ap

Skip to content
Author
PUBLISHED: | UPDATED:
Getting your player ready...

Un estudiante que hundió un cuchillo tres veces en un compañero de clase en Montbello High School en enero del 2005 fue declarado culpable de homicidio involuntario el miércoles por un jurado tan conmovidos por la emoción que algunos miembros lloraron.

La víctima, Contrell Townsend, 17 años, se derrumbó en cuestión de segundos de la confrontación con Marcus Richardson, de 16 años en aquel entonces, en la cafetería de la escuela.

Richardson también fue declarado culpable de poseer un arma en territorio escolar.

El juez del distrito de Denver, Morris Hoffman, negó las peticiones de la defensa de Richardson, ahora de 18 años, de permitirle la libertad bajo fianza hasta su sentencia judicial del 18 de julio. Fue retirado esposado de la sala del tribunal.

Los amigos de Richardson empezaron a vocear en cuanto oyeron los veredictos. El padre de Richardson tuvo que ser restringido mientras se hamacaba para adelante y para atrás y gritando al fiscal acusador Tom Clinton.

“¿Qué ha dicho? ¿Qué me ha dicho? ¿Qué me ha dicho, Clinton?” el padre, también llamado Marcus, le gritaba histéricamente al fiscal acusador.

Clinton dijo nada. El arrebato sacudió tanto a los miembros del jurado que algunos lloraron públicamente.

Justo antes de regresar con un veredicto, los miembros del jurado le mandaron una nota a Hoffman mostrando su compasión por Richardson.

“Nosotros queremos expresar preocupación con respecto al defendido siendo acusado como un adulto,” leyó la nota. “Por favor, explíquenlo a nosotros. Por otra parte, también tenga en cuenta al sentenciar nuestra preocupación sobre el defendido ser encarcelado en una cárcel de adultos.”

La decisión de declararle culpable como un adulto fue hecha por la oficina del fiscal de Denver.

“La decisión de un hombre joven de llevar consigo un arma mortal al colegio y utilizarlo para matar a alguien es extremadamente seria,” dijo la portavoz del fiscal, Lynn Kimbrough.

Richardson, quien no tiene un historial criminal previo, puede enfrentarse a una sentencia sin período de prueba de hasta 13 años y medio en prisión.

La fiscal acusadora, Adrienne Greene, rehusó decir si perseguiría tiempo en prisión para Richardson.

“Creo que el jurado tuvo dificultades en llegar a ese veredicto y, a fin de cuentas, creo que hubo justicia,” dijo Greene. “No me sorprende (el veredicto). Creo que pudo ir de uno u otro modo.”

El jurado rehusó encontrar a Richardson culpable de un asesinato en segundo grado, perseguido por la fiscalía acusatoria. Tal determinación podría haber resultado en décadas en prisión.

“Estamos agradecidos que no fue encontrado culpable de asesinato y fue encontrado culpable de temeridad,” dijo Walter Gerash, uno de los abogados de Richardson.

Homicidio involuntario quiere decir que Richardson “imprudentemente” causó la muerte de Townsend. Los miembros del jurado y miembros de las familias Richardson y Townsend se negaron a comentar.

Gerash, el abogado defensor Craig Truman y Richardson se habían basado en una teoría de autodefensa con la esperanza de conseguir una absolución. Sin embargo, para volver con un veredicto de homicidio involuntario el jurado no tuvo que considerar la autodefensa.

Richardson testificó que fue golpeado severa y repetidamente y recibió puñetazos por Townsend y que fue rodeado por los amigos de Townsend, quienes dijeron ser asociados del grupo callejero The Bloods (Los Sangres).

Dijo haber apuñalado a Townsend sólo cuando Townsend le había puesto en una agarradera de estrangulamiento, imposibilitándole la respiración. Dijo que los amigos de Townsend destellaban señales de la pandilla Blood y gritaron “s-wooop” “s-wooop,” el “grito de guerra” de los Blood.

Los estudiantes que presenciaron la pelea tenían unas historias dramáticamente diferentes sobre quién la inició. Algunos dijeron que Richardson se levitó sobre Townsend, provocando la pelea. Otros dijeron que fue Townsend quien se enfrentó a Richardson.

Añadiendo tensión a la situación fue el echo que Richardson estaba vestido de azul, los colores del grupo callejero The Crips, mientras Townsend llevaba puesto rojo y castaño, los colores asociados con la pandilla rival de los Bloods.

Un testigo, la estudiante Quanisha Myles, testificó que Richardson le dijo que solía pertenecer a los Crips pero que ya no lo era. Richardson negó afiliación alguna a grupos callejeros o haciendo ese comentario.

Sedgrick Myles, un amigo y compañero de clase de Townsend, testificó que en dos ocasiones ese mismo día, Richardson intentó empezar una pelea con Townsend. Dijo que la primera fue parada por el director de la escuela antes de comenzar cerca de las pistas de tenis. Minutos más tarde, de nuevo en la cafetería de la escuela, Richardson desafió a Townsend una segunda vez, dijo. Después que ambos forcejearon un rato, Townsend acorraló a Richardson a una mesa. En ese momento fue cuando Townsend fue apuñalado, dijo Segrick Myles.

La defensa describió a Townsend como un joven turbulento que ha sufrido de trastorno bipolar desde los 10 años. El psiquiatra Peter Mayerson testificó que pensaba que Townsend estaba agarrado por una fase maníaca de su trastorno cuando los estudiantes se pelearon.

“Para mí, me suena como si estaba completamente descontrolado,” dijo Mayerson.

Pero esa representación fue contradicha por la madre de Townsend, Linda Hall, y varios estudiantes y profesores que conocían a Townsend.

Hall describió a su hijo como “una persona muy callada que se guardaba para sí mismo la mayoría de las veces.”

La escritora, Kieran Nicholson, contribuyó a este reportaje.

Se puede comunicar con el escritor Howard Pankratz al 303-820-1939 ó al hpankratz@denverpost.com.

RevContent Feed

More in News