
Hamburgo, Alemania – Las piezas del equipo de fútbol de los EE.UU. estaba desperdigados por todo su centro de entrenamiento de aquí como si hubiera roto un vaso el martes. Su sueño aún no se ha destruido, pero cómo el entrenador, Bruce Arena, recoja las piezas esta semana determinará si la Copa Mundial se convertirá en un paso gigantesco hacia atrás en el fútbol americano.
La derrota fulminante del lunes por la República Checa, 3-0, le dejó a Arena criticando a sus jugadores, culpándose a sí mismo, y jurando – con un poderoso y confiado Italia esperando – que los hinchas verán a un equipo totalmente diferente el sábado.
“Sí, haremos algunos cambios,” dijo Arena en la rueda de prensa del martes. “Creo que tras los resultados del lunes por la noche no tengo que decir que iremos a por el 11 contra el Italia. Es obvio que necesitamos hacer un par de cambios.”
No decía cuáles, pero es prudente decir que el medio campista, DaMarcus Beasley, tendrá un asiento confortable. Arena le criticó el lunes por no sacar nada de él y podría reemplazarle con John O’Brien, plagado de lesiones, quien jugó el segundo tiempo, o Clint Dempsey.
El delantero Landon Donovan, quien hizo poco a pesar de su papel como quizás el pateador más peligroso de América, tendrá un papel diferente en el mediocampo. Los cambios comenzaron en el descanso con Arena introduciendo a Eddie Johnson y O’Brien por el capitán de los Colorado Rapids, Pablo Mastroeni y Steve Cherundolo. Momentos después Josh Wolff reemplazó a Brian McBride, el goleador líder del equipo.
“Podríamos haber hecho siete u ocho cambios, pero sólo permiten tres,” Arena dijo sarcásticamente.
Dijo que hablaría muy pronto con Beasley. Una cosa que podría mencionar es que no sólo les culpa a él o a los jugadores. Arena negó haber “dado voces” sobre los jugadores tras el partido y dijo que asumiría toda responsabilidad.
“Asumo toda la culpabilidad,” dijo. “Toda. Pueden marcar todas las casillas. Échenme toda la culpa a mí. Lo acepto. Los jugadores juegan un papel menor en ello, pero yo estoy dispuesto a recibir el golpe más duro.”
De todas formas, Arena tuvo dificultades al intentar explicar qué ocurrió. Pudo haber sido la misma puntuación que la victoria, 5-1, de Czechoslovakia devastó a los EE.UU. en 1990. En el 2006, algunos de los veteranos de los EE.UU. jugaron tan cautelosamente como los principiantes de la Conferencia Sudoccidental (Southeastern Conference).
Sólo Claudio Reyna tuvo un tiro sólido a la portería, el cual rebotó del poste izquierdo de la portería en el minuto 28.
“Realmente, no éramos lo suficientemente peligrosos,” dijo Arena. “Algunas piezas centrales (tiros libres) pobremente ejecutadas a escala técnico. Es de lo peor que he visto a mis jugadores jugar en mucho tiempo.”
No era tan sólo la puntuación. Un programa que alcanzó los cuartos de finales en 2002 con una base limitada de seguidores como si el programa estuviera en su infancia. El estilo de ataque que le hizo famoso a Arena y los EE.UU. competir internacionalmente no se veía por ningún lado.
“Estaba decepcionado con la confianza que algunos jugadores tenían en la cancha,” dijo Arena. “Necesitan jugar con más confianza para conseguir buenas jugadas. Cuando se está en forma reaccionaria, no tendrás éxito. Reaccionamos a demasiadas jugadas en vez de anticiparlas.”
La pérdida sí tuvo algunos positivos, aunque uno necesitaría ver la película de nuevo para verlos. Arena elogió al medio campista, Bobby Convey, en su primera Copa Mundial, por tener “el valor de atacar. Muy pocos lo hicieron.” Arena eligió a Reyna y la defensa de la estrella checa Jan Koller y sobre los tiros libres de los checos.
“Nuestra defensa, con sus piezas centrales, era tan buena como jamás la hubiera visto,” dijo.
Sin embargo, este no puede ser un equipo confiado. Ningún jugador apareció en la rueda de prensa, pero el portero Kasey Keller dijo, tras el partido en Gelsenkirchen: No jugamos bien. No competimos. No hicimos nuestras jugadas. Era una pena.”
Arena sintió que esto no era lo que iban a hacer una vez de vuelta a la Copa Mundial. Tras 12 partidos en Alemania, éste probablemente fue el peor emparejamiento del torneo. Arena volvió al 2002, cuando Polonia le dio una paliza a los EE.UU. 3-1 en el partido No. 3, y seguidamente los EE.UU. batieron a México 2-0. Pero los EE.UU. entraron en el juego de Polonia con un Portugal enojado de haber comenzado el torneo y saber que podría avanzar si Corea del Norte batía a Portugal.
Esta semana es diferente. Italia, el cual ganó a Ghana 2-0, está esperando a los EE.UU. como un buitre revoloteando sobre la carroña. Este es un equipo saludable y confiado italiano que está atacando más que nunca. También sabe que debe ganar el Grupo E para evitar una ronda de 16 enfrentamientos contra el favorecido Brasil.
Estará motivado y confiado. Los EE.UU. estarán desesperados y esperanzados. También diferentes.
“No iremos con el plan de perder 3-0,” dijo Arena. “Nos descartamos de esa página después del partido.”
Se puede comunicar con el escritor John Henderson al 303-820-1299 ó al jhenderson@denverpost.com.



