Colorado Springs – Un hombre sirviendo cadena perpetua en una prisión de Colorado afirma haber matado hasta 48 personas, incluyendo nueve en Colorado, una matanza indiscriminada que le convertiría en uno de los asesinos en serie más prolíficos de la nación.
Robert Charles Browne, 53 años, quien fue condenado por el secuestro y asesinato de Heather Dawn Church en 1991, dijo a los investigadores que había matado hasta cuatro docenas de hombres y mujeres desde 1970 hasta su arresto en 1995 por la matanza de Church, quien vivía en Black Forest.
Los investigadores han descubierto cuerpos, informes policiales, y otra evidencia de siete asesinatos que corroboran con la historia de Brown, incluyendo la matanza de una madre quinceañera de Colorado Springs en 1987. Los investigadores dijeron que Browne ofreció información que sólo conocería un asesino.
En esos casos, las víctimas eran mujeres pequeñas, de unos 5 pies de altura y pesando unas 100 libras.
Browne, quien se declaró culpable en los únicos dos casos que fue condenado, le dijo a la policía que los asesinatos fueron incitados por la “repulsión” que le daba “la falta de moralidad” de las mujeres.
“Las mujeres intentan presentarse como una cosa, y luego demuestran ser otra cosa,” dijo en un affidávit. Continuó describiéndolas como “vulgares infieles embusteras utilizadoras no teniendo un carácter moral alto.”
Browne describió sus matanzas como “oportunidades,” según cuenta el alguacil del condado de El Paso, Terry Maketa. Browne dijo ir de excursión sin un destino determinado, donde se metería en su coche y se iba de viaje por carretera, parando cuando le entrara en gana.
Le dijo a los investigadores que su matanza indiscriminada de 48 personas se enrolló a través de nueve estados – Colorado, Nuevo México, Washington, California, Louisiana, Mississippi, Oklahoma, Texas, y Arkansas – y en el extranjero en Corea del Sur.
Browne trabajó durante un breve período de tiempo como un conductor de camiones de largas distancias en los años 80, distribuyendo flores de seda en cinco estados en la región del Golfo de México.
Browne utilizó una variedad de métodos para matar. Estranguló a víctimas con sus manos y otros artículos. Utilizó químicos – cloroformo, un compuesto que encontró en un exterminador de hormigas y éter. Disparó a personas y las apuñaló.
Vertió sus víctimas en lagos, ríos, zanjas y, en un caso, por un acantilado. De él se sabía que solía despedazar los cuerpos y despojarlos en recipientes de basura.
Browne afirma haber tenido sexo consensual con las víctimas, pero cuando fue presionado por los investigadores, diría: “Eso no es parte del trato.”
El jueves, Browne se declaró culpable en el tribunal del condado de El Paso por el asesinato de Rocío Delpilar Sperry, de 15 años, sucedido el 10 de noviembre de 1987, y recibió la cadena perpetua.
Conoció a Browne en un mini súper que estaba a una cuadra de su casa (la de ella). Los dos se pusieron de acuerdo para salir y ver una película. Después del cine, Browne la llevó a su apartamento y la estranguló con sus manos.
Durante la época de la muerte de Sperry, su hija, Amie, sólo tenía 3 meses de edad. Ella dijo que se había criado pensando que su padre era un asesino.
El fiscal, John New, acordó en no solicitar la pena de muerte a cambio de declararse culpable.
Maketa dijo que los investigadores están trabajando vigorosamente para identificar una segunda víctima del área del condado de El Paso. Los investigadores no conocen el nombre de la víctima pero se refieren a ella como “La Niña Vaquera” (“Cowboy Girl”).
“El Sr. Browne nunca entró en ningún tipo de detalles sobre los siete restantes (en Colorado). Estamos esperando que continuará comunicándose con nosotros y que algún día podamos esclarecer y darle un nombre a las siete víctimas adicionales,” dijo Maketa.
En total, 41 asesinatos aseverados por Browne no han sido verificados. Mantiene que fue erróneamente acusado por la muerte de Church, aunque se declaró culpable.
“Dice que siempre tuvo problemas con nombres,” dijo Maketa. “En muchos casos, sólo nos daba una descripción del área en que se encontraba o un apodo que se inventaba para identificar a la víctima.”
Browne inició la conversación con las autoridades en una carta insultante dirigida a la oficina del fiscal el 20 de marzo del 2000.
La carta críptica leía: “La puntuación es, usted uno, el otro equipo 48.” También decía: “Siete vírgenes sagradas sepultadas una al lado de la otra, aquellas menos merecedoras, están esparcidas ampliamente.”
Browne también envió un mapa de nueve estados, con números sobre cada uno de ellos, indicando el número de personas que había matado.
La carta acabó en un fichero. No era hasta dos años después que un equipo de crímenes no resueltos, compuesto de dos detectives jubilados y un antiguo editor de periódico, decidiera dedicarse a Browne.
El grupo incluye a Charlie Hess, 79 años, un ex-agente del FBI y la CIA; Lou Smit, 71 años, quien se convirtió en una figura nacional por su trabajo en el caso de JonBenét Ramsey; y Scott Fischer, antiguo editor de la Gazeta de Colorado Springs.
Smit sospechó de siempre que Browne era un asesino en serie. Durante el curso de la investigación del asesinato de Heather Dawn Church, Smit supo que dos mujeres en Coushatta, Louisiana – la ciudad natal de Browne – habían sido asesinadas en un complejo de apartamentos donde Browne trabajaba como un técnico de mantenimiento. Su hermano era el dueño de este complejo.
Hess, parte del equipo siendo llamado “la Cuadrilla del Budín de Manzana” (“Apple Dumpling Gang”), escribió una carta a Browne. Browne le contestó y, a la sexta carta, ya estaba dejando caer pistas sobre el asesinato de Sperry. Durante un período, Browne dejó de escribir. Hess apareció en prisión, y los dos empezaron a tener reuniones cara-a-cara.
“Siempre era muy amable. Era muy respetuoso. Era muy inteligente. Tiene un cociente intelectual muy alto, supuestamente alrededor de 140. No utiliza vulgarismos; no utiliza el habla de la calle,” dijo Hess.
Hess dijo que Browne le dijo que no sabía por qué le suministró información sobre los asesinatos o por qué los cometió. Jamás guardó recuerdos de sus víctimas.
Eventualmente Browne proveyó la suficiente información a los investigadores para corroborar los asesinatos de Sperry; Katherine Hayes, Wanda Faye Hudson y Faye Self, todas de Louisiana; Lisa Lowe de West Memphis, Arkansas; y Melody Bush y Nidia Mendoza, ambas de Texas.
Hess dijo estar decidido de encontrar la verdad para las familias de las víctimas.
“Sólo era una cuestión de voluntad.”
Los periodistas Jennifer Brown y Kirk Mitchell contribuyeron a este reportaje.
Se puede comunicar con la escritora Erin Emery al 719-522-1360 ó al eemery@denverpost.com.






