduardo podían soportar, pero perderla de una manera tan violenta y en otro país solo incrementaba su dolor.
La policía de Denver dijo que, AuPairCare, a quien empleaba a Ana Elisa, y el consulado brasileño proveyeron información limitada a la familia.
“Fueron días de tortura para nosotros,” ella dijo. “Había muchas llamadas por teléfono para averiguar lo que pasó y quien fue el responsable”.
Toledo dijo que espera el día en que podrá hablar con Novotony y decirle el impacto que la muerte de su hija ha tenido sobre ella. Su juicio empezará el 30 de agosto.
“¿Porque le hiciste esto a mi única hija?” dijo Toledo que desea preguntarle. “Ella era muy importante para mí y mi familia. Has destruido mi familia. No tenemos deseos de vivir más.”
El esposo de Toledo no habla sobre la muerte de su hija. Simplemente se sienta solo con fotos de su hija en las manos, lagrimas en sus ojos cayendo por su rostro.
Se puede comunicar con la escritora Felisa Cardona al 303-820-1219 o al fcardona@denverpost.com.



