Grand Junction – Un pedazo de cruz de bronce de hace cien años, fue encontrado en la parte rocallosa de la Gran Mesa hace 45 años, puede dar una nueva interpretación a la exploración española de Colorado.
La pequeña cruz ceremonial – no más grande que una barra de caramelo – desapareció en los archivos de algún museo de la costa este. Pero en un mundo con toques a la “Código Da Vinci” esto se ha convertido en un nuevo simbolismo religioso, este metal perdido se ha convertido en una nuevo gran misterio. Ha incitado una búsqueda por resto de la cruz y una nueva investigación hacia los que los primeros exploradores españoles estuvieron haciendo en los 10,000 pies de la Gran Mesa.
“Creo que sería fantástico si es que pudiéramos encontrar la otra pieza que nos de algunas respuestas,” dijo Bavid Bailey, curador principal del museo de Western Colorado en Grand Junction y miembro del equipo de Investigadores del Oeste.
El equipo utilizará detectores de metal ultra sensibles para registrar a fondo un área de la mesa oeste, durante tres días en esta semana; y llevará todo lo que encuentre a los laboratorios de la Universidad de Mesa State, para su análisis.
El pedazo de cruz del siglo 17 está montado con imágenes del Rey Constantino, una corona estilo “Knights Templar” rodea la cruz, con puntas y trompetas bajo la coraza del conquistador.
De acuerdo con los estudiosos que examinaron la cruz, hace décadas, esos eran símbolos comunes en la iglesia católica de esa época. Pero el fragmento de cruz también tiene representaciones inusuales de una mesa plana y una mano sosteniendo una copa como un grial santo.
Más que exploradores
Las imágenes mismas provocan preguntas. Pero la presencia de la cruz en el lado de mesa, da la idea a Bailey de que los primeros exploradores españoles no solamente estaban buscando rutas hacia el oeste, cuando viajaban a través de Colorado, antes de la expedición de Domínguez-Escalante en 1776.
Bailey dijo que su investigación acerca de las imágenes en la cruz, le han llevado a documentos históricos y mapas que indican que los exploradores probablemente estaban buscando un lugar de tesoros de civilizaciones antiguas, algunas veces llamadas las legendarias Siete Ciudades de Cíbola o Aztlán.
“Yo creo que había una actividad incesante aquí, de la cual nosotros no hemos sabido,” dijo Bailey. “Mi especulación es que ellos estaban buscando el imperio perdido de los Aztecas.”
Bailey tiene registros históricos que indican que ya en 1521, el conquistador español Hernán Cortés se refería en sus cartas al rey, desde lo que hoy es México, a la existencia de “ricas tierras hacia el norte.”
Bailey encontró otras referencias que hicieron los Aztecas acerca de un paraíso terrenal hacia el norte y varios mapas españoles describen un río que va desde California hacia latitudes que pondrían a “este paraíso” en áreas que se extienden desde Durango hasta la Gran Mesa.
Bailey dijo que el piensa que sabe lo que pudo haberles atraído hacia esta mesa.
El año pasado, el equipo de Investigadores del Oeste, excavó una mesa de roca que es muy parecida a una roca que hubiese sido utilizada en las antiguas ruinas Aztecas, pero que los geólogos finalmente decidieron que fue creada por las fuerzas de la naturaleza. Bailey especula que este piso de roca pudo haber sido expuesto cuando los primeros exploradores pasaron por la región y que ellos creyeron equivocadamente que encontraron señales de la antigua civilización.
“El artefacto más importante”
Anita Clark nunca supo acerca de esto, ella dijo, cuando ella y su difunto esposo, Keith, estaban caminando cerca de su rancho en 1961 y encontraron un pedazo de la cruz.
“Supimos inmediatamente que era algo inusual,” ella dijo.
Ellos reconocieron algunos de los simbolismos religiosos y llevaron la cruz a unos vecinos que eran católicos. Ellos enviaron la cruz a un sacerdote católico e historiador en Colorado Springs, que murió de un ataque cardíaco cuando se estaba preparando para visitar el lugar donde la pieza fue encontrada.
El pedazo de cruz fue enviado a un curador del museo de la Sociedad Hispánica de América en la ciudad de Nueva York, quien le puso fecha y explicó algo sobre algunas de las imágenes. La imagen de la mano sosteniendo el santo grial, fue descubierta luego de que las imágenes de la cruz fueran aumentadas en un computador.
“Es increíble cuanto simbolismo está contenido en ese pedacito de cruz,” Bailey dijo de la pieza, que “probablemente es uno de los artefactos más importantes que existen en Colorado.”
Es por esto que Bailey está contactando a los museos en la costa este, para tratar de encontrar donde esta el resto de la pieza y que se la retorne a Colorado. Después de la búsqueda de esta semana, él dijo, que espera tener más piezas con las cuales poder resolver este rompecabezas.
La escritora Nancy Lofholm puede ser contactada al 970-256-1957 o al nlofholm@denverpost.com.
Historia española en Colorado
España basa sus reclamos de los territorios de lo que hoy es la parte suroeste de los Estados Unidos, en la expedición de Coronado de 1540, quien exploró mucho de Nuevo México y Arizona. Mientras que él probablemente nunca llegó a lo que hoy es Colorado, España citó este viaje como precedente para reclamar las cuencas de los ríos Grande y Colorado.
Se cree que los exploradores españoles llegaron hasta esta área, antes del viaje de Don Diego de Vargas en 1694; esto se deduce desde que registros escritos de esta expedición indican que el pasó por puntos de referencia previamente nombrados por otras expediciones, en lo que hoy es la parte sur de Colorado.
Los aventureros españoles que viajaron desde México hacia el norte en busca de riquezas, fueron los primeros hombres gringos que vieron el Gran Cañón del Colorado, el Valle del Río Grande y otras secciones del Territorio de las Montañas Rocallosas.
Silvestre Vélez de Escalante, un sacerdote católico, pasó junto con el superior Francisco Domínguez, en 1776 por lo que hoy es el oeste de Colorado, en su búsqueda infructuosa de una ruta desde Santa Fe hacia la costa del Pacifico.
Fuente: El estado de Colorado






