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Antes de que Adriana Victoria escuchara de Comunicaciones de Negocios Cultura (Cultura Business Communications), sus postres de gelatina reluciente eran más una labor de amor que una fuente de ganancias.

Pero seis meses atrás, la inmigrante mexicana fue a la sesión de capacitación de Cultura para aprender como poder transformar sus habilidades culinarias en un negocio.

Hoy, Victoria, de 29 años, maneja un negocio nuevo de postres llamado Gelatin Bouquets. Ella vende sus coloridas y comibles creaciones a restaurantes, proveedores de catering y fiestas privadas.

Cultura me ayudó con todo “desde en buscar un buen nombre a como hacer mi marketing, mi promoción y como registrar mi nombre corporativo, como hacer encuestas a los clientes para saber si les gusta los sabores y texturas,” dijo Victoria.

Agnes Talamantez Carroll, de 57 años, comenzó Cultura cuatro años atrás para proveer capacitación de sensitividad cultural a corporaciones. Pero Carroll y sus socias, Cheryl Lucero y Joyce Iriarte, decidieron rápidamente que ellas podrían cubrir otro nicho al mismo tiempo.

Ellas cambiaron su enfoque para ayudar a empresarios, la mayoría hispánicos y muchos de ellos inmigrantes, para que comiencen o expandan sus negocios pequeños.

Todos los siete miembros del personal son bilingües, y cada uno se especializa en materias de importancia para un negocio exitoso. Proveen capacitación en contabilidad, marketing, y otras materias, apoyan con planes de negocios y ayudan a los clientes a determinar los mercados objetivos para sus productos.

Algunos de los clientes de Cultura están interesados en el comercio a través de la frontera. Victoria, por ejemplo, compra algunos de sus sabores de gelatinas como mango y guayaba de México.

Entre enero y mayo, Cultura capacitó a 700 personas, 85 por ciento de las cuales son hispano-hablantes. Carroll estima que cerca de 65 por ciento de los que vienen a Cultura utilizan los conocimientos para comenzar o expandir un negocio.

No todos los que vienen a la oficina de Cultura en la avenida West Colfax, o los que asisten a las clases que ofrece la compañía en el Centro de Desarrollo de Negocios (Business Development Center) de Aurora y otros lugares, están listos para comenzar sus negocios.

“Algunos piensan que pueden comenzar cualquier negocio, de manera que empezamos a estudiar el asunto desde algunos puntos de vista”, dijo Carroll recientemente.

Ella describió el tipo de conversación que ha tenido con algunos clientes: “¿Quieres tener un servicio de limpieza? ¿Hablas inglés? ¿Quiénes van a ser tus clientes?”

“ Bueno, yo voy a Castle Rock,’” dijo ella, imitando a su cliente. Su respuesta: “Cuando vayas a golpear esas puertas, ¿crees que ellos van a hablar español?”

Algunos salen sabiendo que tienen mucho trabajo por delante antes de poder comenzar un negocio.

Cultura depende de los fondos de bancos y agencias gubernamentales y cobra poco o nada a sus clientes, muchos de los cuales tienen problemas para ganar lo suficiente para sustentarse. Pero no es una compañía sin fines de lucro tradicional.

Organizada como una compañía de responsabilidad limitada, Cultura tiene contratos con Key Bank, U.S. Bank, el estado de Colorado y otros. Cada uno de los contratos exige que la compañía capacite a un cierto número de personas en negocios básicos.

Las instituciones financieras tienen un incentivo para pagar por la capacitación.

Cuando los clientes de Cultura aplican para préstamos de negocios, ellos los refieren a los bancos que apoyan financieramente a Cultura, pero éstos no están obligados a usar esos bancos.

Más de uno en cinco residentes del área metropolitana de Denver eran hispánicos en el 2004, haciéndole a la región atractiva a las compañías que desean tenerlos como clientes.

Muchos de ellos llegaron de México con una profunda desconfianza hacia los bancos, dijo Debbie Trujillo, directora de programas hispanos de Key Bank en Colorado.

La relación que Key Bank tiene con Cultura le ha ayudado al banco a conseguir nuevos clientes, ella dijo.

“Creemos que si uno tiene un cliente muy satisfecho en la comunidad hispana, éste le dirá a su amigo,” dijo Trujillo. “Edificamos empresas una por una, y el dueño de ese negocio les cuenta a otros.”

Cultura no revisa el estatus de inmigración de sus clientes, dijo Carroll. Pero para que ellos puedan establecer un negocio legítimo, ellos necesitan una identificación de impuestos del gobierno, documento que es difícil falsificar.

“Y los números de Seguridad Social, aún cuando no son difíciles de duplicar, se los detecta en la época de la declaración de impuestos,” dijo Carroll.

Se puede comunicar con el escritor Tom McGhee al 303-820-1671 o al tmcghee@denverpost.com.

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