
Dave Bailey estaba buscando en los museos de Nueva York la reliquia de bronce que el cree podría arrojar nueva luz a las expediciones españolas del siglo 17 en Colorado.
Pero al final, la pieza se estuvo escondida en una caja de pañuelos de papel en un gabinete en una iglesia a 300 millas de la oficina de Bailey en Grand Junction. Y solo tomó un día de viaje para traer la pieza a su hogar el viernes.
“La historia es irónica por naturaleza,” dijo Bailey, curador principal del Museo de Western Colorado.
Bailey recogió la reliquia, una pieza de bronce de 5 pulgadas de largo engalanada con símbolos religiosos y militares, de la Iglesia Católica Christ the King en Pueblo el viernes por la tarde.
Hasta hace poco, los empleados del museo solamente podían estudiar fotografías del objeto que obtuvieron de una copia del Registro de Pueblo de 1961. Las fotografías estaban borrosas y sin contraste, dijo Bailey, lo que hacía difícil interpretar los símbolos.
Bailey dijo que los metales serán examinados para identificar la antigüedad del objeto y tener una mejor idea de que es lo que es.
Luego de inspeccionar el objeto, el viernes, dijo que la barra tiene un hueco y unas partes oxidadas, lo que indica que podría haber sido sujetada con un barrote de hierro, como un aplique para una cruz o un bastón de hierro.
Bailey dijo que espera terminar sus pruebas y exhibir la reliquia en el museo para el fin de mes.
“No se exactamente cuantas llamadas telefónicas he tenido,” dijo. “Las personas realmente están interesadas en ella.”
Bailey y su Equipo de Investigaciones del Oeste continúan la búsqueda de más piezas en el área al sur de Grand Junction donde la reliquia fue originalmente descubierta y que podrían resolver el enigma de la reliquia y el misterio de lo que los exploradores españoles estaban buscando en Colorado.
La pieza de bronce fue descubierta en 1961 por Anita Clark y su esposo mientras caminaban cerca de su rancho.
La pareja le dio la pieza al reverendo John Sierra de Pueblo para que la estudiara. Bailey originalmente pensó que Sierra la había enviado a la Costa Este, pero parece ahora que lo más seguro fue que él solo envió las fotografías.
Cuando Sierra fue transferido a la Argentina, él dio la reliquia al reverendo Howard Delaney, quien la guardó en una caja de pañuelos de papel hasta que leyó en una historia reciente del Denver Post acerca de la reliquia y vio las fotos que la acompañaban.
Delaney dijo que esperaba ansiosamente recibir respuestas sobre la pieza de metal.
“Les dejo a los expertos para que encuentren las respuestas,” dijo. “No hay nada que yo pueda hacer. Estoy muy contento de que esta va a terminar donde le corresponde.”
Se puede comunicar con la escritora Alicia P.Q.Wittmeyer al 303-820-1316 o awittmeyer@denverpost.com.



